Amor Verdadero

99 12 0
                                        

El momento de vulnerabilidad de los Crawford, casi de inmediato se volvió incomodidad, ninguno de los dos sabía si debían decir algo más o solo marcharse, metieron las manos en los bolsillos de sus pantalones y vacilaron un rato.

- La idea... es básicamente que no mueras- dijo Niel.

Newt asintió.

- Lo aprecio... me gustaría mucho... no morir-

Ambos quedaron en otro silencio incómodo.

- ¿Por Birdwhistle?-

- En parte, y porque me gusta estar vivo, generalmente.-

Ese intento de vínculo fraternal se estaba volviendo un infierno.

- ¿Entonces me puedo quedar con Windside?- se atrevió a decir Niel, Newt frunció el ceño.

- Aún creo que serías lo peor que le puede pasar a Lizabeth Windside si te casas con ella por conveniencia.- afirmó Newt.

- Lo lamento, no todos podemos darnos el lujo de escoger una buena esposa solo por "amor verdadero".- dijo Niel, pero algo en su voz levantó sospecha en Newt.

- ¿Entonces, si pudieras, te darías el lujo?- cuestionó Newt.

- ¡¿Qué?!, ¡No!, no lo haría, ni aunque pudiera- afirmó Niel, pero su gesto decía lo contrario.

La media sonrisa de Newt se amplió, eso era nuevo y lo llenaba de curiosidad

- ¿Quién es?- preguntó Newt.

Niel lo miró con los ojos abiertos como platos.

- No sé de lo que me hablas- concluyó Niel, Newt examinó el gesto de Niel y mantuvo su sonrisa incrédula, asintió, parecía satisfecho con lo que había descubierto.

- Está bien, tómate tu tiempo, no mucho, recuerda que nos vamos en un mes, iré a hablar con Prim, espero no me odie tanto, hasta luego.- se despidió Newt aún sin poder salir de su asombro.

Niel se quedó de nuevo solo en la biblioteca, su porte altivo se desvaneció conforme bajaba la guardia y sacó de su bolsillo un pañuelo, tenía algunas manchas de sangre seca y tenía bordado en dorado "DB", de inmediato, un torbellino de memorias llegaron a Niel.

Comenzando desde aquel baile, él hablando con sus amigos sobre cada aspecto de su vida que lo hacía perfecto, alardeando de sus logros, cuando ellos arribaron, rubios y perfectos, en un inicio tan solo los miró para ver qué podía maldecir de Hugh Birdwhistle, pero su mirada se desvió al vestido naranja a su lado, él cumpliendo su deber socializando, cortejando a la mejor dama de la noche, Lizabeth Windside, mientras sus ojos no se despegaban de aquella que bailaba junto a Leonhart, después su mente saltó a una tarde en el parque, donde frente a él en una carroza ella paseaba sonriente en su vestido azul cielo contrastando el amarillo del vestido de su hermana.

Tan delicada y bella, era como una flor que el viento podía desvanecer en cualquier momento, de nuevo su memoria lo dirigió a la única vez que pudo tenerla cerca.

Aquel juego de badminton, cegado por la ira y su nariz sangrante no pudo disfrutar al inicio su cercanía.

- Lord Crawford, es una desgracia, por favor, aceptelo- sólo ocho palabras, de su melodiosa voz, su piel pálida casi transparente con aroma a flores estaba tan cerca de él ofreciéndole un pañuelo que de inmediato olvidó toda la situación.

Los días pasaban y Newt se volvió cercano a los Birdwhistle, tanto que ahora, aún sin ser oficial, Newt se casaría con Prim, y no era conveniente para ninguna de las dos familias, que todo lazo quedara entre ellos, así que así se despedía del anhelo por Dhalia Birdwhistle, sosteniendo su pañuelo, esperando que Edmond Leonhart se diera cuenta de como sus ojos brillaban al verlo y algún día la tratara con el amor que ella merecía.

"Amor Verdadero", no todos tenían ese lujo.

Pasado el medio día, Newt llegó a la casa Birdwhistle, se preparó mentalmente para enfrentar la ira de la Leona de Cardos.

Tocó la puerta y esperó a que le atendieran.

Un sirviente le saludó.

- Lord Crawford, lo esperan en la sala de estar- aseguró el sirviente, Newt sintió una alarma, ya lo esperaban, Prim ya sabía.

En silencio Newt siguió al sirviente hasta la sala donde se encontraban, como fotografía, Prim sentada mirando a la ventana, y Hugh, de pie a su lado.

- Hugh- saludó Newt.

- Crawford... me retiro Prim- dijo Hugh pasando su mano por el hombro de su hermana, la rubia tan solo asintió.

Hugh cerró la puerta detrás de él, dejando a Newt a solas con Prim y el sirviente.

Newt se sentó en el sillón frente a Prim preparando su introducción.

- Sin rodeos Newt, ¿qué es eso de que irás a la guerra contra Miderya?- comenzó Prim, Newt suspiró, era de esperarse, Primrose no se conmovería con algún discurso poetico o intelectual, no ahora que lo que buscaba era respuestas.

- Ayudé a mi Padre a ajustar y presentar un plan ante la Reina que permitirá hacer retroceder a Miderya, pero para llevarlo a cabo necesitamos hombres, más de los que tenemos en la milicia, y yo necesito estar en el área para apoyar en las estrategias de ataque.- explicó Newt.

-Ahora eres militar- dijo Prim con una ceja arqueada.

- Ahora soy estratega militar, recibiré entrenamiento, pero Penny... la Reina, ha sido muy clara en que yo tengo que estar lo más alejado de la pelea, mi padre y Niel también dijeron lo mismo-

- Y yo estoy de acuerdo, primero dices que quieres casarte conmigo y ahora te vas con bandera de héroe a una misión suicida, lo menos que puedes hacer es procurar no morir.- sentenció Prim.

- Aún quiero casarme contigo, y es la única motivación que tengo para no morir en la Montañas Rojas.-

- Entonces cásate conmigo.- dijo Prim con firmeza.

Los dos quedaron en silencio un par de segundos, tan solo mirandose el uno al otro como tratando de descifrar los pensamientos del otro.

- Quieres que nos casemos... antes de irme.- afirmó Newt un tanto sorprendido.

- ¿Sí?... Sí, eso quiero, así tendrás una obligación legal para volver.- aseguró Prim tratando de mostrarse segura y firme.

De nuevo hubo un silencio incómodo.

- Claro... por supuesto, será apresurado, pero mientras tu familia no se oponga, es posible.- aseguró Newt.

- Bien-

- Bien-

- ¿No irás a hablar con mi padre?- indicó Prim.

- Eso, sí.- Newt se puso de pie y movido por la impulsividad que la rubia le contagiaba fue a buscar a Fenrir en su oficina.

Por el beso de una damaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora