"Mira dentro de mi corazón y siente lo que estoy diciendo, ya que mi corazón habla con la verdad, y la verdad es que te amo".
¡S.O.S! Nos vemos en el lugar de siempre.
Meryl leyó como por décima vez el mensaje que había recibido hace como una hora. Ni siquiera había dudado en dejar a su esposo abandonado en el día de los enamorados para socorrer a su mejor amiga. Estaba segura que debía haber sucedido algo muy grave para que la rubia convocara una inesperada reunión con tanta urgencia.
-¿Dios, qué pasó? Salí corriendo de la ducha.
Una muy agitada Julia llegó bastante angustiada hasta la mesa privada que solían reservar cada vez que la ocasión lo ameritaba. El restaurante era muy discreto, tenía un jardín precioso, era poco concurrido y además eran amigas del barman. Los tragos jamás faltaban y el servicio era excelente, podían charlas al aire libre, con libertad y sin miedo a ser sorprendidas por ningún alma chismosa.
-No lo sé, recibí el mismo mensaje que tú.
Meryl levantó la mirada para ver el cabello escurrido, enredado y húmedo de su amiga. No mentía cuando dijo que había salido como una loca de la ducha para encontrarse con ellas.
-Esto no me huele bien, Meryl... La última vez que Lissa nos envió un mensaje como este fue cuando Joseph, que en paz descanse, decidió hacerse la vasectomía sin consultarle.
-Eso fue hace tantos años...
Tanto Meryl como Julia se quedaron pensativas, para después centrar sus miradas en la rubia alterada que cruzó la entrada del restaurante para ir directamente hasta la terraza donde siempre se sentaban.
-¿Querida, que demonios te pasó?
Meryl frunció el ceño y se puso de pie al ver el semblante asustado de Lissa Evans. Algo andaba mal y lo confirmó en el instante en el que estrechó su cuerpo menudo al abrazarla.
-Lamentó llegar tan tarde, chicas. Lu pasará el fin de semana en casa y mi hijo pasó a dejarla después de ir a consulta con Betty. Tuve que esperar a que se marcharan, no quería angustiarlo más, no quise arruinar la sorpresa que preparó para Rosie...
Lissa tartamudeó muy nerviosa después de abrazarla a Julia. Las tres tomaron asiento y la castaña elevó su mano para que les trajeran una ronda de tragos.
-Antonio, trae dos rondas de tequilas, por favor. -Julia sabía exactamente lo que necesitaban, pero Lissa negó con una mueca de desagrado.
-¡Dios, no! Si pruebo una sola gota de alcohol colapsaré. Necesito un té de manzanilla muy, muy cargado... -Lissa se abanicó con su mano para agarrar un poco de aire. Había corrido desde el estacionamiento hasta ahí.
-Mujer trata de respirar un poco, te estás poniendo pálida... -Meryl le dijo y Julia frunció el ceño para después tocar la mejilla de su amiga, estaba tan fría como un cubito de hielo.
-Dos tequilas, un té de manzanilla, y un pie de zarzamora, por favor.
Julia ordenó mientras Meryl tomaba la mano temblorosa de su amiga sobre la mesa. Necesitaba que se calmara o de lo contrario tendrían que sacarla de ahí en una ambulancia.
-Enseguida, señora Hill. -El joven se retiró, dándoles finalmente la privacidad que necesitaban.
-De acuerdo, vamos a calmarnos, chicas... Respira un poco, linda. Solo inhala y exhala...
Meryl apretó la mano de su mejor amiga y la invitó a sincronizar su respiración con la suya. Lissa apretó los ojos, pasó saliva y obedeció de inmediato. Necesitaba tranquilizarse, no quería asustarlas más de la cuenta.
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🌊 𝝝𝗖𝗘𝝠𝗡 𝗘𝗬𝗘𝗦 🌊
Storie d'amoreHace exactamente 5 años que una de las familias más reconocidas de España en el campo de la construcción había sufrido una ruptura irreparable que había dejado el corazón de Christopher Evans completamente despedazado. Con tan solo 28 años de edad y...
