28- Normalidad

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Carla despertó en su cama y observó el reloj, era muy temprano aún, la hora marcaba las 5:47 de la mañana.

Se quedó pensando en cómo habían transcurridos los días siguientes a la conversación con su padre y posterior visita de Samuel. Teo no había vuelto a sacar el tema y sentía que no la miraba con tanta desconfianza. Aquella calma le gustaba, pero no dejaría que la engañara.

Se quiso acomodar para el otro lado e intentar seguir durmiendo cuando la imagen de Samuel dormido a su lado la despertó completamente.

-¡Samu!- le movió el hombro para despertarlo.

Samuel estaba profundamente dormido.

-¡Mierda Samuel! Te has quedado dormido, ya esta amaneciendo- siguió diciéndole en voz baja.

Samuel empezó a reaccionar ante las súplicas de ella.

-¿Qué sucede?- preguntó somnoliento y desorientado.

-Debías haberte ido anoche- le reclamó Carla.

-¡Joder!- se sentó veloz en la cama.

Era la primera vez que le pasaba aquello, ya había ido un par de veces a casa de Carla, pero siempre se iba a media noche. Sin embargo entre el trabajo, el colegio y aquellas visitas nocturnas estaba realmente agotado.

-Tienes que salir antes de que empiecen a trabajar o mi padre se despierte- indicó Carla pasándole la ropa que encontraba a su alrededor.

Se vistió a toda prisa y le dio un beso presuroso. Carla le tomó la mano y lo dirigió silenciosamente a la salida trasera. Ambos se miraron a lo lejos cuando Samuel ya se estaba escabullendo entre los arbustos y sonrieron.

Estaban jugando con fuego.

-.-.-

Las Encinas parecía volver a la normalidad, ya no se hablaba de asesinatos, trofeos perdidos, cómplices y secretos. Todos estaban sumidos en las clases, los clásicos rumores y peleas estudiantiles, tareas y exámenes.

Samuel y Rebeka conversaban distendidamente mientras Nadia y Guzmán se habían perdido en algún rincón del colegio. Si bien aquella relación era oculta para los padres de Nadia, contaban con el apoyo de Omar y de sus amigos. Y ambos estaban cada vez más cómodos el uno con el otro.

Carla estaba en la entrada del colegio, Ander le había avisado que hoy retornaba al colegio con autorización médica. Después de la primera quimioterapia y habiendo superado los malestares iniciales estaba en condiciones de reintegrarse hasta el siguiente ciclo.

Cuando Carla lo vió llegar con la directora sonrió ampliamente. Él le devolvió el gesto e ingresaron juntos a los pasillos del colegio. Varios estudiantes se acercaron a saludarlo. Entre ellos Samuel y Rebeka. Ander se sentía un poco incómodo con toda la atención que estaba recibiendo.

Cuando Guzmán lo vio no quiso acercarse, pero le dió un saludo con la cabeza, fue una inclinación sutil, pero para Ander fue suficiente, con eso pudo sonreír mas tranquilo.

Cuando Polo vio a Ander llegar se alegró inmensamente. Se habían contactado por mensaje un par de veces, y estaba seguro que ahora que estaba de vuelta podría acercarse a conversar con él.

-Te queda bien el pelo corto- le dijo Lucrecia cuando estaban casi todos en el aula esperando que comenzara la clase.

-Gracias- dijo Ander mirando cómo Guzmán permanecía un poco alejado del grupo que se había congregado alrededor de él, pero parecía atento a la conversación.

-Todo esto me parece tan al estilo de "Bajo la misma estrella"-mencionó Lucrecia haciendo que todos la miraran.

-Joder Lu, ¿no crees que te has pasado?- la regaño Carla por su desatino.

Nunca me has tenidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora