Lucrecia había tenido que bajar la intensidad de su trato con Rebeka, pero no porque le tuviera miedo o sintiera mayor cercanía con ella debido al tiempo que tenían que pasar haciendo aquellas tareas, sino por la amenaza de su padre a enviarla lejos, como si ella fuera Valerio.
Estaban ambas trabajando en el salón de la casa de Lucrecia, ninguna se hablaba más de lo necesario, pero tenían un pacto silencioso de no agresión.
-Vaya pero que cambiado el panorama... si hasta parecen amigas-llegó diciendo Valerio que venía seguido por Nadia. Ellos también estaban ahí para trabajar.
Rebeka y Lucrecia lo fulminaron con la mirada.
-Mira hermanito... no te metas conmigo sino quieres salir lamiendo tus heridas- le advirtió Lu. Mientras Rebeka asentía y miraba amenazadoramente a Valerio que se iba relajado a buscar algo.
Para ella tampoco era una alegría estar ahí, pero la advertencia de Pablo de reprobarlas a ambas si no ponían un poco de esfuerzo la hizo regularse. No era que Rebeka le interesara ser la mejor, le bastaba con aprobar, pero su madre estaba muy atenta que a su hija le fuera bien y recibir un sermón de ella era lo que menos quería. Pero estaba alerta y a la menor provocación de la mexicana le daría las hostias que se merecía aunque la expulsaran de por vida.
Nadia las miró y trato de ocultar una sonrisa. A pesar de que Lucrecia no le caía bien, especialmente por el maltrato y humillaciones que siempre le había dado, más el secreto que sabía de ella y lo del video. No podía negar que su amiga Rebeka y ella eran más parecidas de lo que querían asumir. Sabía que jamás serían amigas, pero compartían la pasión por las cosas que querían y esa expresividad que las caracterizaba.
-Qué bueno que estes aquí.... algo de normalidad en este lugar- Se acercó Rebe a Nadia para pedirle apoyo moral.
-¿Y qué cuentas miss Palestina?- preguntó Lucrecia a modo de saludo, colocando su expresión más amable.
-No te metas con ella....- mencionó Rebeka elevando un poco el nivel de tensión.
-Mira mi querida NarcoBarbie, sólo estoy siendo amable al preguntarle cómo esta- siguió diciendo Lu sin cambiar la expresión.
-Uff no cambias...-se quejó derrotada Rebeka, al seguir escuchando los apodos que usaba la mexicana.
-¿Mi hermanita cambiar?.... es imposible- apareció diciendo Valerio.
-El que no cambias eres tú... solo estas haciendo esto porque quieres conseguir el perdón de Nadia. ¿Cuándo te han importado los estudios? siempre te has conformado con lo mediocre- atacó Lu.
-Por lo menos soy capaz de pedir perdón y reconocer mi error. No dejo que mi orgullo me aparte de todos... Hasta papá ya sabes quién eres realmente-contra atacó Valerio dolido con los insultos de Lucrecia.
-Todo fue tu maldita culpa, no sabes cómo me gustaría que desaparecieras para siempre-escupió ella con rabia.
-Ey que venimos a trabajar.. pueden dejar sus peleas de hermanos para después...menuda familia esta... parecen los locos Adams- detuvo Rebeka, que sin bien estaba entretenida viendo como Lucrecia y Valerio parecían matarse con la mirada, ella quería acabar pronto con la tortura que significaba estar en casa de Lucrecia.
Pero algo en la forma en que se miraban desafiantes llamó la atención de Rebeka. Parecía algo más que dos hermanos disgustados a muerte. No sabía qué, pero algo le resonaba de aquella forma de mirarse y de tratarse. Mientras que Nadia parecía incomoda ante aquella situación.
-¿Qué se traen estos dos?- le preguntó a Nadia hablando muy bajo.
La musulmana la miró e intentó fingir que no sabía nada, pero se le hacía pésimo mentir. Se encogió de hombros y rehuyó de su mirada. Nadia se sentía agobiada, ya le guardaba varios secretos a sus compañeros, el de Lucrecia y Valerio, el de Carla y Samuel, sin contar que ella misma le ocultaba su relación a sus padres.
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Nunca me has tenido
FanfictionSamuel y Carla jugaron con fuego. Él para descubrir la verdad, ella para mantenerlo alejado de esta. Pero ¿qué pasa cuando se traspasa la línea de juego y se transforma en algo más? ¿Qué pasa cuando la traición y el dolor te aleja de quien quieres...
