Capítulo 51: Recordándote parte 17...

323 21 7
                                        


Lo recordaba concentrado, como persiguiendo algo por el departamento mientras murmuraba cosas para sí mismo, iba y venía tantas veces de su habitación a la estancia, pasaba por la cocina, anotaba cosas, mientras él perdía la concentración en lo que leía por estar siguiendo con la mirada lasciva al rubio que invadía su casa, su vida, su mundo, esa manía suya de andar por la casa en playera y pantalón deportivo tan ajustado que su imaginación se desbordaba mientras se veía a sí mismo quitándoselo.

Luego de los primeros meses de estira y afloje, la convivencia natural se había dado, Asami se tomaba la molestia de escucharlo, sus temores, su vida en el orfanato, sus sueños...recién volvían de la casa en la playa y debía ir al hospital a checar si la anemia comenzaba a ceder, se había encargado de que su mocoso tomara sus medicamentos y vitaminas puntualmente y tuviera la mejor alimentación, encomendaba que se compraran productos orgánicos y de primera calidad, ordenaba que todo estuviera dispuesto para que Akihito se sintiera a gusto y durante ese mes, si acaso se separaba de él para ir al baño. Movía la cabeza negando mientras sonreía para verlo perderse de nuevo en su cuarto. ¿Qué estaba tramando?

—Asami—decía saliendo vestido de manera diferente jeans y una camisa—ven conmigo a la cocina por favor.

Lo hacía para encontrarse con la mesa dispuesta de una manera exquisita, con flores, velas y una fuente con humeante katsudon, ensalada, frutas, copas ¿En qué momento había hecho todo eso?

—¿Qué es esto?

—Una cena—decía como si le extrañara la pregunta—Bueno, como no he trabajado no pude hacerte algo mejor...¡Pero lo hice con mucho cariño! ¿Te gusta el katsudon?

—Me gusta todo lo que venga de ti—decía acercándose para dejar un suave beso en la comisura de los labios—Todo se ve delicioso.

—Pues siéntate y vamos a comer.

Servía la ensalada y dos tazones de katsudon, Asami aspiraba el aroma y sonreía melancólicamente.

—¿Pasa algo Asami? —Preguntaba Akihito extrañado— ¿no te gustó? Kirishima trajo también unos filetes y puedo...

—No, no es eso...es—decía suspirando—es que hacía años, que no comía katsudon hecho en casa y el sabor, es simplemente delicioso, diferente a los comprados en un restaurant, gracias. ¿Cómo supiste que me gusta?

—Le pregunté a Kirishima y él me ayudo trayendo los ingredientes, es algo que quiero darte como muestra de agradecimiento por este mes, sé que dejaste muchas cosas por estar conmigo, no es la gran cosa pero todo, hasta el vino lo compré yo...

—Es lo mejor que pudiste darme...Akihito, no sabes lo que acabas de hacer con esto.

—¿Qué hice? —preguntaba con su característica curiosidad.

—Mi madre cocinaba el más delicioso katsudon los sábados, era como un ritual cenarlo ese día, mi padre sacaba una botella de sake y comíamos en la terraza en verano o junto a la chimenea en invierno, no sabes la de veces que vi la lluvia caer mientras comía esto y escuchaba a mis padres hablando de todo y preguntándome un montón de cosas, era cuando creía que mi vida era normal—decía sonriendo irónico.

—¿Quieres hablar de eso?

—Ya conozco tu vida, es justo que conozcas la mía ¿Tú quieres saber?

—Claro que quiero conocer tu vida, Asami.

—La familia Asami y la familia Hirano lideraban las mafias más poderosas en Japón, no sé porque motivo comenzaron a tener disputas, pero mis abuelas eran amigas y propusieron un matrimonio, una alianza para terminar con esas peleas y de paso, unificar ambos bandos, la familia de mi padre tenía dos varones, él, Ryuichi, desde luego y su hermano menor Ryoichi...

Mi nuevo amanecer sin ti...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora