Otro día

799 117 36
                                        

La relación con los ninjas era extraña por completo desde el momento que tocó esas tierras, la definición de la palabra amistad era difícil incluso en su mundo original.... porque era muy pocos los que llamaba de esa manera.

Pocos los que se acercaban.

Pero de algo estaba segura los shinobis eran complejos en ese asunto porque mirando ahora los pergaminos antiguos algo dentro de ella le gritaba que los regresará, porque eran muy valiosos.

No se sentía tan cercana como para tenerlos, ni que sus acciones apuntaban a merecerlos.

Después de todo eran de Kushina y sabía que debían tener un valor sentimental en sí mismo.

Ahora sin embargo estaba en medio de un debate extraño la antes civil con el chico en cuestión mirándolo incrédula de que se deshiciera de ellos, ambos no cediendo fácilmente a la voluntad de otro.

Anko estaba segura que era muy optimista el pensar en ir a verlo y regresarle dicho presente... se estaba arrepintiendo, ahora siendo parte de un número de comedia shonen en medio del departamento de un Hatake burlón.

El maldito era un asunto difícil de explicar.

-Mah~ Anko-Chan deberías guardarlas... Ya sabes tengo ratones y mi departamento no es apto para su resguardo - explicó medio aburrido el Hatake mirándola desde su cama.

La chica solo arqueo la ceja al colocar su mano en la barbilla - No creo que tengas ratones - miró a su alrededor.

El departamento estaba vacío solo con cosas dispersadas a su alrededor.... observando mejor estaba casi abandonado.

-claro que sí - Kakashi aseguró con un ojo severo como si la verdad fuera absoluta y esos roedores saltará en cualquier instante para saludar.

-No me vas a dejar regresarlo, ¿no es así? - decidió la chica preguntar directo cansada de seguir la misma plática.

-No~-Kakashi aceptó sin pensarlo con ese único ojo curvandose nada arrepentido de perder el tiempo en un asunto trivial.

Solo quería regresar el pergamino y ¡le estaba tomando el pelo!

Descarado.

-¿Sabes que a veces eres ....? - se quejó Anko no terminando la frase para con sus manos hacer ademanes exagerados hacia el complacido anfitrión.

-No seas aburrida Anko-chan~- Kakashi aún recostado contestó con un tono victorioso.

-Bueno, tu ganas por esta vez - aceptó la niña al hacer un puchero para dejarse vencer como misericordia del pobre desvalido, aunque con una sonrisa vengativa saco el resto de los pergaminos para darle una revisión.

El gesto del Hatake era de recuerdo ante lo cómico que se veía, pero resignado se quitó las sábanas.

-Karma- suspira pesadamente Anko con una alegría leve mientras el chico se quitaba la camisa dejando solo su máscara.

Cada marca, cada cicatriz entre los músculos formados por la práctica y esfuerzo se notaba con cada venda retirada... la usurpadora dejo de pensar en lo triste de su vida reconociendo el tipo de trabajo en el que se involucró.

Recordando de nuevo que a un año y algo aún había cosas difíciles de asimilar...niños soldados era una de esas.

-eres cruel - el Hatake hizo un gesto por el dolor ante la mano verde de la chica que pasaba por sus heridas por cerrar, las marcas rosas de la curación daban aviso de una cicatriz pronunciada mas adelante.

Otra para la colección.

-En mi defensa tu empezaste - aceptó la chica tomando vendas nuevas.

La Máscara de AnkoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora