Este rumor me aterra, tiene que escapar de ese extraño antes que las cosas se compliquen, mucho más
Terminado el día, subí a mi auto y arranqué, el enojo no se disolvió ni un momento, y con ganas de relajarme, fui a la casa de mis padres, mis hermanos tenían todos los días clase hasta las seis, y yo hoy solo tenía hasta las cuatro. Para entrar usé mis llaves, saludando a las personas que ayudaban en la limpieza, busqué a mamá, me dijeron que se encontraba en el jardín.
― Mamá. ―vi a varias personas trabajando.
― Tesoro, no me dijiste que vendrías hoy. ―dejó lo que hacía para acercarse.
― Quería sorprenderte. ―informé al tenerla entre mis brazos.
Esto necesitaba, ella siempre ayudaba a calmarme. Saludé a todos, eran las personas con las que trabajaba.
― ¿Qué sucedió? ―acarició mi espalda.
― ¿Por? ―interrogué mirando sus ojos verdes.
― Estás tenso ―pidió que nos preparen algo de tomar para que hablemos―. Pero mírate en el labio. ―con cuidado tocó la pequeña herida.
― Me mordí ―expliqué, pareció no creerme, mientras nos alejábamos para poder hablar con tranquilidad―. ¿Cómo va el trabajo? ―vi a los demás.
― Perfectamente.
Hablamos durante un tiempo, evadí las preguntas con respecto a todo lo demás. Dentro de un par de horas, mis hermanitos llegaron para ir corriendo a abrazar a mamá, ella contenta los llenó de besos. Saludaron rápidamente a los demás y preguntaron algo en concreto.
― ¿Llegó? ―ofendido por ser ignorado, esperé.
― Sí, llegó por la mañana. ―chocaron los cinco y se acercó una de las chicas que trabajaba en casa para darles un sobre negro.
― ¡Sí! ―lo abrieron, mamá y yo los vimos pacientes.
― ¿Qué es? ―pregunté.
― La invitación a una cena benéfica.
― ¿Están así por una cena?
― ¿Podemos ir mamá?, por favor.
― Si, nos portaremos bien.
― Si ustedes se aburren en esos eventos. ―pareció que al fin notaron mi presencia porque me miraron y después a nuestra madre.
― ¡Luca! ―corrieron a abrazarme.
― Mamá no dejó que te llamemos.
― Si, pero ahora estás aquí. ―mirándola, busqué alguna explicación.
― Saben que Amunet está estudiando en Waltron. ―entendiendo por qué lo hizo, sonreí.
― ¿La viste?
― ¿Hablaron?
― ¿Son amigos?
― Invítala a comer.
― Sí. ―despeiné sus cabelleras rubias.
― Ahora tengo hambre. . . ―sus caras de desesperación me hicieron reír.
― ¡Luca! ―regañaron.
― ¿Sucede algo?
― Que te hablamos de nuestra diosa. ―divertido por la forma en que la llaman, lo pensé.
― ¿Qué quieren saber?
― Todo lo que sabes. ―fruncí el ceño.
― Bueno. . . no sé nada, la universidad es tan grande que no la vi hasta ahora. ―oculté información con razón.
― ¡¿Qué?! ―parecieron indignados―. ¡Luca!
― ¡Tienes que hacerte amigo suyo!, ¿No ves que estás en la misma universidad que nuestra diosa?
― Lo veo muy difícil. ―recordé nuestra pequeña discusión.
― ¿Por qué? ―viéndolos busqué una excusa.
― Porque. . . como dije, la universidad es. . .
― Al igual que el mundo, pero mira, nuestra diosa está en la misma ciudad que nosotros y Waltron.
― Si, el universo quiere que estemos juntos. ―miré a mamá que reía por cada cosa que decían.
― El evento lo organiza ella. ―aclaró entregándome la invitación.
― Ahora todo tiene sentido. ―leí rápidamente.
― Así es. ―empezaron a hablar sobre Stitch.
― Okey, dejen a su hermano tranquilo, vayan a cambiarse, después continúan. ―prometí esperarlos.
El final del día lo pasé con ellos, papá llegó horas después. Me gustaba pasarla con ellos, aprovechando que no tenía mucho que hacer, me quedé a dormir después de una noche de películas.
De camino a mi habitación, vi la invitación, sonreí viendo la fecha, era después de la bienvenida. Le tomé una foto. Sobraba decir que yo iría a este evento. La imagen de Stitch enojada llegó a mi mente, creo que ese sería mi nuevo pasatiempo. Me gustaba hacerla enojar, se veía tan bien.
⊷
― ¿Este? ―les mostré como se veía.
― No termina de convencerme. ―Emma parecía estar analizándome.
― Déjame ver ―se levantó y buscó en mi armario―. Este está bonito. ―lo mostró. Era un vestido corto que de los costados era medio transparente, simple y bonito.
― Supongo que sí, esperen que me lo pruebe. ―entrando al probador, me lo puse.
― Es ese. ―señalaron al verme salir.
― Vámonos que la noche es joven, quiero ver que les tienen preparado. ―no tengo ni idea de cómo me dejé convencer, pero estábamos de camino a la dichosa bienvenida.
― Espero no sean duros.
― Los chicos fueron temprano para reservar lugar. Seguro el punto estará repleto. ―informó Isabella escribiendo en su celular.
En todo el camino la castaña habló sobre como la pasaríamos, que primero sería la broma y después la fiesta. Al parecer durará hasta el día siguiente. Llegamos y no vi mucho, pensé que abría aglomeración de personas, o autos. Pero no, solo parecía una universidad cerrada. Emma estacionó su coche un poco lejos de la universidad, buscó en la maletera y sacó tres linternas, nos dio una a cada una.
― Vamos. ―la detuve.
― ¿A dónde?, el sitio está cerrado. ―ellas se agacharon, por lo cual yo también.
― Síguenos.
No entramos por la puerta principal, entramos por la de servicio, yo únicamente seguía a los dos cuerpos de enfrente, caminamos mucho, la universidad era muy grande y nosotros estábamos al otro lado del cine. En todo el transcurso caminamos agachadas.
Sentí que algo me jaló el cabello, entonces me detuve, tratando de encontrar algo, giré, pero no vi a nadie, decidí volver a mi camino, las chicas estaban lejos mío, caminando más rápido, intenté alcanzarlas.
Estaba a punto de hacerlo, cuando alguien me tapó la boca juntando nuestros cuerpos y sujetando mis brazos para que no pueda moverlos. Del susto, solté la linterna, traté de gritar, pero ellas no me escucharon. Solo se alejaban más. Estaba sola, sola con esa persona.
Busqué posibilidades de escape cuando empezó a moverse, me levantó fácilmente aún con su mano en mi boca, pataleé en el aire, pero él ni se inmutó por el impulso de mis patadas, se alejó del lugar. No sabía hacia donde nos dirigíamos, el sitio estaba completamente oscuro, me sorprendió que él pueda ver algo.
A lo lejos vi luz, tal vez alguien ahí me escuche, intenté de gritar nuevamente, mis gritos estaban ahogados por su mano, nadie me escucharía así. Él se dirigió hacia la luz. Cuando entramos noté que era una cocina, cerró la puerta con seguro y me dejó en el piso.
Moviendo los ojos, pensaba en una sola cosa. Tenía que escapar. Y hacerlo ¡Ya!
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Rumores [+18]
Teen FictionOí el Rumor de que para amar, tenemos que sufrir, y descubrirlo será un camino lleno de ambos. Dolor y amor. Solo esperemos de que las cosas terminen bien. PROHIBIDO PLAGIO O DISTRIBUCIÓN DE ESTA OBRA. CUALQUIER USO INDEBIDO DEL CONTENIDO SERÁ DENUN...
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