En medio del bosque seguía Samuel agachado tomando en sus brazos a Carla que con suerte podía contener los gemidos de dolor, mientras Cayetana estaba en el suelo temblando de frío y Guzmán mirada hacia todos lados buscando al gran culpable de todo eso.
-¿Dónde está el maldito de Polo?- cuestionaba Guzmán queriendo atraparlo con sus propias manos.
-Ve por ayuda- gritó Samuel al ver que Carla no mejoraba.
Guzmán detuvo su búsqueda y se centró nuevamente en Samuel al escuchar la angustia con la que hablaba.
-¿Qué le sucede, esta herida?- preguntó Guzmán asustado por lo que veía.
-Por favor, ve por ayuda ¡Ahora!- repitió el becado elevando la voz para hacerlo reaccionar y que hiciera lo que le pedía.
Guzmán asintió y comenzó a correr intentando recordar el camino de vuelta. Agradecía tener un excelente sentido de orientación, aunque la lluvia no lo dejaba ver a la perfección y la oscuridad ya estaba dificultando el proceso.
Cuando vió a lo lejos la luz de la casona suspiró aliviado.
De pronto escuchó la voz de Nadia que lo llamaba desde lejos y miró hacia un costado observando cómo el grupo junto con Pablo se acercaban a donde él estaba.
-Rápido, necesitamos ayuda- gritó Guzmán haciendo que todos corrieran a su encuentro.
-¿Qué ha sucedido?- preguntó Pablo agitado.
-Están por acá, Carla necesita un médico, creo que Cayetana también- indicó apresurado apuntando hacia la zona donde estaban.
-¿Cayetana?- preguntó Rebeka sin entender que había sucedido y por que ella estaba en medio de todo eso.
-Vamos- pidió Pablo tratando de avanzar por dónde Guzmán lo guiaba.
Antes de llegar al lugar, Samuel ya venía caminando con Carla en sus brazos, estaba todo mojado y sucio. Carla estaba hecha un ovillo sobre él y afirmada de su cuello.
La imagen sobrecogió a todos, mientras escuchaban las sirenas de los carros policiales acercarse a la zona.
-Cayetana se quedó en el mismo lugar- murmuró Samuel mientras Pablo intentaba ayudarlo con Carla, pero este se resistió a dejarla ir.
-No me dejes- murmuró Carla en el oído de Samuel y este asintió, pues aunque ella no se lo hubiera pedido él no estaba dispuesto a perderla de vista.
Carla solo sentía ardor y dolor, la embargaba un miedo primitivo, como si la vida se le estuviera escapando de las manos. Estaba aferrada a Samuel sintiendo que en sus brazos podía estar segura a pesar de todo lo que sucedía.
Avanzaron el camino que les faltaba mientras los policías se acercaban a ellos presurosos y unos paramédicos la ayudaban a recostarse en una camilla y la cubrían con mantas.
Samuel no le soltó la mano en ningún momento. Trataba de no entorpecer el trabajo de quienes trataban de ayudarla, pero tenía una promesa que cumplir, no la iba a dejar en ningún momento.
-Necesitamos colocarle oxígeno y revisar sus signos- le indicó el paramédico a Samuel para pedirle que la soltara.
-No pienso dejarla- reclamó él con dureza.
El hombre solo asintió, pues no podía perder el tiempo discutiendo con un chaval que estaba mojado de pies a cabeza y parecía a punto de desmayarse y/o matar a alguien por la expresión que mostraba.
Azucena intentaba interrogar a Guzmán mientras la policía tomaba notas de lo ocurrido. Desde el
bosque vieron aparecer a Pablo acompañado de Cayetana que caminaba lento y tambaleándose, mientras un oficial la tapada de los hombros y le colocaba un paraguas para protegerla de la lluvia.
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Nunca me has tenido
FanfictionSamuel y Carla jugaron con fuego. Él para descubrir la verdad, ella para mantenerlo alejado de esta. Pero ¿qué pasa cuando se traspasa la línea de juego y se transforma en algo más? ¿Qué pasa cuando la traición y el dolor te aleja de quien quieres...
