CAP 10 ATISBO

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Nos reímos del honor y luego nos sorprendemos de encontrar traidores entre nosotros.

Había pasado exactamente una semana desde que Rose había tenido aquel fin de semana de chicas tan alocado junto a Liz. Chris le había suplicado que fuese muy paciente con él y la había convencido de que por el momento debían ser muy discretos para evitar que la familia notara que entre ellos estaba creciendo un sentimiento realmente lindo, ya que creía que ellos aún no estaban listos para saber que Rose era su novia y él tampoco se sentía preparado como para hablarlo abiertamente.

Si, las circunstancias de cómo todo se estaba dando en tan poco tiempo y el estado de Rose eran verdaderamente complicados. Sin embargo, eso no impidió que el corazón de ambos comenzara a dominar ante la razón y ante lo moralmente correcto y mucho menos impidió que se permitieran compartir uno que otro abrazo cariñoso o beso inocente en los labios durante la mañana, antes de que Lucy despertara o durante la noche, después de que Lu se durmiera.

Aquello tenía muy mal a Chris ya que sus ansias por besarla y tenerla entre sus brazos a cada minuto del día era cada vez más grande. Sentía que la necesitaba para poder sentirse en paz y ella no parecía sentirse diferente. ¿Pero por cuánto más resistirían estar así? ¿Cuánto más ocultarían la tensión que había entre ellos? ¿Cuánto más ocultarían las sonrisas y miradas coquetas que se dedicaban cada vez que se cruzaban dentro de la casa?

-Lucy, ¿por qué no vas a tu habitación por el osito de felpa que te regaló, Rose?

Chris estaba por terminar de lavar los platos sucios de la cena y sabía que aquel era un juego sucio, pero había escondido bien al osito para que Lu tardara un poquito más en bajar con el. Eso le daría al menos 5 minutos a solas con Rose quién se encontraba distraída mirando las ilustraciones de un libro de animales sobre la isla de la cocina.

-Papá... ¿Puedo bajar mi lámpara para dejarla en la habitación de Rose? Sólo en caso de que se vaya la luz por la tormenta. -Lucy preguntó un poco atemorizada.

Basta decir que toda la semana la Costa de Marbella se había visto golpeada por el mal clima y eso en parte había sido culpable de que la fiesta en la playa se pospusiera.

-Claro que si, amor. Trae todo lo que necesites para esta noche. -Chris se secó las manos y Lu asintió con la cabeza.

Chris se aseguró de que su hija no estuviese por todo el piso para después ir hasta la hermosa sirena que parecía estar muy concentrada ignorándolo aún en su asiento sobre el banquito de la isla. El rubio suspiró enamorado y la abrazó cariñosamente por detrás para envolver su cintura con ambos brazos y sumergir su nariz en el hueco cálido de su cuello para hacerle cosquillas con su barba.

-No cosquillas...

Rose sonrió divertida y se encogió de hombros mientras levantaba su rostro y lo ladeaba un poquito para mirar al travieso hombre que sonreía ampliamente a su espalda.

-No aguantó más, Rosie... Quiero tenerte acurrucada en mi pecho todo el día. -Chris ronroneó en su oído mientras estrechaba bien la calidez de su cuerpo contra el suyo.

-Rose extraña besos... -Ella le dijo con un puchero gracioso dibujado en su rostro que lo hizo mirarla con mucha ternura.

-Eso puede remediarse, cariño.

Chris acarició dulcemente su mejilla con una mano y ladeó un poquito más su cabeza para buscar los carnosos labios de su chica y robarle un delicado y pausado beso que la hizo flotar en una esponjosa nube rosada mientras el toque de su mano masculina iba deslizándose muy curiosa por el largo de su cuello hasta llegar al borde de tela que tenía su blusita de pijama.

  🌊 𝝝𝗖𝗘𝝠𝗡 𝗘𝗬𝗘𝗦 🌊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora