Las Birdwhistle corrían de un lado a otro junto a los criados, Prim había sufrido un mareo que casi la tumbaba, pálida yacía sobre un sofá con la vista perdida al jardín, Lady Crawford batía su abanico para refrescar a la chica, creían que el calor le había afectado, no había otra explicación, Prim estaba muy sana, por otro lado, la rubia estaba aturdida, tenía un mal presentiento, tan malo que le helaba la sangre y debilitaba sus piernas.
En los bosques a orillas de las Montañas Rojas de Saemforg, un campamento provisional se había levantado, los soldados de Isveria habían librado las batallas de los bosques, ya solo quedaban los ejércitos restantes de Myderia.
Se designó un área para los heridos, Hugh Birdwhistle observaba a los heridos con mirada perdida, su rostro rígido parecía distante, retraído, sombrío, en sus manos y sus uñas aún habían residuos de tierra y sangre.
Los gritos de la guerra resonaban en sus oídos y un nombre lo agobiaba una y otra vez.
"¡Newt!, ¡Newt!, despierta, ¡Newt!"
Recordaba olvidar todo deber militar, dejando su rifle en el suelo y arrodillandose a lado de su amigo tratando de parar la sangre que emanaba de la herida en su pecho.
Recordaba a Newt inconsciente, con un hilo de sangre entre sus labios, y a Edmond hablándole, con voz distante a pesar de estar a su lado.
Hugh salió de sus pensamientos y miró a los soldados que cargaban los cuerpos de sus compañeros fallecidos, tanta muerte, ¿en verdad valía la pena?
- ¡Birdwhistle!- la voz gruesa de Niel se escuchó acercándose a él.
Hugh se puso de pie y se giró a la espera del encuentro con Niel quien caminaba en su dirección hecho una fiera, detrás de él, el Marqués, más apacible.
Niel sostenía una hoja arrugada en su tenso puño.
- Niel- Hugh olvidó las formalidades al encontrarse con otro rostro Crawford, pálido, confundido, interrogante, impotente.
- ¿Qué significa esto?- cuestionó Niel alzando la carta que sostenía.
- Yo no la escribí, fue Su Alteza el Príncipe Consorte.- dijo Hugh con voz vacía.
- ¿"Lo lamento"?, ¿"Herida por arma de fuego"?, ¿Es todo lo que tiene que decir?, ¡Creí que ese sujeto era su amigo!- exclamó Niel, leyendo fragmentos de la carta, con cada palabra sentía de nuevo lo mismo que la primera vez, una mezcla de horror e incredulidad, su corazón se había detenido cuando la carta llegó, y su estómago se revolvió cuando leyó el contenido, "imposible", pensó, desde entonces, hasta respirar era difícil, el aire se sentía pesado.
- Niel, baja la voz- requirió Lyn en casi un murmullo.
- Mi hermano se desangra en el campo y su supuesto mejor amigo solo dice "lo siento", ni siquiera estuvo ahí, ¿quién le informó a él?- reclamó Niel.
- El equipo que reportó los heridos y las bajas.- respondió Hugh.
- ¿Mi hermano es un número más?- cuestionó Niel con un dolor punzante en el pecho.
- Niel...- comenzó Hugh sin fuerza.
- ¡Nada de "Niel"!, ¿qué ocurrió Hugh?-
Hugh suspiró con pesadez, trató de mantener su postura serena.
- No lo sé, realmente no lo sé...- comenzó Hugh con voz cortada.- ... en un momento estaba detrás de nosotros mientras nos retirábamos con mi padre, y al otro hubo un disparo y él en el suelo, Leonhart dijo que fue un soldado mideryano resagado.-
- ¿Leonhart?- preguntó Niel entredientes, desconfiado.
- ¿Dónde está él?- interrumpió Lyn.
Hugh señaló una tienda no muy lejana.
Lyn asintió y sin más se dirigió a esa dirección, Niel lo siguió con el ceño fruncido.
Entraron a la tienda y a quien primero se encontraron fue a un médico, quien les dirigió una mirada sorpendida.
- Su Excelencia.- saludó el médico.
Detrás del hombre se asomó Paul con el uniforme de un soldado común.
- Su Alteza.- saludó Lyn con una reverencia.
- Su Alteza.- Niel también saludó más con cierto reproche en su voz.
Por su parte Paul parecía agotado y ausente.
- Parece que mejora, pero sigue inconsciente.- afirmó Paul, Lyn y Niel dirigieron su mirada a la camilla, Newt descansaba dormido con gesto adolorido, pálido, como si hubiese regresado de la muerte.
Lyn no pudo evitar un suspiro de alivio y salió de la tienda, dejando a Paul con Niel a solas en un ambiente tenso.
Niel se acercó a su hermano, no recordaba haberlo visto nunca tan vulnerable, nunca había pensado en Newt tanto como en ese momento, involuntariamente el recuerdo de su infancia llegó a su mente.
Nunca había tenido tan presente los detalles de su infancia, pero en ese momento pudo recordar como desde temprana edad sus temperamentos jamás coincidieron, tenía el detalle de su hermano siempre en la biblioteca de cualquier casa que visitaran, en silencio, cauteloso, vigilante, siempre a la defensiva, evitando los problemas pero siempre inmiscuido en ellos, jamás valoró su presencia hasta ahora ante la posibilidad de nunca más tenerla.
Paul lo observaba en silencio.
- Lo lamento.- dijo Paul.
Niel soltó una leve risa.
- Parece que "lamentarlo" se ha vuelto algo muy suyo, Su Alteza.- expresó Niel alzando levemente la carta que aún sostenía.
Paul frunció los labios al recordar el contenido de la carta.
- Niel, no se suponía que debía enviar nada, según dicen, para "no alterar los ánimos de los soldados", pero igual tenía que decírselos, Newt es mi amigo y la noticia me afectó tanto como a ti, imagino, y no quiero ni pensar en Hugh, no he tenido el valor de hablar con él.- se explicó Paul con genuino pesar.
Niel suspiró, lo entendía.
- Leonhart dijo que había sido un resagado mideryano.-
- Eso dijo.- Paul asintió.
Ambos quedaron en silencio por unos momentos más.
- Debo volver, tengo que firmar varios pésames.- informó Paul.
Niel lo despidió con una reverencia.
Ya solo, el mayor de los Crawford se paseó por la tienda, solo cabía una silla, una pequeña mesa con medicamentos y la camilla con Newt.
Niel se acercó a su hermano, un detalle llamó su atención, el dije que colgaba aún de su cuello, anteriormente la piedra era de un tono ambar con cierto brillo, pero ahora, era marrón, opaca, se acercó a verla mejor, era la misma piedra, no la habían cambiado, pero por alguna razón era distinta.
Ignorando por un momento el dije, tomó una hoja de la mesita y comenzó a escribir una carta.
"Querida Señorita Dhalia..."
ESTÁS LEYENDO
Por el beso de una dama
RomanceNewt Crawford, una eminencia opacada por la audacia de su hermano y el inalcanzable amor por una mujer, su vida cambiará al conocer a Primrose quien busca demostrar que el destino lo construyes tú
