Prim miró a Newt con ojos encendidos, el chico supo que algo no estaba bien, mas no entendía qué parte.
- Oh, una disculpa, parece que ofendí al único hombre de Isveria, qué digo de Isveria, ¡del mundo entero!, que no ve en Lizabeth Windside una oportunidad de que papi lo tome en cuenta y los cuello alzados de la sociedad lo respeten- gruñó Prim con sarcasmo poniéndose de pie.
Dhalia no sabía si era prudente reírse, el gesto de Newt decía que no.
Newt se puso de pie de un salto, sus ojos azules destellaban con furia e indignación.
- ¡Primrose no seas infantil!- tartamudeó Newt convencido de que era lo suficientemente maduro como para no ceder en las provocaciones de la chica explosiva.
- Perdóneme usted, señor burgués, maduro ente superior, cuya magnificencia se mide de la cabeza al cielo pues su metro con 65 de estatura no son suficientes- atacó Prim sin una razón verdadera aparentemente, incluso Dhalia frunció el ceño ante el comentario.
Newt apretó los puños, eso era todo.
- ¡1.67 para tu información!, y ¡¿es tan difícil de creer que mis sentimientos por Lizabeth son reales?!, ¡se supone que como mi amiga tú me ibas a ayudar a que ella me viera como un candidato, como hombre, como alguien que la merece!- exclamó Newt con un tono de melancolía, Prim lo notó, dudó un momento su respuesta.
- ¡Claro!- se limitó a decir la chica, Newt quedó a la expectativa de que Prim continuara, se disculpara, lo aclarara, pero no, la rubia apretó la mandíbula negándose a decir nada más, con decepción, Newt asintió.
- Claro- mucitó tomando su saco, haciendo una reverencia marchándose a paso acelerado.
Dhalia y Prim lo vieron alejarse, la mayor frunció el ceño y desde su silla dirigió su mirada a su hermana, Prim parecía contrariada.
Dhalia dio un par de golpecitos a la silla de la que Prim se había levantado, la hermana menor lo entendió y en silencio se sentó de nuevo.
Los segundos de incomodo silencio reinaron hasta que Dhalia se decidió a hablar.
- "¿Pero acaso ella a ti?"- preguntó Dhalia con voz serena, Prim interrogante levantó la mirada a su hermana.
- ¿Cómo?- cuestionó, Dhalia se volvió a Prim con una sonrisa de complicidad y entendimiento.
- "Tú me ibas a ayudar a que ella me viera como un candidato, como hombre, como alguien que la merece"- Dhalia repitió las palabras de Newt.
Prim aún tenía gesto de no comprender el punto.
- "¿Pero acaso ella te merece a ti?", eso querías preguntarle, ¿cierto?- preguntó Dhalia, Prim se sonrojó avergonzada, aterrorizada.
Dhalia sonrió más ampliamente.
- No lo hiciste porque entonces la conversación se haría tan obvia que te obligaría a confesarte.- continuó la hermana mayor.
Prim clavó la mirada fiera sobre la taza de té frente a ella, Dhalia la miraba con el rabillo del ojo.
- Nunca creí que la gran Primrose, la revolucionaria, la mujer más fuerte e imponente del reino prefiriera perderlo a declararse primero... que decepcionante.- suspiró Dhalia dejando su taza para marcharse con aires triunfales, dejándo pensativa a su impulsiva hermana.
Hugh salió de su oficina aún trabajando en controlar su enojo con Ed, entonces se encontró con Dhalia, altiva, sonriente, como una versión macabra de la altanería usual de Prim, era más aterrador que Dhalia mostrara esa parte de sí, Hugh se debatió entre preguntar o no.
- ¿Debería?- preguntó Hugh, Dhalia se detuvo y sonrió, en ese momento Hugh se respondió a si mismo en su mente, "No, no debí hacerlo".
- Hughie, necesito que hagas algo por mi- comenzó Dhalia con su voz de muñeca, Hugh quería negarse, pero hacerlo podía ser un terrible error.
- ¿A?- cuestionó Hugh inseguro.
- Solo necesito que hables con Crawfy antes del baile de la Reina.-
- ¿Por?-
- Él y Prim tuvieron una pequeña discusión, necesito que Crawfy le dé otra oportunidad a su relación con Prim, yo me encargo de ella, tú convence a Crawfy de hablar con Prim- ordenó Dhalia quitando un par de pelusas del saco de Hugh mientras el robusto militar permanecía petrificado, aún temeroso, pero el escuchar la razón del favor de Dhalia lo relajaba un poco.
- ¿Newt y Prim?, no necesitamos hacer nada, ellos solos vuelven y se arreglan.- afirmó Hugh.
- Sólo hazlo Hugh, no quiero que pase mucho.- concluyó Dhalia.
Con un suspiro, Hugh se hizo a la idea, no importaba si él estaba convencido de que Newt y Prim se las arreglarían solos, si Dhalia lo pedía, él lo cumplía.
Newt volvió a su casa, el frío y el silencio espectral bajaron su ánimo aún más, nunca antes había odiado tanto esa sensación, nunca le había afectado tanto el horrible ambiente de su casa, de su familia, no fue hasta que conoció a los Birdwhistle que pudo darse cuenta de lo solitaria e insípida que era su vida, repentinamente, las paredes se veían más grises y las palabras más vanas.
Sin siquiera cuestionarse la ausencia de sus padres o su hermano, el menor de los Crawford se dirigió a su habitación, se sentó sobre su cama y observó la libreta sobre su tocador.
Ni siquiera había tenido la oportunidad de decirle a Prim su opinión sobre la novela que había escrito o de burlarse de su desordenada caligrafía, ¿porqué el tema de Lizabeth le traía tantos problemas con Prim?
Exhausto, sin muchas ganas de pensar, se recostó en su cama y se quedó dormido sin más que cuestionarse.
En otra parte, en el club de caballeros, Edmond se sentó en una de las mesas inmerso en su licor tratando de limpiarse el mal sabor que le había dejado la conversación con Hugh.
¿Olvidarse de Prim?
¡Ha!
Ese Birdwhistle debía estar loco si creía que renunciaría a su mejor oportunidad de mejorar su estatus.
A lo lejos, Niel lo vio refunfuñando a su bebida, esa era su oportunidad, definitivamente el enojo de Leonhart estaba relacionado con su hermano y la niña bestia, no tenía pruebas pero tampoco dudas.
Una sonrisa malcriada se dibujó en su rostro antes de acercarse a paso seguro.
Niel se sentó frente a Ed, el chico salió de sus pensamientos para encontrarse con la mirada azul de Niel.
- Lo que me faltaba- murmuró Ed, Crawfords, eran una plaga, ¡y sólo eran dos!
- Joven, otros dos tragos para mi amigo y para mi- ordenó Niel a un mesero.
- ¿Qué quieres?- preguntó Ed sin ánimo.
- Lo mismo que tú...- sonrió Niel, Ed arqueó una ceja. -... deshacernos de mi molesto hermanito- sentenció Niel sonriente.
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Por el beso de una dama
RomanceNewt Crawford, una eminencia opacada por la audacia de su hermano y el inalcanzable amor por una mujer, su vida cambiará al conocer a Primrose quien busca demostrar que el destino lo construyes tú
