Un beso en la frente.
Como abogado fiscal, las jornadas laborales de Nie MingJue no siempre son fáciles. Entre los juicios, la oficina y el papeleo, a sus tres novios no les resulta raro que llegue a casa agotado. Es algo que tienen en común los cuatro, en realidad. Lan Huan siempre acaba hecho polvo después de estar todo el día controlando a sus niños de las clases de música, pequeños diablejos con flautas desafinadas a los que adora, pero que le derrotan. Meng Yao más de una vez fantasea con incendiar la universidad, o por lo menos los despachos de los profesores y la facultad de Derecho, en la que da clase como ayudante de doctor mientras prepara su tesis. Y a Jiang Cheng le encanta su investigación, de verdad que sí, pero a veces cree que los laboratorios de Física en la tercera planta serán su tumba. Nunca debió haberle hecho caso a sus hermanos cuando le animaron a sacarse el doctorado en Física Computacional una vez no supo qué hacer con su vida después del máster. Nunca.
En cualquier caso, aunque los cuatro tengan algunos días más complicados que otros, hay algo reconfortante en saber que al llegar a casa alguno de tus tres novios —Lan Huan, habitualmente, porque es el que antes sale del trabajo. Menos los martes y los jueves, que da clases extraescolares con los de tercero y cuarto de primaria— va a estar ya allí como colchón de seguridad. Uno, dos o incluso los tres si hay suerte. A Nie MingJue le encanta encontrarles desperdigados por el piso cada uno a lo suyo después de volver, aunque eso pasa poco gracias a los impredecibles horarios de la universidad. Pero le transmite un sentimiento de hogar que no había sentido desde que su padre se "divorció" de sus madres y no volvió a verlo.
Aquel día, cuando llega agotado después de un juicio que no ha salido tan bien como a él le gustaría, en el piso que comparten los cuatro solo está Lan Huan. El maestro de primaria lee algo —una novela casi seguro, porque es un adicto a la lectura— en el amplio salón al que da la entrada del apartamento. Está tirado en el sofá con esas larguísimas piernas extendidas como una invitación. O como si fuesen parte de una de las ilustraciones eróticas de HuaiSang. Si no estuviera tan agotado, a Nie MingJue le faltaría tiempo para colarse entre ellas y devorarlas a besos desde las ingles a los tobillos y viceversa. No será la primera vez que lo hace antes incluso de quitarse la corbata, después de todo. A veces hasta aprovechan esas corbatas tan feas para... para cosas que no estaban contempladas en el propósito inicial de las corbatas, así que tampoco sería la primera vez que le ata con ella. Ni la primera vez que, cuando llega, Jiang Cheng les obliga a sacar las cuerdas del armario y hacer las cosas en condiciones con él en medio. Por desgracia, ha tenido un mal día y no está lo que se dice de humor para sexo, cosa rara. Vaya mierda.
-A-Jue -saluda Lan Huan, dulce como solo él sabe ser, mientras levanta la mirada de su libro-, ¿qué tal tu día, amor?
-Terrorífico. -Bufa-. Recuérdame por qué hice Derecho, A-Huan.
Lan Huan esboza una sonrisa mientras le contempla, paciente. El abogado deja su maletín sobre la barra de la cocina y la chaqueta del traje doblada de mala manera encima del taburete. La corbata va justo detrás. No le importa cómo queden porque ha estado con compañeros fumadores en los descansos, así que necesita poner una lavadora sí o sí. Lan Huan repliega las piernas en el sofá y deja la novela a un lado, una de misterio, detectives y fantasía wuxia que le regaló Meng Yao por su cumpleaños. Nie MingJue no se hace de rogar. Se sienta entre los cojines de colores neutros como si se derrumbara, sintiendo como su primer novio se acerca a él y deja caer las piernas por su regazo. Cuando se alarga para besarle la frente, el abogado se nota capaz de sonreír, por agotado que esté.
-Porque la justicia te gusta casi tanto como nosotros, A-Jue. Quizá más.
-Touché. Aunque nada me gusta más que vosotros.
-A ver si A-Cheng y A-Yao van a tener razón cuando te llaman cursi...
MingJue solo suspira, pero no rebate eso, porque en el fondo lo es. Los cuatro saben que lo es, para sorpresa de todo el resto de los mortales, que le consideran una máquina administrativa sin sentimientos demasiado cegado por su rígido sentido de la justicia y el deber en el que todo es blanco o negro. Pero tiene un punto tierno, como casi cualquiera. Solo su familia cercana y sus tres novios cuentan con el privilegio de disfrutarlo. Lan Huan lo sabe, es muy consciente de hecho, por eso le sonríe y se estira un segundo para besar su sien y deshacer la coleta en la que suele llevar recogido el pelo. Cuando Jiang Cheng abre la puerta del piso, las manos del abogado le masajean los muslos y él deja suaves besos reconfortantes por la mitad derecha de su cara. El saludo rutinario con el que llama su atención queda opacado por el ruido que hace la puerta al abrirse, pero ambos distinguen al instante la amplia sudadera violeta que se pone cuando se ha levantado de mal humor o le toca día de laboratorio. O las dos a la vez.
-¿Día duro, preciosidad?
-Y qué lo digas.
-A-Cheng, eso de tu nariz es... ¿hollín?
-La parte buena de mi rama de la Física es que teóricamente no puedes hacer estallar nada. Teóricamente solo. -Masculla Jiang Cheng, tan agotado como su novio abogado. Eso no es una explicación, pero ambos esperan mientras deja caer su mochila a un lado del sofá y se sienta en la otra pierna de Nie MingJue. Lan Huan se ha retirado para dejarle sitio y ahora sus rodillas cuelgan sobre el muslo izquierdo de su novio mientras se acurruca contra su camisa. El doctorando tarda entre nada y menos en pasarle los brazos al abogado alrededor del cuello y esconderse en el hueco de su hombro-. La parte mala es que los laboratorios de los de Química están justo debajo de los nuestros y el idiota de mi hermano ha incendiado el suyo.
-¿Y nadie ha llamado a los bomberos?
-Oh, lo hicieron, pero también creyeron que era mejor idea intentar controlar el fuego por su cuenta y llamar a los frikis de Física para que les echásemos una mano. Menos mal que ese psicópata de la clase de Wei Ying hoy no ha venido o habríamos muerto todos.
-¿Xue Yang?
Nie MingJue frunce el ceño, siempre lo hace cada vez que le mencionan. Tienen un expediente cerrado con él, y nunca le ha dado buena espina, hay algo podrido en ese chico. Además, cada vez que le ve, le dan escalofríos, como si lo conociera de antes y oliese el peligro. Meng Yao dice que exagera, pero no logra sacarse el pensamiento de la cabeza.
-Ese. Puto imbécil. Seguro que parte de esta mierda ha sido culpa suya.
-Y me quejaba yo de mi día en los tribunales. -Ríe Nie MingJue, aunque sin demasiado humor.
Da igual. Cada uno de sus brazos ya se ha enroscado alrededor de uno de sus novios, y solo con eso se siente mejor. Ellos también.
-¿Mal día?
-Podría decirse, sí. ¿Y Meng Yao? Es raro que no volváis juntos a casa.
-Tutorías. -Dice Jiang Cheng mientras se encoge de hombros-. Le pregunté si podía salir antes, pero hoy tenía la agenda llena y me dijo que me adelantase. A cambio, se encarga de la cena.
-¿Eso significa que cenamos del restaurante de los padres de Qin Su? -Pregunta Lan Huan. Se le ve ilusionado solo por la idea, porque es comida china tradicional y además vegana, su combinación favorita. Cuando Jiang Cheng asiente, sonríe.
Nie MingJue, en cambio, sonríe solo por efecto de ver tan feliz a Lan Huan (a su adorado A-Huan) y por tenerlos a ambos acurrucados cerca. Le encanta poder envolverse en ellos, en su calor corporal y en el de los perfumes que usan, diferentes los unos de los otros pero siempre deliciosos. Aunque es una pena —y lo constata frunciendo el ceño— que Jiang Cheng ahora sobre todo huela a reactivos y plástico quemado en vez de a su champú de lavanda para pelo liso y a su gel de lotos. Da igual. Eso no le va a impedir esconder el rostro en el cuello de cisne de su novio y sonreír contra su sudadera cuando siente los besos cariñosos que va dejando en su frente.
Y, poco a poco, lo que queda de día se hace menos duro.
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77 kisses [Mo Dao Zu Shi Fanfic]
FanfictionUna pequeña lista de besos que compartir a cuatro. Porque la vida para Jiang Cheng es más entretenida teniendo a tres novios a sus pies. -Capítulos cortos -Los capítulos no siguen un orden cronológico -AU moderno -Actualización los jueves -Versión a...
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