"Sin sorpresas, aunque sean desagredables, nadie estaria dispuesto a vivir".
Eran mediados de septiembre y el otoño había llegado a la ciudad de Marbella, España. El clima comenzaba a sentirse mucho más fresco y las tardes habían dejado de ser cálidas para ser reemplazadas por fuertes vestidas y repentinas lloviznas.
Dos semanas más habían corrido con prisas para la familia Evans.
Las cosas parecían marchar bastante bien para todos y el último fin de semana de vacaciones había llegado para Lucy antes de regresar a sus actividades escolares en el colegio, mientras que Chris se preparaba para tomar su puesto nuevamente en la constructora de forma presencial. Más ahora que no contaba con el apoyo de Barnes quien hace un par de días se había marchado de la casa de su madre.
Meryl y John habían llegado por Sebastián después de varios días en los que él y Liz casi se matan, aunque para ser honestos algo había cambiado entre ambos. Sus bromas comenzaban mal y por alguna razón terminaban en risas e insinuaciones raras que muchas veces hicieron que Chris los mirase confundido y más a un después de que Lucy le contara en secreto que su tía Liz había invitado a comer a Sebastián la próxima semana y que ella misma cocinaría y prepararía todo.
Lucy le había llamada la cita de trabajo de tía Liz, pero Evans no recordaba tener agendado ninguna cita de trabajo que lo involucrara a él así que lo dejó pasar pensando que se trataba de otra de las bromas pesadas entre esos dos testarudos. Sólo esperaba que no lo matara envenenado, lo que menos necesitaba ahora era un asesinato en la familia.
Por otro lado, Frank estaba cada vez más gordo al igual que el par de conejitos que cada poco escapaban de la jaula para aparecer acurrucados junto al flojo minino en algún nido improvisado dentro de la casa. Lucy se había vuelto my responsable y con la ayuda de Rosie mantenían el orden para que Chris no enloqueciera o bueno para que no enloqueciera más.
-Que tranquilidad...
Era domingo por la tarde y Chris suspiró relajado ante el inmenso silencio que inundaba su casa. El hombre se acurrucó sobre el sofá junto a Frank y acomodó la almohada bajo su cabeza mientras miraba en dirección al gran ventanal que daba vista al océano.
Sus dos amores había aprovechado el buen clima para bajar juntas a la playa y recolectar algunas conchitas de mar que Lucy necesitaba para hacerle un collar muy bonito a su nueva maestra de grado.
-Nos quedan como 15 minutos, Frank...
Evans bostezo y cerró sus ojos unos segundos mientras reflexionaba sobre el gran giro que había dado su relación con Rosie en los últimos días. Su rutina ahora era tan diferente y no sólo con ella sino con Lucy también.
El tiempo que ambos pasaban con Lu eran maravilloso y la pareja de enamorados hacía el amor tanto como podían en sus tiempos libres.
Se entregaban a su amor muy temprano en la mañana antes de que Lucy despertara, se duchaban juntos y la mayor parte del tiempo repetían su encuentro bajo la espuma de la tina. Despertaban a Lu con una lluvia de besos juguetones, preparaban el desayuno, alimentaban a Frank, Sunny y Summer y durante el día se la pasaban divirtiéndose, de paseo, viendo alguna película o caminando por la playa.
A veces visitaban a su madre o ella los visitaban a ellos, cenaban y veían más películas en la habitación hasta caer la noche. La pareja esperaba a que Lucy cayera dormida para después escapar y encerrarse en la habitación de Chris para hacer algunas travesuras que terminaban con sus cuerpos desnudos enredados entre las sábanas de la cama.
Si, la extenuante actividad diaria y la chispeante energía de Rosie lo tenían totalmente agotado, pero aún así trataba de estar siempre como la mejor disposición para consentir a sus chicas y para saciar la curiosidad de Rosie quien al parecer quería experimentar cosas muy diferentes cada vez en la que estaban juntos. Evans estaba seguro que si Lucy no la mantuviera tan ocupada, su pequeña sirena escandinava estaría todo el día sobre él cabalgándolo hasta dejarlo seco.
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🌊 𝝝𝗖𝗘𝝠𝗡 𝗘𝗬𝗘𝗦 🌊
RomanceHace exactamente 5 años que una de las familias más reconocidas de España en el campo de la construcción había sufrido una ruptura irreparable que había dejado el corazón de Christopher Evans completamente despedazado. Con tan solo 28 años de edad y...