Un beso emborrachado.
La música está demasiado alta y es terrible —como el alcohol barato que le arde en la boca—, pero la entrada no les ha costado nada, así que Jiang Cheng no piensa quejarse por pequeñeces. La parte buena de ser el hermano pequeño de uno de los camareros favoritos del gerente y dueño del bar de moda de la ciudad es que la barra libre le sale muy gratis y muy libre. Wei Ying trabaja en un antro de mala muerte lleno de pintura neón por las paredes durante los fines de semana y días festivos. (Y aún así lleva el doctorado todavía mejor que él... Jiang Cheng jura que no lo entiende. También es posible, de todas formas, que con solo un novio con complejo de estatua de hielo y un palo metido por el culo, su hermano pierda menos tiempo follando, cosa en la que jamás esperó ganarle.) Con él como contacto, cada vez que montan una fiesta temática su hermanito es de los primeros en la lista. Su hermanito y dos de sus tres novios, pero al dueño se lo venden como amigos íntimos de la familia. Aunque, de nuevo, el dueño está casado, tiene un novio en común con su esposa y una novia al margen, y su esposa es probablemente parte de su propia tríada lésbica, así que lo de los "amigos íntimos" es más que nada por hacer el paripé. El círculo de gente poliamorosa de la ciudad es pequeño, se conocen todos... y casi todos han salido o se han liado alguna vez con Nie HuaiSang, excepto su hermano. En realidad todo ese cuento viene porque Wei Ying tiene mucha más vergüenza de la que en realidad aparenta y lo del poliamor todavía le cuesta entenderlo, por eso bajo ningún concepto va a irse a charlar con él a un rincón silencioso. ¡Se niega a volver a tener "la charla"!
Además... ese estruendo atronador al que solo se le puede llamar música de milagro oculta la mar de bien cierta vibración que de vez en cuando despunta en sus pantalones y que hace que necesite bailar con más ganas... o frotarse contra el culo de quién quiera que esté dispuesto a ello.
Que Lan Huan se haya ido a pasar el fin de semana con su hermano a casa de su madre no es ni mejor ni peor, solo implica que no se sentirán culpables por llegar a casa a las seis de la mañana borrachos como cubas e incapaces de ser silenciosos. Y cachondos como... como algo que se ponga cachondo con facilidad. Como ellos mismos en un buen día, sin ir más lejos. Mientras un camarero con el pelo teñido de naranja fosforito y los labios pintados de rosa (bastante guapo) le rellena el vaso con una mezcla de algo que parece vodka negro y un refresco cuya naturaleza no sabe identificar, Jiang Cheng ve a Meng Yao por allí a no demasiada distancia. Tiene la mano escondida en el bolsillo del pantalón, contra su teléfono. Lo sabe, porque la app que está usando —el control remoto del vibrador... ¡y en con el que acaba de volver a subir la maldita potencia!— es la que está a puntito de volverle loco. O de hacer que se corra en público, una de dos. Liga con uno de sus rollos cometas, esas relaciones con las que se divierte de vez en cuando, algún fin de semana, como si la cosa no fuese con él o como si desconociese el estado en el que tiene a su tercer novio, cosa que sin duda no hace. Si mal no recuerda, ese es Su She, un chaval de la misma facultad de Meng Yao. Jiang Cheng no le aguanta, pero tampoco va a meterse en los líos de nadie, aunque espera que se aburra de él rápido. Por lo menos esta noche. Sobre todo cuando Nie MingJue, vaso de ginebra con algo en mano, le abraza por la espalda y le hace girar contra la barra. El universitario apenas atina a coger su propia bebida antes de que su novio le tenga sujeto por la barbilla y le coma la boca como si no hubiera un mañana.
¿Meng Yao les estará viendo? Espera que sí. Quiere que se una.
(La vibración dentro de sus pantalones, y de su trasero, vuelve a subir una vez más, y él gime en la boca de Nie MingJue. Eso es un sí, les está viendo. No necesita girar la mirada y encontrarse con esos ojos que a veces le parecen tan peligrosos, tan llenos de verdades ocultas, de sueños comunes a los tres y recuerdos codificados, así que, aunque parte de él lo desea, sigue besando a su novio abogado mientras el pequeño vibrador reverbera en su interior.)
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77 kisses [Mo Dao Zu Shi Fanfic]
FanfictionUna pequeña lista de besos que compartir a cuatro. Porque la vida para Jiang Cheng es más entretenida teniendo a tres novios a sus pies. -Capítulos cortos -Los capítulos no siguen un orden cronológico -AU moderno -Actualización los jueves -Versión a...
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