CAP 63 PERDONAR

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"Las disculpas no están destinadas a cambiar el pasado, están destinadas a cambiar el futuro".

FLASHBACK
Copenhague, Dinamarca, hace 9 años

-Ven aquí hija, quiero mostrarte algo...

Virginia se sentó en la orilla de la cama y colocó una caja algo vieja sobre sus piernas mientras esperaba que una tímida Charlotte de 14 años entrara a la habitación, pero la pequeña rubia negó con la cabeza.

-No quiero que mi padre se moleste, mamá. -Lottie le respondió con un tono de voz temeroso que hizo a su madre ladear la cabeza para mirarla.

-¿Qué tonterías dices, amor? Ven aquí ya, siéntate a mi lado.

Virginia insistió y Lottie miró en dirección al pasillo desolado de la segunda planta para después mirar a su madre y asentir con la cabeza. Se había aprendido de memoria las reglas impuestas por su padre, más bien por Robert, el esposo de su madre, desde el primer día en el que comenzó a vivir en su casa. Hacía ya 3 años de eso.

-¿Qué tienes ahí mamá? -Lottie susurró un poco más animada y se sentó a su lado para mirar mejor.

-Son algunas de las pertenencias que conservé de tu padre Gerald después de que nos dejó, amor.

Virginia le respondió y retiró la tapa de la cajita para mostrarle a su hija. Robert le había pedido hace semanas a que se deshiciera de todo eso, pero aún no había tenido el valor de hacerlo y lo intentó, lo intentó decena de veces, pero siempre terminaba guardando la caja en el fondo de su closet. O al menos eso había hecho hasta ese día.

-¿Me dejas ver, mamá? -Lottie preguntó con una gran sonrisa llena de ilusión y extendió sus manos para recibir la caja. Virginia asintió y se la entregó.

-Son sus insignias de condecoración...

Charlotte dejó escapar una preciosa sonrisa cargada de recuerdos mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. La pequeña rubia frotó la yema de sus dedos sobre una de las medallas que aún conservaban su brillo para después enfocar toda su atención en las fotografías de acetato que se encontraban sujetas a una pequeña liga.

-Ahora que estoy casada con tu padre Robert no tiene caso guardar esto...

Virginia le susurró a su hija cuando se quedó observando una fotografía en la que ella y su difunto esposo se encontraban partiendo su pastel de bodas.

-¿Té desharás de todo, mamá?

Lottie frunció el ceño y le preguntó en un tono bastante triste, pero su madre no respondió. La rubia dejó las fotos en su lugar y tomó una pequeña cajita forrada en terciopelo para abrirla, encontrándose entonces con la alianza de oro que alguna vez le perteneció a su madre.

-Mamá es tu sortija...

Charlotte le reprochó en un susurro lleno de sorpresa que se atoró en su garganta, sus lágrimas escaparon de sus ojos esmeralda y sin haber podido evitarlo miró a su madre con una inmensa decepción incrustada en su rostro.

-Lo sé, pero conservarla sería como faltarle a mis votos con Robert...

Virginia se encogió de hombros y soltó un poco de aire lleno de una indiferencia fingida que hizo enfurecer a su hija. Charlotte se negaba a creer que la memoria de su padre hubiese dejado de ser importante para ella, que el amor que le tenía hubiese desaparecido. Ellos se amaban muchísimo.

  🌊 𝝝𝗖𝗘𝝠𝗡 𝗘𝗬𝗘𝗦 🌊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora