Resignación

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Miraba los días transcurrir, trataba de no centrarse demasiado en lo dicho en su sesión.

Pero a veces su mente se enfrascaba demasiado en los problemas tratando de averiguar cuando lo hizo mal.

Pero está pregunta tenía respuesta, su propia actitud era diferente a la de Anko, no era explosiva, no reía abiertamente, además que no confiaba en nadie.

Cuando aún era Alba tenía cierta dificultad en abrirse a la gente, siempre encerrando sus molestias, sus enojos... Pareciendo siempre feliz.

Una máscara positiva y con dama de nunca enojarse, al menos hasta que la gente la conocía mejor...ahi su actitud se modificaba un poco.

Era Sarcástica sin querer y de humor negro, crudamente honesta y tendía a decirles a las personas lo que le molestaba... Más cuando pasaban de su paciencia o tenía hambre.

Pero solo a las que estaban cerca de su corazón, si no estaba en esa calificación siempre veían su máscara alegre.

Aunque era más social que su hermana.

No trató de enfrascarse en su propia situación psicológica... cuando llegara el momento se preocuparía.

Dio un largo suspiro tratando de relajarse y entregándose al destino, si moría sólo una pieza importante desaparecería además que estaba la sospecha de regresar a su hogar.

Tal vez alguien más ocuparía ese lugar ese vacío que dejaría la alumna de Orochimaru, era realista y siempre se preparaba para lo peor.

Se giro no dispuesta a indagar en sus pensamientos, estaba cansada de pensar.

Durante ese tiempo de resignación encontró que correr en las mañanas era extrañamente relajante.

Que hablar con la gente era emocionante, más observar su mirada desconcertada por ser el receptor de su atención.

No acostumbraban a ser tan abiertos o emocionales, la ahora usurpadora venía de un país que era abiertamente amigable de naturaleza.

Sonrisas Alegre, saludos ocasionales y ayuda a civiles en cualquier incidente era desconcertante... Viniendo de un shinobi.

Notando así la brecha shinobi - civil, incluso una ancianita mencionaba que era la primera vez que alguien la ayudara después de que Odachi desapareció.

Que era un Uchiha amable que siempre se desviaba de su rutina para ir a comprarle sus verduras, un niño agradable.

La chica no sabía cómo tomar ese comentario, pero tal vez preguntaría quién era Odachi... Claro si se hace amiga de un Uchiha, pero trataría de evitarlo.

Otros no fueron muy amables e incluso le daban miradas de molestia, los civiles tenían muy estigmatizado a los shinobis.

Algunos shinobis la miraba extraño o ignoraban.

Paseaba muy seguido a buscar comida o ropa para cambiar la que tenía, además de abastecerse de kunai, shuriken o senbon que las memorias de Anko le indicaban que faltaban.

El pueblo terminó siendo más grande de lo que pensó, incluso se perdió en una ocasión terminando en el monumento de los héroes caídos.

Encontrarse a Kakashi con su aura triste le hizo sentir incómoda, el joven la observó y esos ojos reflejaban una profundidad tan oscura.

Le encogió el alma e intimido un poco, este mundo era cruel.

Desapareció sin regresarle el saludo, no la podían culpar ella tendía a saludar a todo el mundo, en esta vida o en la otra.

La Máscara de AnkoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora