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44. Una gran idea

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Yo puedo hacerlo, pero ellos no deben generar rumores, ese es mi trabajo.


Como siempre, pasarlo con Luca era excitante, emocionante, pero, como todo en esta vida tiene final. Después de despedirme de él y de lo maravillosamente bien que lo pasamos, me fui, tengo mucho que hacer hoy.

Antes de ir a casa, resolví algunos problemas con algunas cosas, nada fuera del otro mundo. Para las cuatro de la tarde, estaba llegando a casa, iba a recoger unos papeles para volver a salir, el día estaba lejos de terminar.

Saludando a rey que se encontraba ahí fui a mi habitación. Tarareando la canción de Daft Punk, Get Lucky, recogí lo necesario, todo sin darme cuenta que Ro esperaba sentado en mi escritorio, al verlo maldije llevando mi mano al corazón.

― ¿Pero que mierda te pasa?, casi me da un infarto.

― ¿Podemos hablar? ―acepté sin dejar de moverme.

― Tengo un par de minutos antes de irme. Tengo clase. ―informé revisando unos papeles, tenía que cerciorarme de que todo esté en completo orden.

― Sé que hay cosas que no me cuentas ―quise refutar, pero continuó―, no te estoy pidiendo que me lo cuentes, no pienso forzarte a nada de eso, lo sabes ―asentí―. Pero sé que esto no te gustará, y si quieres que te ayude, o no, tendría que saber qué es lo que sucede, si vale o no la pena. ―sin entender nada, lo vi.

Antes de que pueda ni mu, me lanzó una revista, donde aparecía Luca, junto a él, estaba yo, pero por el ángulo, no se me veía la cara.

― María pudo hacer que no se te vea o relacione con esa fotografía, pero es cuestión de tiempo para. . .

― ¿Cuándo salió esto? ―estaba en la portada y no me gustaba nada.

― Esta mañana. ―fui a la página que decía.

Ahí hablaban sobre la misteriosa relación que tenía Luca, las millones de suposiciones, y rumores, a cada segundo más molesta llamé a María.

― Estoy trabajando en las nuevas fotografías, tranquila, nadie verá que estás saliendo del departamento de Luca Hearst. ―abriendo la boca sorprendida no pude creerlo.

― ¿Qué? ―esto no puede estar pasando.

― Te vieron entrar por la noche y salir temprano por la mañana, dedujeron que pasaste la noche con él, ya me encargué de eso, nada saldrá en programas de cotilleos o revistas, tranquila. ―esto no puede estar pasándome a mí, no ahora.

― María, necesito que nada que nos relacione esté a luz.

― Ya me encargo de eso, pero Amunet, ahora es. . .

― Sí, lo sé, perdona por ser tan indiscreta, seguro que te cargué bastante. Ahora quiero que me avises de cualquier cosa, sea o no relevante. ―ella estuvo de acuerdo, entonces, colgué y respiré profundamente.

¿Un día dejarán de ser tan pesados y ocuparse en sus vidas para dejar la mía?

― Sí es importante para ti. . . ―noté como mis dedos se movían inquietamente sobre mis anillos.

― No lo es Ro, créeme que no lo es. ―los solté abriendo y cerrando en puños, sentía temblar.

― Está bien, cualquier cosa estaré en mi habitación, saldré dentro de una hora. ―con los ojos cerrados, me tiré a mi cama.

Lo que me faltaba, justo ahora, ¿en serio?

Sin tener tiempo de pensar, cogí lo que buscaba para irme, tengo muchas cosas que hacer, y María dijo que se encargaría, entonces así sería. No tengo que preocuparme demás, solo tengo que ser más cuidadosa.

Con un día lleno de movimiento, logré completar la lista del día, por hoy hice cada uno de los puntos y estaba contenta por ello. Entonces mientras iba de camino a casa hablé con Amón, este me contaba lo que sucedió con Axel, y la verdad es que me gustó que se queden con el gatito, viendo las fotos, no me sorprendí, esa cosita era tan mona, tanto que te cagas de lo hermoso que es.

Llegando a casa, saludé a todos, mis padres, tíos, Ethan y Ro, fui con gato a mi habitación, aquí estudié y practiqué, con Taylor Swift de fondo, cantando Don't blame me, sumergida en eso, hice lo que tenía que hacer para al fin, poder dormir.

Los días pasaron como si no tuvieran final, como siempre, estaba ataviada de aquí para allá, por la mañana y tarde, me encargaba de todo lo relacionado a mis estudios, eventos, clases, y por la noche, si podíamos, Luca y yo la pasábamos juntos.

Nos buscábamos cuando el otro quería sexo, y como siempre, estábamos dispuestos a darlo.

Ahora, estaba esperando a que el vuelo de mis amigos llegue, con emoción esperaba a esas personas que tanto me ayudaron en tantas cosas.

Al ver aparecer al grupo lleno de diversidad, me acerqué a ellos para abrazarlos con cariño. Ro, que me acompañaba, estaba igual, saludándolos a todos divertido por cada ocurrencia suya.

― Pero mírate mi amor, estás, pero no solo para mirarte. ―reímos.

― Si fuera hetero, sí que andaba detrás de esos huesitos. ―con el corazón acelerado por tenerlos, me dispuse en conversar con ellos.

― Y dime dios del olimpo, ¿ahora te darás la oportunidad de disfrutarme? ―Ro, que los quería como yo, carcajeó, Martín, como siempre que lo veía, le proponía aquello.

― Ya sabes la respuesta.

― ¿Nunca te dijeron eso de, si no lo pruebas no sabrás si no te gusta? ―a cada segundo más divertida, caminamos directo a los vehículos.

― Cielo, como siempre, todo en perfecto orden, ahora, antes de la conferencia, ¿qué te parece que pases a nuestro hotel?, así chismeamos un poco de todo. ―propuso Amanda.

― Por supuesto.

― Tú también estás invitado bombón. ―le lanzaron besos a estorbo.

― Si me ofrecen comida, siempre.

Enseñándoles un poco de la ciudad, llegamos a su hotel, aquí, se registraron y todos, fueron a sus habitaciones a descansar, era un viaje completamente largo el que hicieron. Quedando en que me llamarían cuando estén con las pilas puestas, nos fuimos.

― Se me ocurrió una gran idea. ―dijo de pronto.

Entrando en su auto, nos pusimos en marcha, teníamos cosas que hacer en otro lugar.

― ¿Y cuál es esa gran idea? ―le pregunté temiendo la respuesta.

Cuando Ro dice eso de "gran idea", solo significa una palabra, "problemas".

― Una fiesta, ¿Recuerdas que Mal dijo que viajarían por eso del cliente?, aprovechemos eso, y que las divas llegaron para hacer una fiesta. ―las divas eran nuestros amigos, así los llamábamos.

― No creo que sea buena idea. Aparte que no tenemos tiempo para organizar una fiesta. ―como dije, problemas.

― Mira, ya sé que tenemos el after del evento, pero una con todos nosotros, ¿A poco que no es una gran idea?

― No la es, no hay tiempo, necesito organizar, preparar. . .

― Yo lo hago. ―lo miré enarcando una ceja.

― ¿Quieres organizar una fiesta en menos de setenta y dos horas? ―asintió, y yo sonriendo con guasa, dije―: Vale, si organízala. ―lo cual no tiene ningún tipo de sentido, no lo logrará, pero veamos.

― Será de las mejores, lo verás.

Llegando a la oficina, ambos fuimos a hablar con Emanuela, ella era la de conexiones entonces teníamos que arreglar un par de cosas, antes de que yo tenga que ir a la universidad para terminar un trabajo, y de ahí iría a casa de John, quien me entregaría el vestuario para la entrevista de mañana.

Cumpliendo todo aquello, se hizo de noche, y como estaba muy cansada, demasiado, cancelé mi cita con Luca, aún me faltaban cosas por hacer, y necesitaba terminarlas para ¡ya!

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