Asami recibía a sus socios y amigos en medio de un ambiente taciturno, desconcertado como nunca, incrédulo por todo lo que había acontecido, pero su incredulidad no se debía ya a que dudara de lo dicho por Sarah, igual que a los demás, los argumentos dados por la chica eran aplastantes, cosas que el yakuza murmuraba al oído de Akihito, detalles desvelados que solo el rebelde mocoso podía conocer y no solo eso, estaba la minuciosa descripción que sin dudar había hecho John Edward, el afamado psíquico por unos días y varios ceros en una transferencia bancaria, estaba al completo servicio de Asami.
No solo no había duda, sentía la presencia de Akihito, si cerraba los ojos más, su corazón latía a un ritmo que hacía mucho no lo hacía y su mente era caótica, una sensación que no sabía definir, él, dueño de todas las situaciones se sentía descolocado, sin poder precisar a ciencia cierta lo que pensaba, sentía o quería. Sí, desde luego todo su ser gritaba venganza, cada célula de su cuerpo lo incitaba a ir, tomar su arma y descargarla sobre Sudou y Alekeesev, pero aunque sus manos llamaban a sus armas, su mente siempre fría trataba de contener ese impulso que a nadie le habría extrañado que lo hiciera, pero no era solo su venganza, era de ya un asunto de la sagrada trinidad. Ir y vaciar su arma en la asquerosa humanidad de ese par, sería darles el privilegio de una muerte rápida y apenas dolorosa y eso definitivamente no iba a ocurrir, la muerte de esos dos tenía que ser lenta, dolorosa, sin piedad, mil veces peor de la que había sido la de Akihito. Ellos iban a sufrir un infierno por cada minuto de dolor inferido a quien siempre consideraría el amor de su vida.
Debía controlar su furia y actuar como siempre, con la frialdad que lo caracterizaba, después de todo, sus socios habían conocido ya, aunque sin detalles que lo de Takaba no era un accidente y habían entretejido pacientemente la trampa para hacer caer a Alekeesev.
—¿Sarah está bien? —era lo primero que preguntaba.
—Dormirá al menos un par de horas—decía Feilong—y comió algo antes de hacerlo, para tu tranquilidad, Anderson y Seiko se quedaron dentro del departamento.
—Gracias...
—Asami—decía Mikahil luego de un momento de silencio—queremos que sepas, que conocer lo que pasó con Akihito, nos duele profundamente y que tanto mi mafia como la de Feilong, lo consideramos una afrenta personal, estamos contigo en lo que decidas hacer, ahora que sabes cómo fueron en realidad las cosas.
—Gracias—decía y meditaba por unos instantes— ¿Cuál de los casinos se supone está planeado para iniciar los atentados en nuestra contra?
—Uno de los míos el Pàiduì—comentaba con fastidio Feilong—no sé porque ese idiota de Alekeesev me considera tan débil.
—Déjalo, en esa aparente debilidad radica tu verdadera fuerza—decía Mikahil, contemplándolo enamorado.
—Feilong, vamos a darles un poco de lo que quieren...te prometo que recuperaras con creces tus perdidas, contacten con Adnan Duk—decía Asami refiriéndose a quien Lawler contrataba para los atentados en su contra—que haya un explosión ruidosa, pero con la menor cantidad de daños posible y desde luego, sin que alguien salga herido. Ellos tienen que creer que las cosas van como lo planearon, si todo de inicio falla sospecharan y Alekeesev tiene la capacidad para modificar las cosas sobre la marcha.
—Tienes razón—argumentaba Feilong—sin embargo, justo por esa inteligencia fuera de serie desafiándonos, es que algo no me acaba de convencer...
—¿Qué se nos está escapando? —Preguntaba Mikahil—porque si algo he aprendido es a confiar en tu intuición.
—Vamos a tener alerta los cinco sentidos—decía Asami pasándoles vasos con licor—debemos estar preparados para enfrentar cualquier situación que se presente, Alekeesev sabe manejar bien el factor sorpresa, y más porque tiene información de primera mano, todo imprevisto debe ser solucionado rápidamente. Yo también me fío de tu intuición Feilong. ¿Sus infiltrados han comunicado algo?
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Mi nuevo amanecer sin ti...
FanfictionTakaba Akihito ya no está más, o al menos eso cree Asami, el rebelde fotógrafo fallece en un lamentable accidente...Tres años después aparece en su vida Sarah Nakamura para poner de cabeza su mundo, como alguna vez lo puso Akihito, solo que junto co...
