Hay fuertes rumores diciendo que, nadie sabe quién le romperá el corazón a quien.
Aquí estaba, en la sala donde Amunet me usó y botó, nunca creí volver aquí, la primera vez que alguien hacía algo como eso, mayormente era todo lo contrario.
Quitándome los zapatos, esperé pacientemente a que regrese, traté de no moverme, en serio que traté, pero no pude, quería ver la fotografías, la anterior vez muchas llamaron mi atención. Caminé por la sala, agarre una, era una Stitch más pequeña junto a su madre y supongo su padre, la dejé agarrando otra, en esta estaba una Stitch sonriente, le faltaban un par de dientes, se veía muy tierna.
― ¿Quieres un recuerdo? ―giré a verla, estaba apoyada en el marco de la puerta, traía una toalla cubriéndole la mitad del cuerpo, desde el cuello, hasta la cintura.
Que bien, hice de mi más grande esfuerzo para no mirarle los pechos, por la tela mojada su ropa se pegaba a su cuerpo, era una tentación muy grande para mí.
― En la fotografía te ves más amable. ―sostuve la toalla que me tendía.
― Puedes usar esto en lo que tu ropa seca. ―vi la bata polar.
― ¿Excusas para tenerme desnudo Stitch? ―no podía evitar molestarla, cuando se molestaba sus ojos brillaban.
― Si quieres, quédate con esa ropa, no será mi culpa si coges un resfriado. ―trató de llevarse la bata, la agarré rápidamente.
― Qué grosera. ―me quité la camisa, y seguí con los pantalones.
― ¿Qué haces?, hay un baño al fondo a la izquierda. ―me detuvo antes de poder bajarme los pantalones.
― Ya me viste desnudo antes. ―me pasó la bata con una toalla dándome a entender que no me respondería.
Fui a cambiarme lo más rápido posible. Exprimí un poco la ropa en el lavabo, si la sacaba probablemente mojaría el piso con las gotas que caían. Salí y ella estaba esperándome, con mechones de cabello mojado pegados a sus pómulos, joder, tengo que dejar de pensar así, no llegaré a nada si sigo así.
― Bien, puedes ir a la cocina, toma lo que quieras, yo llevaré la ropa a secar y a cambiarme. ―asentí y se fue. Mis ojos tenían vida propia, antes de poder controlarlo estaba viéndole el hermoso trasero.
Ella fue por el mismo pasillo que la primera vez, una cosa que se le olvidó decirme era donde quedaba la cocina, merodeando la encontré. No sabía qué hacer, no sabía dónde estaban las cosas, me dispuse en abrir la nevera.
Con una botella de agua, la vi subiendo por unas escaleras, inconscientemente la seguí. Entró a la que supuse era su habitación, hice todo lo posible para que no hacer ruido alguno, cuando estuve enfrente de la puerta pude verla sacándose la blusa mojada, vi su espalda descubierta, lo único que la tenía era la parte trasera del sujetador negro que usaba, mierda.
Jugándole a todo, entré, dio vuelta con ceño fruncido. Antes que pueda hablar y echarme, pegué nuestros cuerpos sujetándola con fuerza de la cintura. Teniendo sus labios a mi disposición, la besé.
Como me encantaba hacerlo, eran suaves, cálidos. Ella respondió inmediatamente, sin perder oportunidad, mis manos fueron a los broches de su sujetador, desabrochándolo, deslicé las tiras por sus hombros, quitándoselo, acaricié su piel. De camino a sus pechos escuché.
― No. ―fue suave, apenas pude escucharlo, pero lo hice. Me detuve inmediatamente, con nuestras respiraciones pesadas esperamos a calmarnos, busqué sus ojos, sin embargo, ella los evitaba.
― Lo mejor es que vayas a la cocina. ―quise hacer que me mire, se negaba.
― Amunet. ―susurré.
― Luca, si no quieres que te eche, baja y espera. ―durante unos minutos la observé, ella no lo hizo conmigo.
Salí de su habitación, haciendo caso, tardó más de la cuenta, mejor, así las cosas, bajaban un poco de tensión. Mirando la ventana escuché que abrían la puerta. Volteando, estaba ahí, usando una sudadera gigante, cubría hasta mitad de muslo, un buzo color negro con unos. . . reí.
― ¿Qué es tan gracioso? ―preguntó acercándose con cautela, decidido a hacerlo más llevadero, la molesté.
― ¿Te gusta tanto mi apodo Stitch? ―señalé los calcetines gruesos que traía.
― No. Son los más calientitos que tengo, no te emociones. ―me dio un empujón con su cadera para que me moviera. Joder, quería agarrarla de la cadera, ponerla encima de la isla y. . . Sacudí la cabeza, no podría pensar en eso, no ahora.
― Bueno, entonces quiero unos, se ve que son muy cómodos. ―fingí mirar sus calcetas, solo trataba de dibujar su hermosa silueta a través de la ropa que tenía encima.
― ¿Qué te gustaría comer? ―preguntó con la cabeza metida en la nevera.
A ti― No lo sé, ¿Qué hay?
El resto de la tarde, hablamos y comimos, pero no pasó de eso, lo cual quisiera que no hubiera sido así, porque antes de creerlo, Amunet me entregaba mi ropa seca para ponérmela e irme.
― Considero que deberías irte, Emma me mandó un montón de mensajes preguntando por ti, está buscándote, no le respondí algo concreto, considero que deberías hablar con ella. ―dijo al verme.
― Sí. ―nos quedamos en silencio.
― Te acompaño a la puerta. ―solo asentí.
― Gracias, por traerme, en serio. ―caminamos a la puerta de su casa.
― No fue nada. Adiós Stitch. ―reí al verla rodar los ojos.
― Adiós, Capullo. ―por alguna razón que desconozco, me gustó que me llame así.
Cerró la puerta y yo me quedé un momento ahí, después procedí en ir a mi coche. Apenas entre, busqué mi celular. Lo primero que vi fueron las miles llamadas perdidas de Emma y los millones de mensajes.
― ¿Luca? ―oh, oh, ese tono, estoy en problemas.
― Hola preciosa, ¿cómo estás?
― Joder Luca, me tenías completamente preocupada.
― Estoy bien, voy a mi departamento. ―informé poniendo manos libres para conducir y hablar con Emma.
― No pienso meterme en tu vida privada, pero estuve llamándote para saber si estabas bien, joder, que me preocupaste.
― Perdona, estaba ocupado.
― Eso está claro, maldición. Dios Luca, eres un insensible, me preocupé al no saber de ti, mierda, pensé que te pasó algo. Llama también a tus padres, creo que los preocupé un poco. ―sonreí.
Dejándola más calmada, comimos algo y para ir a casa de mis padres, mientras me cambiaba de ropa, revisé mi celular cuando algo llamó mi atención.
Escuché el rumor de que es hora de terminar lo que se empezó, pero yo tengo una duda, ¿quién romperá el corazón de quién?
Meditando reflexioné en eso, no tengo idea de que habla Rumores, pero no pude evitar recordar a Amunet, las cosas no salen como quiero con ella, y eso es tan. . . no lo sé.
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Rumores [+18]
Teen FictionOí el Rumor de que para amar, tenemos que sufrir, y descubrirlo será un camino lleno de ambos. Dolor y amor. Solo esperemos de que las cosas terminen bien. PROHIBIDO PLAGIO O DISTRIBUCIÓN DE ESTA OBRA. CUALQUIER USO INDEBIDO DEL CONTENIDO SERÁ DENUN...
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