CAP 1 DESCONOCIDA

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"No temas lo desconocido. Es un mar de posibilidades".

Chris se encontraba descansando sobre el amplio y como sofá blanco de su living como cada tarde después de haber trabajo desde muy temprano. Tenía los ojos cerrados y trataba de enfocar toda su atención en la música tan relajante y sonora que producían las olas del mar al exterior cada vez que chocaban con la costa mientras su mano se deslizaba una y otra vez sobre el esponjoso y peludo minino que dormida placido sobre su regazo.

-Frank, no es hora de dormir... -Chris ronroneó en sintonía con aquel gato flojo.

El rubio sabía que tenía al menos unos 30 minutos antes de que Lu entrara a la casa para pedir la cena. La rutina monótona de sus vidas se había vuelto tan agradable que imaginar que tenía que hacer algo diferente lo disgustaba bastante.

Sin embargo, ahora que Lucy estaba a pocos días de salir de vacaciones, sus días consistían en trabajar desde casa, desayunar juntos, alimentar a Frank, jugar, almorzar, atender llamadas de la constructora, visitar a la abuela, jugar más, ir a la playa para recolectar rocas o conchitas de mar, cenar algo casero, tomar la ducha, ver caricaturas, y finalmente ir a dormir. No sin antes leer alguna historia fantástica de sirenas, hadas o pequeños duendes del bosque.

Si, esa era su vida y la amaba, aunque su tortura realmente iniciaba cuando al apagar las luces la luna iluminaba la oscuridad de su hogar y la soledad de la noche se colaba cálida por la gran puerta de la terraza anunciando cuán triste podía sentirse cuando su hija dormía, cuan sólo estaba en aquella enorme casa de playa y cuan nostálgico podría verse aquel océano tan azul que rodeaba la propiedad. Si. Esa era su vida.

-¡Papá! ¡Papi!

Los fuertes gritos de desesperación de su pequeña hija hicieron eco desde la playa, provocando que Chris pegara un enorme salto sobre el sofá y saliera despavorido y asustado por la terraza. El rubio miró a su hija gritar nuevamente desde la orilla, provocando que corriera torpemente por el largo camino de madera y roca que terminaba donde daba inicio la planicie basta de arena blanca.

-¡Papi! ¡Papi! -Lucy repitió decenas de veces hasta que finalmente llegó su padre para cobijarla entre sus brazos mientras lloraba aterrada contra su pecho.

-¿Qué sucede, amor? Tranquila. -Chris la abrazó fuerte y frotó su espalda con suavidad mientras ella sollozaba, quedándose momentáneamente helado cuando sus ojos se fijaron en un punto en específico sobre el agua.

-¡Mira ahí papi! -Lucy giró y apuntó con su dedito justo sobre la misma dirección en la que Chris ya se encontraba mirando.

-Mi cielo, quédate aquí, por favor. Debo ayudar...

Chris bajó a la pequeña que asintió con la cabeza, se quitó rápidamente la camiseta para lanzarse al mar y nadar unos cuantos metros contras las olas hasta llegar al bulto que flotaba boca arriba sobre el agua. El rubio tomó un poco de aire y no pudo pasar desapercibida toda la sangre que rodeaba las piernas de aquel cuerpo, provocando que eso lo hiciera pensar lo peor, pero aún así era su deber como ciudadano sacar aquella persona del agua.

-¡Ten cuidado, papá!

La niña respiró hondo y observó con admiración la valentía con la que su padre se adentraba en el agua, arrastrando con él algo que no supo cómo describir con palabras simples.

  🌊 𝝝𝗖𝗘𝝠𝗡 𝗘𝗬𝗘𝗦 🌊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora