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2. Recontramierda

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Oí el rumor de que los regalos no se devuelven, y menos si son sus bragas.


Desperté por el sonido de mi celular, Ro llamaba, lo reconocí por el tono que le puse. Dancing Queen de Abba. Abriendo los ojos desesperada para detener el sonido, quedé bloqueada, ¿dónde estoy?, mirando, sentí removerse a mi lado.

― Mierda. ―susurré al ver al chico de ayer.

Recordando lo que sucedió me calenté, mirando la habitación me calenté. Después del primer asalto, no nos detuvimos, todo fue tan intenso que quedé noqueada.

¿Cómo permití que pase esto?, no suelo hacer esto. Es solo una vez, recojo mis cosas, me visto, y me voy. ¿Tanto me costó hacer eso anoche?

Irritada por la llamada, cogí mi móvil mientras buscaba mi vestido, no lo encontré, ¿qué hice?, saliendo de prisa, usé una polera que encontré en el piso, espero no le moleste.

Abriendo la puerta con cuidado de no despertarlo, descolgué. Al caminar, sentía una molestia en mi entrepierna, recordando todo lo que hicimos, hizo que lo entienda, sonreí e inmediatamente la borré.

― ¿Se puede saber qué cojones te pasa?, ¿por qué llamas tanto? ―alejándome de la habitación, caminé por el espacioso lugar.

― Es lo que quiero saber, ¿qué pasó?, ¿por qué no llegaste? ―buscando una excusa, admiré la vista que me ofrecía.

― Bueno. Mira, yo ayer tuve un problema. . . ―resoplando desistí―. Ayer conocí a un muchacho, se me fue la noción del tiempo.

― Ja, claro, ¿quieres que me crea que pasaste la noche con un chico?, hablo en serio. ―rodando los ojos dije:

― Yo también.

― Cuando llegues espero la verdad, o al menos una mejor escusa. Te llamo porque llegó el camión, ya se llevarán sus cosas. ―asintiendo suspiré.

― Vale, diles que en la puerta está el orden con el cual tienen que acomodar las cajas.

― Sabía que pedirías algo como eso, por eso te llamé.

― Me dices como va, estaré en casa dentro de poco. ―informé viendo lo que llevaba puesto.

¿Por qué decidí usar su polera?

― Diviértete con el chico. ―molestó sin creerme.

No lo culpo, yo tampoco creo lo que hice.

Colgando, resoplé, ¿qué fue lo que hice?, ¿ayer tomé?, no, no lo hice porque tenía que conducir.

― Mierda. Conducir ―recordando, no traje mi auto, lo dejé en la fiesta― Piensa Amunet, vamos, piensa. ―hablé conmigo.

Me cago en la puta, joder, ¿cómo permití que esto suceda?

Es simple, follar, descansar unos minutos e irme, ¿tanto me costaba hacer eso?

Bien, teniendo un plan, regresé a la habitación para cambiarme, pero al entrar, el chico ya no estaba, ¿se habrá ido?, si fue así, todo sería más fácil.

Más relajada, comencé a buscar lo mío, mi cuerpo se detuvo al escuchar la ducha. Recontramierda, sigue aquí. El sonido duró poco, apresurándome, subía el vestido por mi cuerpo y la puerta se abrió.

― Buenos días ―hice una seña saludándolo―. ¿Te vas? ―preguntó al ver que seguía vistiéndome.

― Sí. ―mis tacones, ¿dónde dejé mis tacones?

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