CAP 4 REMEDIO

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"Hay una sola forma de felicidad en la vida: amar y ser amado... ¿y tú a quien amas?".

El viernes llegó con muchos pendientes para Chris, Rose casi cumplía dos semanas de haber llegado a su casa y no podía seguir evadiendo más el hecho de que tenía que llevarla al hospital para su chequeo de rutina, ya que el doctorcito no había dejado de llamar he insistir en que debían acudir a su cita y eso definitivamente lo tenía más irritado que de costumbre.

Los cuidados y atenciones que todos los Evans tenían con Rose la mantenían muy saludable y feliz y pesar de que sus recuerdos aún no regresaban, su evolución iba mejor cada día que pasaba. Había recuperado un poco de peso y la mayor parte del día se la pasaba riendo, jugando con Lucy o mirando el mar desde la terraza, la ventana del living o desde su habitación.

La realidad era que toda la familia comenzaba a acostumbrarse a su presencia así como ella comenzaba a sentirse parte de ellos también. Su dulzura, entusiasmo y energía era envidiable y a pesar de que Chris procuraba mantener una distancia prudente Lucy siempre terminada involucrándolo en sus juegos y poniéndolo en situaciones incómodas que para Rose eran divertidas, pero que para él eran una completa tortura.

-¿Podemos pasar por sushi de regreso a casa? -Lucy preguntó mientras subían en el elevador del hospital.

-Cariño, detestas el sushi. -Evans frunció el ceño y bajó la cabeza para mirar a su hija mientras sostenía fuerte a Rose entre sus brazos.

-Pero tal vez a Rose le guste. -La pequeña se encogió de hombros y Rose la miró un poco confundía después de haber entendido que aquellos dos hablaban de algo que tenía que ver con ella.

-No lo sé, amor. Terminemos primero con esto y luego vemos. -Chris cortó aquella conversación. Lo único que deseaba era abandonar aquel horrible lugar.

Los tres salieron del elevador y en cuanto fueron vistos en recepción por una de las enfermeras fueron guiados hasta el consultorio del Doctor Tom Hidd quien ya se encontraba esperándolos con ansias.

-¡Buenos días, Tom! -Chris fue el primero en saludar con un tono bastante serio, seguido de su pequeña Lucy quien sonrió amistosamente al igual que Rose cuando identificó al hombre con bata blanca.

-Buenos días, Chris... Lucy... Rose... -Tom respondió bastante animado para después ponerse de pie y dar algunas indicaciones.

-¿Rose estará bien, verdad? -Lucy quiso saber.

-Claro que si, Lucy... Chris, por favor sienta a Rose en la aquella mesa. Haremos unas cuantas pruebas.

Tom le indicó al rubio quien asintió en silencio y sentó a la joven con cuidado de no tropezar su pierna enyesada para después acomodar las pantuflas que estaban por caer de sus pequeños pies blancos.

-¿Demorará? -Chris retrocedió a brazos cruzados mientras Lucy se montaba también a la mesa para sentarse junto a Rose.

-No tanto, puedes esperar afuera, Chris. Lucy será mi asistencia el día de hoy, ¿cierto?

Tom respondió divertido y sonrió de oreja a oreja para después caminar con su estetoscopio hasta ambas rubias.

-¡Cierto! -Lucy respondió llena de emoción.

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