(Notas de autora, casi no las hago para que no pierdan el hilo).
«Diálogos».
"Cartas".
♡♕♡♕♡♕♡♕♡ = cambio de escena dentro del Navier's Pov
✧☆✧☆✧☆✧☆✧ = cambio de escena dentro del narrador omnisciente.
El tiempo voló durante el segundo día de la recepción, diluyéndose entre rostros y protocolos. Atendí a los invitados hasta que la noche y la lluvia azotaron con fuerza el palacio. Sentí mis músculos tensarse ante el recuerdo de que Reina estaría esperando bajo la lluvia a que abriera mi ventana.
Salí de la sala con paso tranquilo hasta que no hubo ni siquiera guardias en mi camino, al no ver a nadie corrí lo más rápido que mi vestido me permitió hasta mi habitación. Descansé un poco en la puerta para evitar sospechas y entré. Mi corazón se estrujó ante la imagen que tenía ante mí, abrí la ventana y observé como Reina empapado y temblando de frío se deslizaba hasta la calidez de la habitación.
Aunque deseaba decir algo diferente, repetí lo mismo que en el pasado: «Dios mío. ¿Tu amo te envió con esa lluvia?». Sus ojos se agrandaron con sorpresa mientras emitía un chillido, continué: «Estás temblando... Seguro traes un mensaje». Ante su falta de respuesta fui a buscar una toalla y empecé a secar con delicadeza sus plumas. Al principio Reina pareció dudar de mis acciones, pero pronto empezó a dormitar en mis brazos. Una vez estuvo seco y ligeramente dormido, tomé con cuidado la nota.
Su letra estaba algo manchada por la lluvia, pero seguía siendo legible: "Entonces, ¿quieres hacer una apuesta? Quien encuentre al otro gana".
Arqueé una ceja mientras ahogaba una risa. Dejé a un lado a Reina quien despertó y me acerqué al escritorio para responder: "¿Qué apostarás?".
Me giré para ver la ventana que seguía empapándose y emitiendo ruidos cuando las gotas de lluvia impactaban contra ella. Si dejaba que Reina se fuera con este clima era seguro que se resfriaría. Él me observó inclinando su cabecita antes de volar al escritorio, leyó la nota y extendió su pata. Le dije con firmeza: «No». Él pareció sorprendido ante mi tono. «Está lloviendo ahora. Si te envío te vas a resfriar». Reina vaciló ante mis palabras, con una suave sonrisa lo atraje a mis brazos: «Puedes dormir conmigo hoy. Te podrás ir cuando la lluvia se detenga». Su pequeño cuerpo se tensó.
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Después de bañarme y vestirme regresé a la habitación. Reina estaba tendido sobre su espalda en mi cama con su pequeño pico entreabierto, sin poder evitarlo, una sonrisa adornó mi rostro mientras negaba, era alentador ver esta escena de nuevo.
Con cuidado de no alarmarlo me recosté a su lado disfrutando de aquel calor familiar que tanto he añorado. Observé a Reina abrir sus ojos lentamente y por un segundo creí ver el precioso perfil de Heinley a mi lado; mi mano se dirigió a acariciar la pequeña y emplumada mejilla de la forma en que solía hacerlo durante aquellas charlas nocturnas en el cuarto compartido, sus ojos volvieron a cerrarse disfrutando de mi toque.
«Eres tan bonito Reina», susurré suavemente. Reina estiró completamente su cuerpo y luego cubrió parte de mi brazo con su ala. «Buenas noches, Reina». Me dormí rápidamente arrullada por el suave sonido de la respiración de Reina.
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Desperté con el corazón ligero, envuelta en haces de luz cálida. Reina ya se había marchado, llevándose mi respuesta a través de la ventana que aún permanecía entreabierta.
Un leve suspiro escapó de mis labios al hacer una pregunta cuya respuesta guardaba en mi memoria: «Condesa Eliza. ¿Quitaste el papel de mi escritorio?»
La confusión tiñó la voz de la condesa: «No, Su Majestad. ¿Desapareció?».
Ladeé ligeramente mi cabeza, frunciendo el ceño: «Sí... creo que Reina debió haberlo tomado».
La expresión de la condesa cambió de manera repentina: «Su rostro se ve brillante hoy, Su Majestad».
Me enderecé: «¿En serio?».
Una suave sonrisa adornó el rostro de mi dama: «Sí. He estado preocupada por su oscuro estado de ánimo, pero me alivia que las celebraciones de Año Nuevo parezcan alegrarla, Su Majestad».
Respondí a su alivio con una ligera sonrisa: «Ya veo...». Mi corazón pareció acelerarse ante el recuerdo fugaz de las dulces mañanas en el Occidente.
Aquella sonrisa me acompañó durante mi recorrido al Palacio Central y mi apretada agenda. Tan pronto como llegó la hora del almuerzo, volví a mi palacio con el corazón expectante; al abrir las puertas de mi habitación, allí estaba él de nuevo, esperando en la ventana.
Negué con una sonrisa mientras abría la ventana: «Otra vez». Entró con rapidez y extendió con descaro su pata. Tomé la nota y fingí sorpresa al leerla "Apuesto a Reina".
Evité su mirada para no estallar en risas. Qué águila tan traviesa y coqueta; quién diría que, a pesar de los ligeros cambios, se apostaría a sí mismo de nuevo.
Reina buscó mi mirada, expectante, con un brillo juguetón y curioso tiñendo sus ojos. Mi falta de respuesta pareció desesperarlo un poco: «Guu».
Respiré profundamente: «¿Tu amo quiere ofrecerte, Reina?». Su respuesta no tardó en llegar a través de un salto y un ligero aleteo.
Lo tomé entre mis brazos antes de sentarme para observar su suave y dorado plumaje. «¿Gu?». Observé la pluma y el papel de mi escritorio, dudosa. ¿Qué debería escribir? Una parte de mí quería escribir que era mujer como pista, y otra... otra deseaba escribir que era hombre para mantener las cosas igual que antes. Al observar a Reina, la voz de Heinley resonó lejana: «Fuiste la primera mujer que me mintió con ser un hombre».
Me dirigí a mi escritorio decidida, tomé la pluma y escribí con algo de vergüenza: "Pista. Soy un hombre". Aquella nota que tanto divertía a Reina, quien se burlaba entre chillidos, había sido catalogada como uno de los momentos donde Heinley se enamoró más de mí; era parte de nuestra historia, llena de complicidades.
«Si vieras a mi hermano no te burlarías de esa manera, Reina», me burlé, golpeándolo suavemente en su pico. Él pareció petrificarse un momento: «¿Crees que es divertido mentirle a tu amo?». Pareció reaccionar revoloteando divertido. Lo observé con dulzura mientras lo acariciaba: «A ti también te gusta esto, ¿verdad, Reina?». Me devolvió la mirada confundido. Pobrecillo, no se vería venir mi venganza por sus burlas; ¿los insectos volverán a asustarlo?
Editado: 11/07/2026.
Atte: Sana~i.
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Una vez más
FanfictionLa emperatriz Navier despierta el día en que el emperador Sovieshu conoce a Rashta. Nuestra bella emperatriz perfecta tiene todos sus recuerdos, quiere regresar con Heinley y tener a sus hijos, ¿logrará divorciarse y casarse con su amado de nuevo? ©...
