Como quedamos su cap semanal está aquí, uwu.
(Notas de autora).
-Diálogos-.
-Pensamientos-.
*-Cartas-*.
POV NAVIER:
Al día siguiente de mi paseo con Heinley la noticia de que el vizconde Langdel cruzó la frontera llegó a mis oídos, saque el informe y lo envié a Sovieshu por medio de mis secretarios.
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-Pruébela, su majestad-.
-Incluso si uso esto, no hay ninguna situación para que la necesite...- Me detuve nerviosa, esta vez evitaría que el duque Kaufman tomara la poción, así no sufriría ¿verdad?
-El emperador- articuló Laura, una vez se fueron todas, me acosté en la cama observando la poción en mis manos.
-¿Debería preguntarle a Heinley o al duque Kaufman?- Suspiré -solo evitaré que el duque la beba, no quiero meter a Heinley en esto-.
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Al día siguiente las discusiones diplomáticas con Rwibt, fueron iguales a las que recordaba, el momento de mi charla con el duque se acercaba.
Una vez acabaron las conversaciones le hablé -escuché que estabas en la cima de la academia mágica-.
-Si-.
-No sabrás sobre pociones mágicas, ¿verdad?- Me miró como si no le importara lo que decía, aunque, llevaba años conociendo al duque como para saber que estaba algo nervioso de lo que diría -¿odia las relaciones interpersonales?-.
-Si-.
-¿Qué?- Pregunté fingiendo estar desconcertada.
-... Sé sobre pociones-.
-Ah. Si- saqué la botella con poción -¿podría echarle un vistazo a esto, si no le importa?-.
-¿Qué es?-.
-Llegó como un regalo de cumpleaños anónimo, la nota con la que venía decía que era una poción de amor- frunció el ceño nervioso, aunque no lo denotara -no creo que sea verdad. Y me siento incómoda porque fue enviado de forma anónima, pero sigue siendo un regalo de cumpleaños, así que no quiero tirarlo a la basura. Si no le importa, ¿puede confirmar si es dañino o no?-.
-No sé si esto es dañino, pero estas pociones están en el mercado negro. Funcionan hasta cierto punto-.
-Nunca he oído hablar de esta poción antes...- . -Incluso si solo se distribuye en el mercado negro es una droga genuina- el duque miró con interés la botella
-Espera- la sacudió, abrió y la olió -parece tener cierta efectividad-.
-Entonces, si alguien bebe esto...-.
-Se enamorará de la primera persona que vea. Bueno, no es exactamente amor, pero le produce los síntomas físicos del amor. El corazón late más rápido, la cara se pone roja... Hmmm, y así sucesivamente-.
Me eché a reír -¿me tienen lástima y quieren que se la de a Sovieshu?-.
-Puede usarla en el emperador Sovieshu si lo desea. Solo asegúrese que la primera persona que vea sea usted- dejé de reírme al instante.
-Si...- Murmuré con un disgusto que no pude esconder -si... Definitivamente no tengo tan poca dignidad como para hacer eso-.
-No me crees...- Me extrañé ante sus palabras -le probaré los resultados-.
-No, no tienes que...- Me acerqué sin que se diera cuenta.
-Tengo el antídoto-.
-No- tiré la poción de sus manos, cuando estaba cerca de beberla, el frasco estalló contra el piso derramando el líquido rosa -lo... Lo siento, yo... Te creo, realmente te creo, no era necesario que lo intentarás- dije nerviosa, su mirada era atónita, la puerta se abrió de repente.
-¿Emperatriz?- La voz de Sovieshu resonó en el lugar -escuché que estabas con el gran duque Kaufman- el duque seguía mirándome fijamente sorprendido -gran duque Kaufman- Sovieshu frunció el ceño y se acercó a nosotros.
-Hola-.
-¿Hacia dónde está mirando? Estoy aquí- se acercó aún más -gran duque, le dije que mirara hacía aquí-.
-Su majestad, ¿qué le trae por aquí?- Pregunté rápidamente, él se giró hacia mí.
-¿Estoy aquí para entregar esto?- Él entrecerró los ojos y soltó una carcajada sarcástica al pasar sus ojos por el desastre que había dejado la poción -¿qué estaban haciendo? ¿Por qué uno no deja de mirar al otro y el otro intenta encubrir el desastre?- Sus labios se torcieron -¿te estaba besando, emperatriz? ¿Sus labios están rojos?- lo había olvidado, estaba tan nerviosa con lo de la poción que los mordí sin darme cuenta.
-Tiré algo por accidente, solo fue eso...- Sovieshu frunció el ceño, y se acercó al duque Kaufman, de la nada la escena que recordaba pasó ante mis ojos, el duque Kaufman fingió un gemido ante el toque de Sovieshu y halagó su apariencia, Sovieshu se fue tan rápido como llegó. Me acerqué cautelosa -¿está bien?- Él me miró de nuevo, sus mejillas estaban rojas y sus pupilas se dilataron.
-Llámame Kaufman-.
-¿¡Eh!?-.
-No, maldición, no me escuches, por favor vete- lo miré confundida -cuando te miro, todo lo que veo son tus labios, cuello y hermosos ojos. Y cuando respiro... ¿Qué perfume usas? Es maravilloso, aunque sabes que fui yo quien te dio la poción, me encubriste, y aunque solo unas gotas de ella cayeron en mis labios, te amo al punto de hacer cualquier cosa por protegerte- hizo una pausa -esta es la situación ahora. así que por favor vete- antes de que continuara, asentí rápidamente y con cuidado de no resbalar, hui hacia la habitación de la emperatriz.
Las palabras del duque habían cambiado un poco, luego de recordarlas el rostro de Heinley pasó por mi mente.
-Heinley se enfadará si se entera que pasó esto y pude evitarlo- suspiré -a menos que no le importe, por el simple hecho de que quien se casará conmigo es él y no el duque, pero eso él no lo sabe- me sentí frustrada al instante.
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Todo pasó como recordaba, incluso la discusión con Sovieshu fue igual, después de darme la vuelta, vi a Heinley, en sus ojos había una seriedad que había visto pocas veces, pero esta seriedad no concordaba con la mirada de mis recuerdos ¿qué le pasaba? Se rio falsamente en voz baja -vine aquí para hablarte sobre algo, ¿está bien?- Dijo mientras levantaba los "documentos" que sostenía.
Salí a dar un paseo con él a solas -¿qué quieres decirme?-.
-¿Eh?-.
-La carpeta está vacía, no tenemos ningún asunto que requiera papeleo-.
-Bueno, es cierto que tengo cosas que discutir-.
-¿Cosas?-.
-Mi hermano empeoró- dejé de caminar, sus palabras eran realmente distintas y directas, no sabía si era por el cambio de mis palabras o porque algo había cambiado en él.
-¿Debes irte verdad?-.
-No inmediatamente, pero probablemente pronto, debo ir antes de que muera para escuchar su última voluntad-.
Guie a Heinley por un camino diferente al que tomé en el pasado, no quería encontrarme con el duque Kaufman por el momento.
-No recuerdo haber seguido este camino antes- murmuró -¿no debería encontrarme con el loco enamorado de mi esposa, el duque Kaufman?- Me detuve incrédula -me parecía sospechoso, que entre tantas visiones raras la única que cambiara fueras tú, reina- no respondí -¿qué objetivo tienes, emperatriz Navier?- ¿Emperatriz Navier? Su tono de voz había sido algo frío, la posibilidad de que me estuviera odiando se presentaba ante mis ojos y era realmente algo desgarrador.
-Yo...-.
Editado: 01/01/2023.
Atte: Sana~i.
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Una vez más
Fiksi PenggemarLa emperatriz Navier despierta el día en que el emperador Sovieshu conoce a Rashta. Nuestra bella emperatriz perfecta tiene todos sus recuerdos, quiere regresar con Heinley y tener a sus hijos, ¿logrará divorciarse y casarse con su amado de nuevo? ©...
