"En esta casa somos nosotros mismos, agradecemos, cometemos errores, nos perdonamos, nos divertimos, nos damos abrazos y, sobre todo, nos amamos".
-¡Buenos días, mi amor! ¿Cómo durmió la niña más hermosa de esta casa? -Chris elevó a una Lucy aún adormilada entre sus brazos para comenzar a llenar de besos sus dos mejillas.
-¡Papa, espera, no seas ridículo! -Lucy comenzó a reír sin parar mientras disfrutaba de las cosquillas que la barba del rubio le provocaban.
-No sabes cuanto te amo, mi cielo. -Chris la abrazó fuerte y la meció de izquierda a derecha a mitad del living. Había amanecido de tan buen humor que sentía que podía correr un maratón completo por toda la orilla de la playa.
-¿Te sientes bien, papi? -Lucy preguntó mientras reía y comprobaba la temperatura del hombre con el dorso de su mano.
-Hace tanto que no me sentía tan bien. Me siento de maravilla, cariño.
Ambos soltaron una gran carcajada para después quedarse en silencio aún sin parar de sonreír y llenarse de mimos. Sin embargo, la calma de aquella mañana del sábado terminó cuando un fuerte y agudo grito de mujer vino de la habitación de Rose.
-¡Papi es Rose! -Lucy habló preocupada.
-¡Demonios!
Chris susurró efusivamente y abrió sus ojos con sorpresa mientras los gritos ahora mezclados con llanto se hacían cada vez más fuertes. El rubio bajó a Lucy rápidamente de sus brazos y corrió como alma que se llevaba el diablo para atravesar el pasillo que conducía hasta la habitación de la joven.
-¡Qué sucede! ¡Rose!
Evans abrió la puerta de golpe y maldijo por lo alto cuando al entrar a la habitación encontró a la rubia tendida sobre la madera de su su piso mientras lloraba desconsolada y sostenía con fuerza su vientre.
-Duele... -Ella apenas logró pronunciar.
-Maldición... Tranquila, cariño estarás bien. -Chris corrió hasta ella y se arrodilló a su lado.
-No, no, no... -Rose negó desesperadamente con la cabeza.
-Solo fue un pequeño golpe, debiste llamarme, Rose.
El rubio le dijo con angustia al pensar que se trataba de su pierna enyesada. Trató de calmarla para luego intentar levantarla pronto de ahí y revisar que no se hubiese hecho más daño, pero fue un segundo grito aún más agudo lo que hizo al rubio pegar un respingo en su lugar.
-¿Cariño, qué pasa? -Chris se dirigió a su hija quien estaba plantada en el umbral de la puerta mientras apuntaba en dirección a Rose.
-Papi, Rose... Ahí, mira, esta manchada de sangre... -Lucy comenzó a llorar mientras Rose soltaba quejidos de dolor y hacía exactamente lo mismo que Lu. Llorar asustada.
-¿Qué? ¿Sangre?
Chris susurró y tan pronto como vio la mancha roja que se asomaba sobre la pijama de Rose justo en su zona íntima sintió que el aire le faltaba y que en cualquier momento un ataque al corazón lo haría caer inconsciente. Esperaba cualquier cosa, menos ver aquello y fue inevitable que miles de escenarios horribles comenzaran a pasar por su cabeza, alterando aún más su ritmo cardíaco.
-Llamaré a la tía Liz...
Lucy fue la primera en reaccionar para después correr por el pasillo en busca del teléfono. La pequeña Evans recordaba muy bien haber tenido una conversación de chicas con su abuela y la tía Liz y pensó que quizá lo que le sucedía a Rose tenía que ver con eso.
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🌊 𝝝𝗖𝗘𝝠𝗡 𝗘𝗬𝗘𝗦 🌊
RomanceHace exactamente 5 años que una de las familias más reconocidas de España en el campo de la construcción había sufrido una ruptura irreparable que había dejado el corazón de Christopher Evans completamente despedazado. Con tan solo 28 años de edad y...
