Le quite el polvo a esta edición pa' subirla xd.
(Notas de autora, casi no las hago para que no pierdan el hilo).
«Diálogos».
"Cartas".
♡♕♡♕♡♕♡♕♡ = cambio de escena dentro del Navier's Pov.
La tranquila mañana se llenó repentinamente de tensión ante la anhelada noticia que esperaba: «¡El emperador va a tomar a la mujer como concubina!».
Los murmullos repletos de indignación no se hicieron esperar entre las muchachas que antes tomaban tranquilamente el té y charlaban entre ellas. Otra de mis damas respondió furiosa «Así que la emperatriz está ocupada planeando el Año Nuevo, mientras el emperador toma una concubina».
Una de las chicas refunfuñó: «Eso es demasiado».
Al mismo tiempo escuche la voz de otra: «Al menos debió esperar hasta que terminara el Año Nuevo». Sonreí internamente, el cambio que hice al parecer no estaba afectado demasiado el resultado. Aun así, esperaba que ninguna de las jóvenes se me acercara a hablar del emperador y su concubina. Todo lo que estaba sucediendo indicaba que pronto aparecería a quien tanto he esperado... Reina.
No fue sorpresa que el secretario de Sovieshu llegara a dar los detalles de la ceremonia de Rashta para convertirse en concubina oficial y confirmar mi nula interferencia en ellos. Sentí náuseas al recordar un detalle de todo este asunto... El regalo. Rashta me humillaría al esparcir la noticia del supuesto presente que envíe; dejaría que Sovieshu siguiera su tonto plan de fingir que no lo envió él, después de todo me daría una imagen mucho más lamentable ante Heinley.
Estaba consciente que esa imagen la poseía en ese momento, ya que realmente me sentía muy... angustiada y nerviosa por todo lo ocurrido. En esta ocasión, tomaría esa imagen para acercarme a Heinley; estoy jugando con fuego y puedo llegar a quemarme, revivir toda la situación me llevará a uno u otro camino: abrir las heridas cerradas o que sea tan mala actriz como para que mi adorada águila no se interese en mí, al ver a través del engaño.
La pregunta realizada por mi dama de compañía me extrajo de mis pensamientos: «Su Majestad, usted... ¿Enviará un regalo?».
Las observé fijamente y suspiré: «No enviaré uno».
Mis damas de compañía cruzaron miradas antes de responder aliviadas: «¡Gracias a Dios!». La conversación sobre mis razones para enviar o no un regalo continuaron por un rato. Se extrañaban los comentarios de Laura, pero para que se tranquilizara después de lo ocurrido en el jardín, la envié a unas pequeñas vacaciones en casa de su familia.
El tema cambió de forma repentina. Al parecer una nueva noticia recorría la nobleza. Esta fue esparcida por la madre de Laura, quien contaba la versión de su hija del encuentro con Rashta. Según lo que decían mis damas la mujer estaba furiosa por el castigo que me dio el emperador, y su lealtad creció al saber que mis palabras fueron dichas para proteger a su hija.
En eso, una de mis damas preguntó: «A propósito, su Majestad... ¿Puedo preguntarle algo?».
Asentí: «¿Qué?».
Ella volvió a preguntar con curiosidad: «Se rumorea que el príncipe del Reino Occidental vendrá para Año Nuevo. ¿Es cierto?». Mi corazón se aceleró ante la mención de su próxima llegada. Las miradas de todas mis damas se posaron en mí, al asentir todas empezaron a gritar; unas se tapaban sus rostros sonrojados y otras se abanicaban con las manos. El agrio y conocido sabor de los celos apareció; conocía bien lo carismático que puede ser y ahora que estoy en un punto donde para él soy una desconocida, cualquier cosa puede suceder.
Una de ellas se calmó lo suficiente como para hablar: «Es muy guapo, ¿verdad?» Oh ellas no saben cuánto.
Otra contestó: «Dicen que el contacto visual es suficiente para ponerte bajo su hechizo». Quise reír ante sus palabras. Heinley era mucho más tímido y dulce de lo que parecía y justo eso era lo hechizante de su verdadera personalidad.
Volví a escuchar la voz de una de las jóvenes: «Pero he escuchado que es bastante terco». Sin duda lo era, se le había metido en su maquinadora cabecita el que yo debía ser su esposa y que entraría en mi corazón para nunca salir de él... y lo había logrado. Ella continuó con un poco de humor: «Me pregunto si incluso el actual rey del Reino Occidental ha renunciado a tratar de casarlo». Mi futuro cuñado no debía de preocuparse; si todo salía como lo planeaba, pronto Heinley estaría entusiasmado planeando nuestra boda.
Ante la mención de mi cuñado una de las damas preguntó: «¿Son ciertos los rumores de que es una sandía sin semillas?». Inmediatamente, recordé la cama de maná del cuarto compartido, los experimentos de Heinley y las consecuencias que tanto arrepentimiento le causaron. Lo entendía; durante mucho tiempo me culpé enteramente de no poder darle un heredero a Sovieshu, Actualmente, este hecho era un alivio, ya que divorciarme sería imposible si llegaba a tener a su hijo. Si pensaba en todo lo ocurrido, sentía pena por la muerte del hombre, hasta cierto punto su muerte fue en vano. Aunque si se debilitó el Imperio Oriental al perder una cantidad significativa de magos, nunca se realizó la guerra que tanto esperaban.
Una de las chicas respondió: «No lo sé. Pero es un poco sospechoso que el rey no haya tenido hijos y tampoco el príncipe cuando ha estado con muchas mujeres también». Ahogué una carcajada. Heinley era virgen, fui su primera y única mujer, un hecho algo gracioso e irónico, si se piensa en su fama de mujeriego y la mía de ser una mujer rígida; si bien yo tampoco había tenido otra experiencia aparte de mis noches con Sovieshu, seguía siendo mayor que la suya.
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La ceremonia de Rashta se llevó a cabo. Al igualque en mis recuerdos, ningún noble asistió; la sala de celebración estuvosilenciosa y el regalo que tanto Sovieshu quiso que yo enviara, jamás fueentregado. Al poco tiempo, la tormenta estalló: el emperador tomó mi nombre yenvió un obsequio, y el imperio realmente creyó que era de mi parte.
Editado: 11/06/2026.
Atte: Sana~i.
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Una vez más
FanfictionLa emperatriz Navier despierta el día en que el emperador Sovieshu conoce a Rashta. Nuestra bella emperatriz perfecta tiene todos sus recuerdos, quiere regresar con Heinley y tener a sus hijos, ¿logrará divorciarse y casarse con su amado de nuevo? ©...
