"No podría vivir sin nuestros pequeños momentos de odio, pues son en los que se esconde más amor".-Sólo tienes que ganar 6,000 puntos para llevarte el conejo gigante de felpa, bonita.
El encargado del tiro al blanco de la feria le explicó en un tono bastante coqueto a la rubia que mirada a detalle los cientos de peluches que colgaban por encima de su cabeza. Ya había elegido el que quería llevarse con ella a casa así que preparó el billete que venía guardando en su bolsillo para poder pagar, pero Chris la pidió aguardar unos segundos.
-¿Cuántos dardos trae cada ronda? -Chris preguntó con un ceño fruncido mientras abrazaba a Rosie a su costado y sostenía a su hija en brazos con él otro.
-6 dardos, amigo. Si logran reventar 6 globos de 1,000 puntos, el peluche será suyo.
El sujeto sonrío mientras escaneaba de pies a cabeza a la ridícula familia con diademas de conejo que tenía justo en frente. Muy poca gente lograba conseguir los puntos necesarios en las primeras rondas. Muchos se cansaban de intentar y otros acababan sus billetes en el intento.
-Papi quiero intentar, por favor. -Lucy suplicó con una enorme sonrisa dibujada en su rostro mientras Rosie hacía exactamente los mismo.
-Yo quiere gastar billete mío aquí, amor. -Rosie agregó llena de ilusión, nunca antes había jugado algo parecido.
-De acuerdo, amores, pero yo invito la primera ronda. Nos llevaremos ese peluche a casa.
Chris declaró con determinación, bajo a su hija de sus brazos y soltó a Rosie para poder sacar su billetera. Las rubias corrieron para tomar posición y recibir su ronda de dardos de madera con los que debían reventar los globos de colores que tuviesen un 1,000 marcado en el frente. Evans pagó y se acercó a sus chicas para recibir sus dardos también. La misión era sencilla, sólo no debían fallar.
-Yo empiezo mami... Ganaré el conejito para ti. -Lucy se mordió el labio con nerviosismo y se preparó mentalmente para enfocar a su víctima.
-Genial... Lucy será la primera, después tú, amor y al final pasaré yo.
Chris se organizó de forma muy calculadora mientras entrecerraba sus ojos para localizar todos los globos rojos marcados con un 1,000, acto que en definitiva hizo a Rosie sonreír enamorada. Ambos Evans estaban decididos a ganarse el conejo gigante de felpa solo para hacerla feliz y eso en definitiva derritió su corazón.
-De acuerdo, niña, sólo tienes que lanzar y reventar los globos. ¿Lista?
El encargado se acercó a la pequeña Lu y le dio cancha libre para que iniciara. Lucy asintió con la cabeza, retuvo el aliento, y frunció el ceño antes de lanzar el primer dardo mientras Rosie y Chris le echaban porras para mostrarle todo su apoyo.
-200 puntos... -El encargado sonrió.
-Tú puedes amor, te quedan 5 tiros. -Evans ánimo a su hija que hizo una mueca de disgusto.
Lu tomó aire y se prometió hacerlo mejor entre bufidos de inconformidad. Así que lanzó sus dardos uno tras otros mientras el encargado sumaba el total de puntos que había obtenido.
-Perdí, mami...
Lucy susurró con tristeza y esbozó un puchero cargado de frustración que hizo a Rosie ir hasta ella para levantarla entre sus brazos y abrazarla.
-No importa, cielo. Mami siente orgullosa de ti. -Rosie besó su mejilla con mucho cariño.
-3200 puntos, niña. Puedes elegir tu premio. -El hombre sacó varios juguetes que ocultaba bajo de su mesa para mostrárselos, pero ninguno fue del gusto de la pequeña.
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🌊 𝝝𝗖𝗘𝝠𝗡 𝗘𝗬𝗘𝗦 🌊
RomanceHace exactamente 5 años que una de las familias más reconocidas de España en el campo de la construcción había sufrido una ruptura irreparable que había dejado el corazón de Christopher Evans completamente despedazado. Con tan solo 28 años de edad y...