Un beso que se rompe para hablar, tan cerca que las palabras quedan murmuradas sobre la boca ajena.
A veces Lan Huan, que pese a lo que pueda parecer gracias a su estricta educación Lan no deja de ser una persona distraída, se equivoca con el nombre que gime. No suele importar, porque su confusión siempre viene con estar también en presencia del novio al que llama tan ansiosamente. Y esta vez no es distinta.
Tiene a Nie MingJue a la espalda y a Jiang Cheng al frente. El uno le penetra mientras sujeta sus brazos bien atados a la espalda. Mientras tanto, el otro, hoy cómplice de su primer novio, está demasiado ocupado para responderle. O, mejor dicho, tiene la boca demasiado llena con su miembro, que chupa sin pudor alguno. Así que su llanto llamando a Nie MingJue (¿o quizá a quién ha llamado es a su adorado A-Cheng?) cae en saco roto.
O no, porque de pronto Nie MingJue le está besando con toda la fuerza de su boca. Sus cuellos se tuercen en un ángulo extraño el uno sobre el otro y las estocadas en su interior —siempre directas a su próstata, porque entre su tamaño y su puntería MingJue es devastador— se detienen en seco. El abogado se queda ahí, duro, erecto en todo su esplendor pero quieto mientras se besan como si les fuera la vida en ello. Sus lenguas luchan la una contra la otra y Lan Huan hace todo lo que puede para intentar mover las caderas, satisfacerse, pero sus dos novios allí presentes están contra él. Nie MingJue lo abraza de pronto tal y como están, por la espalda, y sus grandes brazos parecen abarcarlo todo. Le sostiene y le aprisiona al mismo tiempo impasible. Y las manos de Jiang Cheng... Las manos de Jiang Cheng aprietan sus caderas y hacen fuerza sobre sus mulsos contra el colchón, inmovilizando su tren inferior mientras sigue con su oral allí, arrodillado en el suelo, lo suficientemente alzado como para alcanzar el borde de la cama sin esfuerzo. Tan ofrecido... su cuerpo se dibuja desnudo como un señuelo, pálido y lleno de sinuosas curvas, pero da igual todo lo que intente, Lan Huan no puede alcanzarlo. Como tampoco puede alcanzar el placer a través de Nie MingJue, que sigue quieto. Besándole. Pero quieto.
En su beso, gime. No se rompe y no se mueve, lo único que consigue es que Jiang Cheng suba en un lento lametón por su miembro y empiece a recorrerle la cabeza con la lengua. Lan Huan nota el orgasmo que se forma en su bajo vientre, la tensión característica con la que llevan ya un rato jugando y que explotará de un momento a otro sin que él pueda hacer nada para evitarlo. Gimotea, pero con eso solo logra que su novio se meta todo lo que puede de su falo —que es mucho, porque Jiang Cheng tiene un talento innato para los orales— en la boca y que Nie MingJue apriete el abrazo a su alrededor todavía un poco más. Los dos cuerpos cálidos que le rodean le están volviendo loco, y él está tan cerca... tan cerca...
El beso se rompe. O, mejor dicho, se separan en busca de aire. Aun así sus rostros se quedan cerca el uno del otro mientras jadean, como si el hilillo de saliva que los une fuese irrompible. Cuando nota los ojos vidriosos y suplicantes de su novio —Lan Huan es de ruego fácil, de todas formas, porque sabe lo que quiere y no le importa pedirlo, no como a otros— sobre sus labios, Nie MingJue sonríe. Sin embargo, es una sonrisa que no promete nada bueno. No del todo.
Si hablasen, si vocalizasen, sus labios se rozarían. Mientras Jiang Cheng sigue chupándosela y, por tanto, arrastrándole al inevitable éxtasis, Lan Huan trata de aprovechar esta cercanía para sumirse en un renovado beso. Sin embargo su primer novio le mantiene inmóvil incluso cuando gimotea, incluso cuando en sus ojos se desbordan lágrimas de placer. Cuando hablan, las palabras parecen besar por sí mismas los labios ajenos.
-A-Jue... -lloriquea, incapaz de contenerse ni un segundo más-. Por favor...
-¿Por favor qué, amor?
Es demasiado. Es mucho más de lo que puede soportar. Los tres lo saben, sus dos novios están más que preparados, pero aun así intenta avisarles. Aunque tiene las manos atadas, las retuerce como si quisiera soltarse y llegar hasta Jiang Cheng, hacerle alzar la cabeza y conducirle hacia arriba.
-A... A-Cheng... ¡Voy a...!
No llega a decirlo, y tampoco es que su novio lo necesite, de todas formas, aunque cree escuchar un murmullo apreciativo. De todas formas, no llega muy lejos. Antes de darse cuenta ya se está corriendo, y de nuevo sus labios son capturados por una boca demandante y áspera. Una boca que le encanta besar.
Nie MingJue bebe su orgasmo. Le besa a través de los gemidos que parecen a punto de convertirse en gritos. Jiang Cheng mantiene la boca justo donde está y traga. Y Lan Huan, atrapado entre ambos, se siente desfallecer.
Cuando las caderas de Nie MingJue recuperan el ritmo a través de su clímax, vuelve a gemir.
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77 kisses [Mo Dao Zu Shi Fanfic]
FanficUna pequeña lista de besos que compartir a cuatro. Porque la vida para Jiang Cheng es más entretenida teniendo a tres novios a sus pies. -Capítulos cortos -Los capítulos no siguen un orden cronológico -AU moderno -Actualización los jueves -Versión a...
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