Gran Prestigio

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Newt podía sentir como la presión subía con cada paso que lo acercaba a la oficina de Fenrir Birdwhistle, detrás de él, a una distancia prudente, Prim lo seguía, una parte de ella estaba lista para atacar en caso de que el muchacho decidiera huir.

Y a una distancia aún más considerable, Tulip y Dhalia seguían a la pareja, tan pronto Hugh salió de la sala, el par de curiosas mujeres entraron a la habitación contigua pegando la oreja a la pared tanto como pudieron para escuchar la conversación, su señal de salida fue la invitación casi obligada de Prim hacia Newt para que hablara con Fenrir.

Una boda, tendrían una boda justo antes de despedir a todos sus hombres a la incertidumbre, al menos algo bueno quedaría de esos días confusos.

Newt tocó la puerta del estudio un tanto vacilante.

Dentro, Fenrir también pareció extrañado, no sabía que Crawford estaba en su casa, y generalmente, su familia sabía que cuando él cerraba la puerta de su estudio era para que no le disturbaran.

- Adelante- respondió Fenrir, un par de segundos después, para su sorpresa, Newt entró, sus ojos azules le decían que tan pronto puso un pie en su estudio, el muchacho se había arrepentido, estaba aterrado, ¿qué le había hecho al cuervo menor que le infundía tanto temor?

- Conde Birdwhistle- saludó Newt con voz temblorosa, ¿era ese el mismo Crawford que tan firmemente planificó una estrategia de guerra?

- ¿Newt?-

- Me gustaría pedirle unos minutos de su tiempo.-

Fenrir frunció el ceño.

- ¿Ocurre algo con el plan de Miderya?-

- No... no, no es por Miderya, es... otro tema- dijo Newt desviando la mirada, Fenrir lo comprendió, ni la amenaza de guerra ponía a un hombre tan ansioso como una mujer.

- Oh...-

Fuera del estudio, Prim se recargó sobre la pared cerca de la puerta del estudio, agudizando el oído, sabía que Fenrir no se negaría, mas no podía evitar la ansiedad de que algo se interpusiera entre ella y el único matrimonio que consideraba.

La cercanía de Dhalia y su madre sacó a Prim de sus pensamientos.

- ¿Qué hacen aquí?- reprochó Prim en un murmullo.

- ¿Creíste que no vendríamos a escuchar a Crawfy con papá?- se burló Dhalia.

- Oh, recuerdo cuando su padre pidió mi mano- dijo Tulip en un suspiro.

- ¿Tanto lo anhelabas, mamá?- preguntó Dhalia en tono romántico, incluso Prim sonrió a la expectativa de la respuesta de Tulip con una sonrisa dulce, contagiada por el romanticismo.

- No... en realidad no, lo odiaba... su amigo era lindo.- recordó Tulip encogiendose de hombros, las hermanas intercambiaron miradas interrogantes, esa era una historia de amor que no estaban seguras de querer escuchar.

Por otro lado, Hugh se bajaba del carruaje y emprendía su camino hasta la puerta de la granja Berreth, vestido en uno de sus trajes más elegantes, no le importó que sus delicados zapatos hechos especialmente para él se llenaran de barro.

Con porte seguro, Hugh llamó a la puerta de los Berreth, Lady Berreth abrió la puerta con una brillante sonrisa que quedó petrificada con confusión al ver al joven Birdwhistle, tan imponente frente a ella.

- ¿Lord Birdwhistle?-

- Buen día Lady Berreth, solicito su permiso para hablar con su esposo y su hija.- indicó Hugh tratando de ocultar su nerviosismo, pero su pálida piel no pudo esconder la sangre que subía a sus mejillas.

Lady Berreth asintió aún confundida y permitió el paso a Hugh para dirigirlo hacia la sala de estar donde Lord Berreth leía un libro.

- Lord Berreth, Lord Birdwhistle quiere hablar con usted y con Maddie.- anunció Lady Berreth un tanto inseguro.

Lord Berreth bajó su libro y miró al chico tratando de encontrar una pista de la razón de su visita, sin imaginar una buena conclusión, con una seña le permitió sentarse frente a él.

Lady Berreth tardó un par de minutos en llevar a Maddie a la escena, la chica no pudo evitar sonreir con emoción al ver a Hugh, el chico le dirigió la más dulce de las sonrisas.

- ¿En qué podemos ayudarle, Lord Birdwhistle?- comenzó Lord Berreth.

Hugh, al igual que Prim, evitaba los rodeos, era impaciente, y en tiempos como los que vivía no podía, ni quería gastar un solo segundo en vanalidades.

- Lord Barreth, en aproximadamente un mes, su servidor junto con otros varios jóvenes del reino partiremos al enfrentamiento contra el ejército de Miderya.- dijo Hugh, Lord Berreth arqueó las cejas con asombro, esa era una noticia aterradora, Lady Berreth hizo su mayor esfuerzo para traducir las palabras de Hugh en señas tan rápido como pudo para Maddie, la chica también miró a Hugh con preocupación.

- La joven Reina ha decidido ir a la guerra- afirmó Lord Berreth sin mucho entusiasmo, en su mente recordaba la última guerra que el apellido Berreth había luchado y que le había costado la reputación a la familia.

Hugh asintió.

- Se tienen buenos estrategas, hay confianza en los planes.- aseguró Hugh.

- Esperemos que así sea.-

- Pero esa no es la razón de mi visita.- continuó Hugh.

- ¿Cuál es entonces?- cuestionó Lord Berreth, las mujeres Berreth también miraron a Hugh interrogantes.

El chico tragó saliva, todo el valor que había reunido para construir su porte de imponente hombre de sociedad se desmoronaba ante la atemorizante idea de una negativa.

- Deseo pedir la mano de su hija... si ella, está de acuerdo... por supuesto.- soltó Hugh, los Berreth quedaron boquiabiertos, Lord y Lady Berreth cruzaron miradas.

Maddie miró a sus padres, Lady Berreth no había traducido a Hugh por lo que la chica no estaba segura de lo que se había dicho.

Hugh miró a Maddie, era evidente que la chica le pedía una explicación, tan bien le fue posible, Hugh hizo un par de señas.

"Esposa, tú, mía"

Maddie entendió lo que Hugh con tanta dificultad trató de formar con sus dedos torpes, la chica sonrió con ojos húmedos y asintió, Lord y Lady Berreth vieron la propuesta de Hugh a Maddie, sabían que su hija no era una gran opción para un joven de tan buena familia y reputación como Birdwhistle, pero el que él se esforzara por conectar con Maddie y sus necesidades, probaban la valía del joven, y que para él, Maddie era tan valiosa como lo era para sus padres.

- Berreth no es un apellido que de gran prestigio a la familia Birdwhistle.- señaló Lady Berreth, Hugh sonrió.

- Con su permiso, su hija, es gran prestigio para su familia... y para la mía.-

Por el beso de una damaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora