La oscuridad era extensa, tan fría y sola mientras una niña lloraba en medio de lo que parecía ser el centro de esa ilusión.
Alba sabía quién era y un nerviosismo extraño embargo su interior, como un nudo en el estómago tan apretado que sentía ganas de vomitar.
Estaba segura que el sondeo fue el culpable de tal posición, se preguntó si esto era lo que describían en el manga como pasaje mental o si algo raro ocurrió por ser ella.
Con solo recordar los ojos sin pupila del Yamanaka su columna tembló... Quería salir, pero tenía que soportar.
No era psicóloga, pero sabía que no sería bien recibido sacar al invasor, sintiendo como su chakra invadía su mente.
Tenftia jaqueca.
Con pasos temerosos se acercó a la niña encorvada, los sollozos eran más claros conforme la distancia se acortaba.
-¿Anko? - preguntó débilmente, la sensación no desaparecía, pero la aplastó rápidamente... Por el bien mayor.
-¿porque?- la voz adolescente susurro asustandola por el repentino silencio, era tan desgarrada... Tan triste.
No sabía que más hacer, era mala consolando gente, por lo regular trataría de ignorarlo o animarla como pudiera.
¿Como explicarle a una niña que su cuerpo era usurpado?, apretó el puño y tomó la valentía del fondo de su corazón, de las memorias de sus sobrinos... Ningún niño merecía estar solo.
-no te preocupes- fingió una sonrisa para tomar el hombro pequeño y colocarse a su altura.
-el me dejó... No le importo-los susurro se escuchaban más desesperados, noto como se aferraba en su posición.
-el no te dejó... - se sintió como si estuviera pisando cáscaras de huevo, tan frágil... Inquietante, ¿como explicarle a una niña cuando su mundo se derrumbó? ¿Cómo ofrecerle una solución si estas usurpando su cuerpo?
-¡COMO LO SABES, NO ESTABAS AHÍ! - se levantó del susto yéndose de espaldas por la acción, la niña la miraba tan desquiciada, tan herida.... Que por un momento sus palabras murieron en la garganta.
Pero no era eso lo que le hizo queré correr, si no la manera en cómo se encontraba... Su rostro ahora pálido con sus ojos salones y rojos... La pupila deforme mientras las motas negras se extendían como plaga, desde su cuello.
Consumida por el sello, tartamudeo mientras el miedo la invadía... La adolescente fue siendo consumida por la oscuridad.... Sollozando, siseando.
Cerro los ojos y sus oídos para no ver más, el cuello le ardía pero no era lo importante, quería llorar, ella no pidió estar ahí.
Y no quería que nadie pagará por esa acción, no sabía que le paso a Anko, si era una ilusión del cuerpo producida en un afán de sacar al intruso.
No sólo era el Yamanaka.
Maldecia a Orochimaru y su avaricia, sus inventos y el querer jugar con algo que no entendía.
El silencio se volvió tan extenso, incomodo... Le daba miedo moverse mientras era consumida por la desesperación.
El recuerdo de su familia, su hogar... Su trabajo, ya no se quejaria de la monotonía de su rutina, de sus días de ocio... De los fines de semana de comer con los amigos.
Quería regresar más que nunca... A sus días tranquilos, no era una heroina, no era protagonista... No era nadie, y estaba tan cansada.
-¿Anko-chan? - una voz la sacó de su desesperación, levantó su rostro para encarar al que se atrevió a ponerla en esa posición.
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La Máscara de Anko
FanfictionAntes era una persona ordinaria, ahora solo quiere regresar a casa, aunque eso signifique suplantar a un personaje principal de naruto, portar la máscara de Anko Mitarashi. (Esto es para fans hecho por fans, los derechos reservados a su autor origin...
