Un análisis psicológico

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El techo seguía ahí, su cuerpo no se movió a pesar de despertarse, tener una mala noche no era bueno... Su cama estaba mojada de su propio sudor y nadie cuido de ella.

Se sentía triste y por primera vez en días se acurrucó, no se quería levantar, no quería enfrentarse a ese mundo.

La fiebre había bajado pero su estado de ánimo se agrio, la noche llena de pesadilla no es un buen consejero en su estado actual, no durmió bien.

Se la paso pensando sobre cómo la habrán arrebatado de su familia, su mundo y la lanzaron a un lugar que sólo admiró en sueños, pero ahora era su pesadilla, no quería esto.

Ella no era una heroína, no quería serlo, sabía wur todo terminaría bien y le daba los mejores deseos a Naruto desde el fondo del corazón.

Algunas lágrimas rodaron por sus mejillas, mientras trataba de callar sus sollozos, su presa tenía una fisura y sabía que sí se llena sería peor.

Desahogarse en silencio no es lo mejor, pero era lo que tenía, podía sentira sus vigilantes afuera y no quería verse más sospechosa de lo que ya es... Tenía que tener cuidado.

Cuando los minutos pasaron y la mañana corría, ella tuvo que lidiar con su estado de ánimo... No estaba de humor, pero tenía que fingir.

Cualquiera puede decir que sería genial estar en su posición, que sería bueno cambiar trágicos destinos.

Pero sabía que todo tiene consecuencias, además que no garantizaba que fuera la solución o que resultará bien, no tenía derecho de jugar con la vida de las personas, porque en esta vida ellos eran tan reales como ella, así que de mala gana se levantó y recogió su cama, sacudiendo sus pensamientos...

Tenía que cambiar las sabanas.

Arrastró los pies al baño para empezar su rutina, tenía la misma ropa que Anko utilizaba, pero no se quejaria... Necesitaba algo más cómodo.

Se miró al espejo y de nuevo se preguntó, ¿porque ella?, era una adulta, tenía ya planes, ¿porque en ese momento? No quería estar ahí, no quería ser parte de esa historia.

Tenía retazos de lo que ocurría, solo recordaba los momentos claves de la historia, siempre fue mala con los nombres, no era especial... No se sentía especial.

Se sacudió el cabello y lo trenzo aún húmedo, envío con la casera un pago para la lavandería, lo cual agradeció de todo corazón y se dirigió a la biblioteca.

Tenía tiempo antes de su cita con el Yamanaka, ir a la división de inteligencia no era su mejor idea de pasar el día, pero aun era sospechosa...tenía un procedimiento que cumplir y no los culpaba.

Despues requería pasar a los registros shinobis para unos papeles que tendría que llenar y firmar, la burocracia en cualquier mundo era un clavo en el trasero.

Tenía permiso hasta que el proceso en el que se encontrará finalizará y el jefe de inteligencia la aprobará para misiones, aún no era confiable a ojos de extraños, no los culpaba, eran paranoicos, negó tratando de mantener su máscara... Ahora era Anko.

Organizando su día trato de tomar una rutina, no podía ser descuidada y que la asesinaran, tal vez en la noche entrenará las katas que recuerda y probar saltar entre los techos, tal vez copiar movimientos de parkour que recuerda vio antes en la televisión.

No sonaba tan mal, sentía una extraña confianza en su cuerpo y anterior entrenamiento.

Quería probar como caminar sobre el agua, una ligera sonrisa se dibujo en su rostro... Se levantaron los animos un poco.

La Máscara de AnkoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora