Las familias y los jóvenes soldados paseaban de un lado a otro en el último día antes de marchar a la batalla.
Prim y Newt habían planeado ese día desde la noche anterior, desayuno con los Birdwhistle, cena con los Crawford, y en el intermedio, un paseo por el parque y una visita a Penny y Paul.
Por más que la pareja se sonriera y actuaran tan normal les fuera posible, había un atisbo de tristeza en sus rasgos , sabían que la despedida era inevitable, que ese sería el último día juntos antes de la incertidumbre.
Al ser el último día, la mayoría de sus pertenencias habían sido trasladadas de regreso a la mansión Crawford, durante la Guerra, Prim viviría con ellos, acompañando a Antoinette en su desesperante espera de su esposo e hijos, una vez Newt regresara, ambos se mudarían a una casa cerca del palacio, Penny personalmente se habia encargado de mantener la residencia apartada para la pareja desde la boda, ella la había comprado, era su regalo de bodas, una amplia casa con extenso jardín, y fácil acceso desde el palacio para poder visitar a la pareja sin problemas, ese era el plan... si Newt volvía.
Las pocas pertenencias que se mantenían en la casa de verano Crawford, eran aquellas más personales de la pareja, Prim suspiró buscando algunos aretes para su conjunto, y entre su alajero algo llamó su atención, una pequeña cajita de madera con el emblema de una flor amarilla.
Prim tomó la cajita en sus manos y la abrió, "La Gema de la Reina", apreció su belleza mientras recordaba lo que el Señor Berreth le había contado.
Un obsequio de la Reina Vykeria, un dije de protección, el Berreth que lo usó en aquel momento volvió de la Guerra sano y salvo.
La rubia no solía ser supersticiosa pero algo en su interior le decía que debía darle una oportunidad al amuleto, o tal vez solo era un intento desesperado por proteger a Newt.
Lista para marcharse, salió al recibidor donde Newt la esperaba con gesto amable, no podía imaginarse el resto de su vida sin él, con dulzura, en silencio, Prim acomodó la corbata de Newt y acarició el pliegue de su saco antes de sacar el dije de topacio.
- ¿Qué es eso?- cuestionó Newt.
- Un amuleto mágico de protección para valientes caballeros como tú- sonrió Prim poniendo el amuleto alrededor del cuello de Newt quien la miraba arqueando una ceja.
- ¿Mágico?- se burló.
- Solo úsalo y acuerdate de mí mientras estés lejos.- dijo Prim con cierta melancolía.
Newt esbozó una media sonrisa y besó la frente de su esposa, no le cuestionaría su obsequio.
Ambos salieron, listos para comenzar su agenda.
Pronto llegaron a la residencia Birdwhistle, donde ya esperaba la familia completa, incluyendo a Maddie y Hugh.
Fue un desayuno silencioso, la familia trató de ser tan divertidos y resplandecientes como siempre, pero el terror ante la idea de que Hugh, Newt y Fenrir se marcharían se hacía presente.
- Antes de que llegaran recibí una carta.- comenzó Dhalia tratando de distraer a la familia, Tulip y Fenrir sonrieron, ellos ya conocían lo que Dhalia diría.
- ¿Una carta?- preguntó Prim.
- De Edmond...- la sonrisa de Dhalia se amplió, Prim sintió escalofríos, ya imaginaba lo que se venía.-... me pidió que me casara con él en cuanto volviera.- dijo con emoción, Prim congeló su sonrisa pero Hugh no pudo esconder su desconfianza.
- ¿Le dijiste que sí?- cuestionó Hugh.
Dhalia lo miró con las mejillas sonrojadas.
- Aún no, en la carta me pide que lo reflexione y le conteste mañana antes de irse, me daría el anillo en ese momento.- comentó la chica, casi al mismo momento, Prim y Hugh suspiraron con alivio.
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Por el beso de una dama
RomanceNewt Crawford, una eminencia opacada por la audacia de su hermano y el inalcanzable amor por una mujer, su vida cambiará al conocer a Primrose quien busca demostrar que el destino lo construyes tú
