Las despedidas duelen

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Shisui miraba la luna en espera de que llegara, su ojo sangraba y el dolor había sido desplazado en las profundidades de su mente mientras el pegajoso líquido comenzaba a recorrer su pálido rostro.

El sentimiento de decepción fueron soplado con el viento fresco de finales de Agosto, Danzo lo traicionó y arrancó su ojo en un afán de el bien mayor, quería proteger a su clan y aldea para que no explotara el conflicto que bien se viene cociendo desde hace tiempo.

¿Cuando cambio todo? ¿Cuando todo comenzó a ir mal?

Dio un largo suspiro llenando sus pulmones con el fresco ambiente, las punzadas eran cada vez más distante y no tardaban en que los hombres de Shimura lo alcanzará para quitarle su ojo restante, la tocó con su mano con la impotencia viniendo a mares.

El acantilado se veía ajeno a su suplicio tratando de no llorar, de no ceder a todo lo malo que venía a su mente, era un shinobi...era profesional incluso en su situación actual, dejó todo preparado así que tenía esperanzas de que pudiera ayudar en que no tomarán su muerte como incentivo para la guerra civil.

Konoha no sobrevivirá a un golpe de estado de ese tipo...tanto física como moralmente.

Ese pensamiento amargaba más sus últimos segundos, quería vivir...pero amaba más a su aldea y familia.

Si era el sacrificio necesario, no dudaría en saltar al precipicio si eso daba la oportunidad indicada.

Fue cuando el cuervo lo sacó de su pensamiento aterrizando limpiamente en su hombro, girando con una sonrisa hueca recibiendo la mirada alarmada de Anko, siempre pensó que era peculiar...que tenía algo que le llamaba la atención y a pesar de alejarse sabía que podía confiar en ella.

No quería comprometer a Itachi como heredero del clan, ya tenía mucho sobre sus hombros.

Pero sus lágrimas corrieron cuando noto el horror en la joven y el entendimiento -No- la voz de Anko se quebró apresurados hacia el con un pergamino preparado.

Es imposible que supiera algo...pero su ojo ardía más con la saledes de sus lagrimas.

-Vamos a arreglar esto -balbuceo su amiga mirando su rostro.... El solo se quedó torpemente mirando la desesperación de curarlo.

Pero el la detuvo -No lo hagas - dijo con la fuerza reponiendo su voz, tenía miedo...no quería morir.

Tener una vida.

-Cómo que no lo haga - frunció el ceño la chica apretando su brazo -Estas mal...mira tu ojo... -

Shisui tomó su rostro con ambas manos deteniendo sus acciones abruptamente -No lo hagas - suplico con su voz quebrada -Solo no quiero ...-

-Por favor, no te vayas ... no te marche - Anko suplico por primera vez.

-Solo no quiero que me tomen de excusa para una guerra...no quiero que Konoha caiga en eso - Shisui se recargo en la cabeza de la mujer, la estatura ayudaba mucho.

La sangre corría entre sus dedos conforme el esfuerzo apretaba más sus nervios, la picazon, la punzada le hacían querer gritar.

El cuervo sólo dio el aviso de la cercanía enemiga.

Fue cuando miró los ojos de Anko por última vez, esos tan vivaces que eran capaces de expresar una honestidad profunda.

Siempre se preguntó qué sí el hiciera algo más para acercarse.... ¿podría aceptarlo?

-Alguien viene - Aviso alarmada, pero Shisui solo mantuvo su rostro aún entre sus manos...

-Gracias - se acercó pidiendo la fuerza -Mangekyo Sharingan - susurro cómplice para hundir a la chica en su ilusión.

La Máscara de AnkoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora