CAP 62 HABLA MUJER

743 65 58
                                    


"No existen secretos en la vida. Solo verdades escondidas que viven debajo de la superficie".

-Liz, amor... ¿Qué pasa?

Bastián salió de su escondite justo detrás de las cortinas del balcón para alcanzar a la rubia pálida que entró a la habitación. Su chica se veía casi como si hubiese visto un fantasma.

-Yo... Yo no...

Liz balbuceó aún afectada por el impacto de lo que había escuchado mientras un enorme nudo se atravesaba en su garganta. Sus ojos comenzaron a picar terriblemente y sin haber podido evitarlo se echó a llorar frente a la única persona con la que últimamente compartía toda su vida.

-No, pequeña, no llores... Dime qué pasó, Liz, lo solucionaré...

Barnes la alcanzó para envolverla entre sus brazos fornidos y acurrucarla contra su pecho para arrullarla, pero ella negó una y otra vez con la cabeza y eso lo puso en alerta. No entendía nada, Liz parecía estar perfectamente bien cuando la dejó en la entrada de la casa.

-¿Discutiste nuevamente con tú hermano? ¿Tu madre nos descubrió? ¿Qué pasó, nena?

Sebastian comenzó a preguntar angustiado, pero ella solo pudo abrazarse fuerte a su torso y sollozar. Se sentía sumamente extraña, era como tener una mezcla de melancolía, nostalgia, felicidad y mucha ternura saltando descontroladamente en su estómago. Quería bajar a la habitación de Hank para abofetearlo por haberle puesto las manos encima a su madre de aquella forma tan inapropiada y a la vez quería abrazarlo fuerte por haberles devuelto a la Lissa Evans que todos recordaban antes de la muerte de su padre...

Su padre, Joseph Evans...

No quería verse hipócrita, claro que apoyaba la relación de su madre, pero una cosa era andar tonteando con el lindo y caballeroso abogado que la conocía de toda la vida y otra muy diferente el que ahora estuviese embarazada de quien fue el mejor amigo de su padre. Tenía que ser un error, era imposible, antinatural. Su madre era una mujer madura, con una vida hecha, nietos e hijos adultos.

Liz tenía una maraña de sentimientos encontrados que comenzaron a sofocarla y de repente fueron los recuerdos de sus padre los que comenzaron a bombardearla.

-Mi padre... Papá ya no está aquí, él no está aquí...

Liz se repitió en un hilo de voz que se quebró. Por primera vez la rubia fue realmente consciente de que su madre estaba rehaciendo su vida después de la muerte de su padre. Lissa Evans le había abierto su corazón a un hombre que no era Joseph Evans y aunque quiso no pensar en ello, fue imposible que se sintiera cómplice de una horrible traición. Era estúpido, lo sabía, pero así fue exactamente como se sintió saber aquella verdad. No quería ni imaginar la reacción que tendría su hermano al respecto, en caso de que fuese cierto lo que Lissa había dicho en la cocina.

-No entiendo de qué hablas, cariño... -Bastian acarició su cabello y lo peinó con cariño detrás de sus orejas mientras sus labios besaban sus mejillas con delicadeza.

-Se trata de mamá...

-Puedes decírmelo, preciosa. -Bastián le aseguró cuando notó la duda en su mirada, le dio un beso chiquito en los labios y ella asintió.

-Creo que... Mamá... Ella...

Liz susurró mientras trataba de retener las lágrimas para después sonreír como toda una desequilibrada.

-Tú mamá que, Liz... -Bastián frunció el ceño con extrañeza.

-Mamá está embarazada, amor.

Liz dejó que las palabras fluyeran para después sentir el enorme alivio que le produjo haberlo confesado. Sin embargo, fue una risa bastante sonora y divertida lo que recibido como respuesta.

  🌊 𝝝𝗖𝗘𝝠𝗡 𝗘𝗬𝗘𝗦 🌊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora