Interesante Excusa

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Prim salió de su baño relajante, se puso un lindo vestido sencillo, dejó que su cabello rubio quedara suelto, usaría esa tarde para continuar su novela, al menos algunos borradores ya que Newt tenía la libreta principal, nada la distraería durante esa tarde.

La chica bajó las escaleras y dejó que la paz de su casa la inundara, se sentó en uno de los sillones de la sala de estar, a su lado, Dhalia se sentó con su bordado de flores y Hugh llegó a acompañarlas con solo una copa de vino, tres hermanos en perfecta armonía, sin discusiones, ni burlas, solo una perfecta postal de tres rubios disfrutando del silencio.

Hasta que Tulip llegó con ansiedad de madre en su fino rostro.

- Leonhart está en la puerta- informó, los tres hermanos miraron a su madre con fastidio.

- El Lamebolas- recordó Hugh.

- ¿Qué quiere?- preguntó Prim con enfado.

- Hablar contigo, naturalmente- infirió Dhalia con cierta resignación.

- Ideas para correrlo- pidió Prim.

- Primrose, no seas maleducada, concédele una tarde al muchacho- dijo Tulip.

Prim respondió con un gesto de fastidio.

Los tres se pusieron de pie, y se aseguraron de que cada hermano tuviera su perfecta y falsa sonrisa.

Un té, una charla ocasional y Leonhart se marcharía, fue lo que acordaron Hugh y Prim con un solo intercambio de miradas, Dhalia sabía que buscarían despachar rápido al pobre Edmond y su labor sería aligerar el golpe del rechazo, no le agradaba mucho ser el reemplazo de Prim pero si eso significaba pasar tiempo con Ed, entonces lo valía.

Con un suspiro, los tres perfectos rubios entraron al encuentro de Edmond.

Los ojos del chico brillaron con emoción al ver el encanto natural de Prim con su largo cabello suelto y la ausencia de joyas y otras excentricidades.

- Señorita Primrose- saludó Edmond como si solo tuviera ojos para la rubia menor.

- Lord Edmond- saludó con desgane la chica, por un momento Ed salió de su impresión y miró a Hugh y Dhalia.

- Señorita Dhalia, Hugh, buena tarde- saludó por cortesía.

- Que inesperada visita, Edmond- reprochó Hugh, Ed sabía a lo que refería, llegar sin previo aviso, no era muy caballero de su parte, pero todo fuera por pedir a Prim como su acompañante al baile de la Reina.

- Sí, lo lamento, pero tenía que venir tan pronto me fuera posible, para pedir una charla con la Señorita Primrose.- comenzó Ed, Prim miró fugazmente a Hugh.

- Lo lamento Lord Edmond, tendrá que ser en otra ocasión, yo, el día de hoy...- interrumpió Prim tratando de encontrar en la cara de Hugh una excusa para evitar cualquier charla con Leonhart, pero incluso la mirada de su hermano le decía que no tenía ninguna excusa válida.

Para su suerte, un criado entró a la habitación e interrumpió.

- Milord, Lord Crawford se encuentra en la puerta- anunció la sirvienta con inseguridad, las piernas le temblaron cuando los seis pares de ojos presentes la miraron con sentimientos encontrados.

¿Crawford?

Tulip, Fenrir, Dhalia y Hugh se preguntaban curiosos.

Crawford

Sentenció con odio Edmond.

¡Crawford!

Prim pensó aliviada.

Detrás de la sirvienta, Newt entró a la habitación y se detuvo en seco maldiciendo haber llegado en el peor momento, viendo a toda la familia reunida y a Leonhart asesinandolo con la mirada.

- Disculpen la intromisión, fue muy falto de respeto llegar de esta manera- se disculpó Newt inseguro, pero la mirada de Prim brilló con alegría, tal vez no era tan mal momento después de todo.

- Lo lamento, Lord Edmond, su charla tendrá que ser en otro momento, porque yo, el día de hoy, había quedado ya con Lord Newt... ahora si me disculpa, Hugh ¿nos acompañas?- se apresuró Prim, Hugh lo pensó un momento, tal vez, él tenía que tomar el asunto en sus manos, estaba comenzando a entender los sentimientos de Prim, eran como los suyos, cada uno quería amar libre, él elegía a Maddie y Prim su libertad... por el momento, tal vez, si lograba sacar a Leonhart del panorama podría mantener a Prim en Isveria.

- No, Dhalia los acompañará esta vez, hace tiempo que no comparto un trago con mi viejo amigo Edmond- sentenció Hugh para sorpesa de sus padres y hermanas, desconfiadas, Prim y Dhalia no despegaron la vista de Hugh buscando una respuesta a su repentina desición.

Ya afuera, Newt, Dhalia y Prim se detuvieron.

- ¿A dónde vamos a ir?, Prim, no estamos presentables para ningún lugar social, mírate, solo te faltaba estar en camisón- se quejó Dhalia preocupada.

- Coincido con su hermana, realmente no tenía planeado que salieramos de la residencia- confesó Newt.

- ¿Entonces para qué viniste?- reprochó Prim, Newt se encogió de hombros.

- Para platicar, tomar té, hacer críticas vanas de Niel, Leonhart-

- Es decir, porque estabas aburrido- afirmó Prim con mirada fastidiada.

Newt sonrió culpable, Prim puso los ojos en blanco, Dhalia arqueó una ceja, "interesante excusa", pensó.

- Eres increíble... no quiero volver- pensó Prim en voz alta.

- Podemos quedarnos en el jardín trasero, Hugh seguramente mantendrá a Ed en su estudio, no nos verá cuando se marche.- sugirió Dhalia.

Eso fue lo que hicieron, el trío se escabulló hasta en jardín trasero y pidieron a la sirvienta que les llevara bocadillos, Tulip y Fenrir los vieron regresar, por supuesto, Dhalia no permitiría que su hermana saliera sin un buen arreglo.

- Entonces, ¿qué quieres Crawfy?- comenzó Prim, Newt se acomodó en su silla.

- ¿Recuerdas el día que me reí de Lady Windside en su cara?-

- Toda Isveria lo recuerda aún, felicidades, te has contagiado del salvajismo Birdwhistle, según dicen- se burló Prim.

- Bueno, pues esa noche enfrenté a mi padre y discutí con Niel.- resumió Newt con expresión orgullosa, las hermanas arquearon las cejas.

- Oh vaya, en verdad te convertiste en un Birdwhistle- se burló Dhalia.

Prim y Newt rieron divertidos.

- ¿Sobre qué discutieron?- se atrevió a preguntar Dhalia a su nuevo "hermanito menor".

- Con Padre no fue discusión, más bien fue la certeza de que mi imagen de Crawford no se vería afectada por ningún desliz como el de Lizabeth y con Niel, bueno, esa fue directamente por Lizabeth- confesó Newt, las sonrisas de Prim y Dhalia se petrificaron.

Prim no quería aceptar el por qué, pero Dhalia si lo sabía.

Por el beso de una damaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora