Política

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Lidiar con noble no es el mejor pasatiempo que le guste disfrutar, las personas son tan quisquillosa que llega al punto de cansarle...los únicos que lograba soportar era a Shirahama-san ante su amor por la ciencia y temas que tenían en común.

-No deberías ser tan amable -Hatake le susurro en la gran sala elegante donde esperaban a la persona que los escoltara ante el señor feudal de esta tierra, Gaara se encontraba a su lado en una vestimenta de acuerdo al evento mientras sus hermanos y compañeros de misión estaban al fondo.

-Kakashi estamos en una misión diplomática, la amabilidad es la clave - Anko suspiro fingiendo sonreir a algunos samurai presentes, su porte era como lo exigía la presencia de un noble y Hatake igual venía a juego.

Sus trajes shinobis resguardados...indicando que no venían a pelear a diferencia del equipo elegido por Tsunade.

La relaciones publicas, diplomáticas o internacionales son frágiles, no quería provocar una guerra si se presentaba con la vestimenta inadecuada de este pacto de paz.

-Pero no tan amable - de mala gana el ninja fingió demencia haciéndola salir de su mente.

-Ya discutimos esto antes -rodó los ojos la mujer ante la insistencia de su compañero en tocar temas que no venían al caso, desde que llegaron en la primera audiencia había estado extrañamente insistente en ajustar su vestimenta.

No tenía nada de malo....era algo que tal vez utilizó un par de veces, aunque esto le recordaba el día de su compromiso de lo formal que se encuentra, lástima que no estuviera Yoshino, se divertía vistiendola.

-Mah...querida, me acordaría si fuera el caso -con un ojo burlon el hombre decidió ignorar su acusación -y dime Gaara-kun, ¿no crees que esta siendo demasiado amable? - añadió al serio pelirrojo con descaro.

El jinchuriki ladeo su cabeza ante lo poco interesado que estaba en la plática, pero una ligera sombra de sonrisa se formó -Es su naturaleza - añadió sin perder el tiempo con su plana voz, al fondo pudo jurar escuchó la carcajada de Temari o Kanguro.

Ambos hermanos superaron las primeras semanas de acoplamiento de una tosca manera, pero lograron ser llevaderos con el paso de los días durante su viaje....mas con la escolta que tenian presente.

Al menos se tranquilizó ver que Haku no estaba tan mal posicionado entre los ninjas.

-Mah...Mah....Gaara-kun, eso no ayudará - desechó el mayor con un puchero serio ante la poca ayuda del pelirrojo, Anko se preguntaba que buscaba del antiguo atacante de la aldea ultimamente, añadiéndole en asuntos que no importaban.

¡Era una misión diplomática! no un sin sentido baile, donde ella juraba se encontraba en medio.

-Hatake-San es la verdad -sin piedad ni culpa lanzó el pelirrojo con un fruncir en sus inexistentes cejas -no comprendo su pregunta -aceptó a regañadientes.

-No confundas al niño - rodó los ojos la mujer palmeando la cabeza del jinchuriki con casualidad, era una maña que había estado tomando ultimamente....en su interior le recordaba mucho a Naruto y a un sobrino tan lejano.

-¿Me crees capaz? - atonito agregó el copy nin.

Anko bufo sinceramente confundida de la plática, preguntándose exactamente ¿que hizo mal? ... pero la discusión fue cortada ante la presencia de un extraño dentro de su campo, las puertas se abrieron rebelando a quien será su escolta.

-Lamento haberlos hecho esperar -sin culpa el hombre los miró con cierto aire despectivo para inclinarse mostrando el camino -el señor los espera - alzó sus manos -sin shinobis -

La Máscara de AnkoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora