Un beso en público.
Algunas de las noches más divertidas —al menos fuera de un contexto sexual, esa es una categoría única y exclusiva para la que tienen su propio top diez, desastres incluidos— que han pasado son justo como esta, cuando a los cuatro les apetece salir a tomar algo fuera y acaban en un bar disfrutando de la noche. Otras, en el extremo contrario de la balanza, se dan cuando deciden quedarse en casa a ver una película. Aunque, por supuesto, es mucho más fácil que esta segunda desemboque en sexo (ya sea duro, vainilla, fetichista o los tres a la vez en distintas horas) a la primera. Para empezar porque les echarían a patadas, y para seguir porque los sofás y los sillones de su local favorito parecen tener un imán que se activa en cuanto ponen el culo encima, y no les suelta hasta pasadas por lo menos un par de horas.
Jiang Cheng está tan cómodo tirado en el sofá entre dos de sus novios, Lan Huan y Nie MingJue, cada uno a un lado, mientras Meng Yao los contempla sonriente desde un sofá en diagonal a ellos. En la mesa baja que tienen en frente hay cuatro cócteles, uno sin alcohol, por supuesto, y beben con lentitud, solo cuando les apetece. Por suerte para ellos, porque ninguno es un fan acérrimo de las multitudes, el lugar no está muy lleno, incluso aunque sea sábado. Hay un par de parejas jugando al billar al fondo en algo que parece una competición amistosa —cuando se lo encuentran libre y les apetece, ellos también son aficionados a echar allí unas cuantas partidas— y algunas mesas a su alrededor están ocupadas, pero no es nada del otro mundo. Lo más molesto es, a tan solo dos sitios del suyo propio, el grupo de chavales de mayoría de edad recién cumplida, la mayoría chicos. Hablan a voz en grito, bastante por encima de la música, sobre sus opiniones en relaciones como si el resto del universo quisiera escucharlas. No es la primera vez que su estupidez les lleva a poner los ojos en blanco, pero cuando escucha a uno declarar con toda la tranquilidad del mundo que solo dejaría que su novia saliese con otras chicas, nunca con otros tíos, las pupilas de Jiang Cheng están a punto de aparecerle por el lado contrario del cráneo.
-Creo que voy a vomitar.
-¿Te encuentras bien, A-Cheng? -interviene Lan Huan de forma automática, que por estar hablando de algo con Meng Yao al parecer no se ha enterado de esa última "perla de sabiduría masculina". Su preocupación es verídica, como siempre, y de verdad cree que su novio se encuentra mal-. ¿Has bebido demasiado?
-¿Qué? No, no, estoy bien -y tanto. Ni siquiera se molesta en incorporarse con propiedad, porque el pecho de Nie MingJue es una almohada de lo más cómoda independientemente de la situación en la que se encuentre-. Lo decía por los idiotas de ahí. Les estaba oyendo, y a cada palabra que dicen me parecen más y más tontos.
-Van de farol -comenta Meng Yao mientras le da un sorbo a su Cosmopolitan. Aunque tiene un don para estas cosas, para calar a la gente y luego recordar cada dato aprendido en la primera observación, es verdad que esos niñatos son un nivel muy fácil-. Ninguno de esos tiene novia, y lo más probable es que ninguno consiga tener en un futuro cercano. Y el par de chicas que está con ellos va a irse en... media hora.
-¿Por qué no antes? Yo no aguantaría ni cinco minutos más ahí.
-¿Apuestas por ello, A-Cheng?
Meng Yao sonríe, y acabar sumidos en una especie de guerra de miradas es casi automático. A su espalda, el pecho de Nie MingJue reverbera con una risa contenida, mientras que Lan Huan enarca ambas cejas. Las apuestas entre Jiang Cheng y Meng Yao nunca acaban bien.
O siempre acaban demasiado bien, todo depende del prisma con el que se mire el asunto y el día en el que se hagan.
-A-Cheng, A-Yao...
-¿Qué apostamos?
-Está claro que esto va a ser interesante, A-Huan.
Pero "A-Huan" se limita a intercambiar con Nie MingJue una mirada insegura. Aunque su primer novio parece divertido, Lan Huan tiembla cada vez que se da esta situación. Cosa que, para su desgracia, es bastante común. La vena competitiva de Jiang Cheng explota con demasiada facilidad. Y por la sonrisa victoriosa que se extiende por los labios de Meng Yao, esta vez ha cavado su propia tumba.
-Si gano, harás todo aquello que te ordene durante una noche. La de mañana. Si ganas tú, haré todo lo que me digas en esa misma noche.
-Trato hecho.
Desastre sellado y pactado.
Un nuevo estallido de risas masculinas (que más bien parecen dignas de una pandilla de orangutanes) estalla entre los chavales sobre los que han apostado. Jiang Cheng se siente ganador al ver cómo las dos chicas intercambian una miradita que cada vez vira más entre el aburrimiento y el asco. Las ganas que tienen de marcharse de allí son tan obvias que esos chicos deberían haberse dado ya cuenta de que ninguno de ellos tiene la más mínima oportunidad. Sin embargo, las dos esperan allí, sentadas, durante un rato más.
Los minutos pasan. Y pasan. Y pasan. Y Jiang Cheng se va quedando cada vez más perplejo, porque ellas no se levantan.
Exactamente treinta y un minutos más tarde, las dos chicas se disculpan diciendo que tienen examen mañana. Irónico, porque mañana es domingo. Pero lo importante es que huyen de allí a toda prisa en la franja ganadora de Meng Yao, que no deja de mirar a su tercer novio como si quisiese devorarlo allí mismo. Cuando alza el cronómetro del móvil para demostrar que ha ganado, Jiang Cheng le hace una peineta y Nie MingJue estalla en potentes risas que atraen la atención de varios clientes a su alrededor. Lan Huan va a suspirar, pero se encuentra con que algo no le deja, con que alguien le está besando para olvidar la gran tontería en la que se ha metido por cuenta propia.
Jiang Cheng pasa de los labios de Lan Huan a los de Nie MingJue con una facilidad pasmosa y una sonrisa resignada plasmada en los suyos propios. Después se permite recuperar su copa, hace ya tanto tiempo olvidada, y darle un largo sorbo a través de la pajita. Si se da cuenta de las miraditas pseudo-escandalizadas que les dirige el grupito de chavales del par de mesas más allá, los idiotas, lo ignora. Tiene cosas más importantes de las que preocuparse.
Como, por ejemplo, su trasero. Mañana bajará a la farmacia a por lubricante.
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77 kisses [Mo Dao Zu Shi Fanfic]
FanfictionUna pequeña lista de besos que compartir a cuatro. Porque la vida para Jiang Cheng es más entretenida teniendo a tres novios a sus pies. -Capítulos cortos -Los capítulos no siguen un orden cronológico -AU moderno -Actualización los jueves -Versión a...
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