35- Repercusiones II

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Cayetana notaba a Polo perdido en sus pensamientos, por más que trataba de atraer su atención el joven solo murmuraba y no había sido capaz de sostenerle la mirada.

-¿Vamos juntos a algún lado? Hay una nueva colección en....- comenzó a decirle a Polo.

-No....- la interrumpió él enojado -debo ir a mi casa-

-¿Puedo acompañarte?- preguntó más sumisa.

-¿No tienes que ayudar a tu madre a limpiar alguna casa? ¿O cuidar a tu abuelo?- cuestionó Polo sin una pizca de amabilidad en su voz.

Cayetana sintió aquellas palabras como un golpe directo que no se merecía. Lo miró dolida, pero intentó dejarlo pasar. Notaba que Polo no estaba bien y su cambio había ocurrido desde el descubrimiento de la foto.

-Si no quieres que te acompañe me dices y ya está- le respondió lo más bajo y triste posible, esperaba que Polo se diera cuenta de cómo estaba tratándola.

-Pues quiero estar solo- le confirmó sin darle una nueva mirada o disculpa.

Se quedaron en el pasillo ordenando las cosas para irse a sus casas, cuando la imagen de Carla y Samuel caminando por los pasillos los impactó a ambos. No venían de la mano, ni abrazados, ni nada explícito, pero caminaban casi uno al lado del otro.

Polo salió caminando acelerado sin importarle a quien pasaba a llevar en el camino. No quería verlos juntos, no podía soportarlo.

Samuel caminaba con expresión seria y un poco ceñuda, desafiando a quien se atreviera a ponerse en su camino. En cambio Carla parecía que nada la perturbaba, miraba al frente sin fijarse en nada ni en nadie.

Guzmán y Nadia estaban de la mano comenzando a despedirse cuando aquella imagen volvió a perturbar el humor del chico.

-¡Joder!- murmuró Guzmán listo para ir a enfrentar a Carla.

Nadia intentó afírmale el brazo, pero Guzmán se movió más rápido. Estaba a punto de plantarse al frente, pero Samuel ya había descubierto sus intenciones y parecía listo para interponerse cuando la aparición de Pablo saliendo del salón lo detuvo justo a tiempo.

El tutor quedó mirando serio a Carla y Samuel.

-Chavales ¿dónde han estado?- cuestionó molesto porque no habían asistido a su clase.

-Estábamos solucionando un problema- se excusó Samuel intentando mantener la compostura y no delatarse.

Guzmán lanzó una carcajada irónica que no pasó desapercibida para el resto.

Pablo les pidió que entraran al salón ya que necesitaba una explicación, regañarlos por su ausencia y darles la nueva designación para el proyecto que se habían perdido por su falta. La salida de excursión se encontraba cada vez más cerca.

Cuando salieron de aquella incómoda charla en que no hablaron casi nada y solo escucharon la reprimenda ya no quedaban casi estudiantes. Soltaron un suspiro aliviados al verse solos nuevamente.

-Menudo día ¿eh?- indicó Samuel agotado.

-Ni que lo digas- murmuró Carla tan cansada como él.

Samuel miró la hora y se dió cuenta que estaba atrasado para su trabajo. Maldijo por lo bajo ya que no quería dejarla, aún tenían que hablar algunos puntos, especialmente sobre su padre.

-¿Qué sucede?- le cuestionó Carla al notar el gesto que Samuel había realizado.

-Ya me tengo que ir... tengo turno- indicó con pesar.

Nunca me has tenidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora