Abigail
He aterrizado en Barcelona, todo en orden. ¿Me enviaste los datos del hotel?
Johnny
Claro, tienes los datos de la reservación y la dirección del hotel en tu correo. Contraté un servicio de transporte, te está esperando afuera del aeropuerto.
Abigail
Gracias, J. Utiliza estos días para descansar de mí.
Johnny
Pff... quisiera, seguramente me estarás llamando en cada oportunidad.
Me reí, respondí con un emoji y arrastré mi maleta fuera del aeropuerto. La persona que Johnny contrató para trasladarme me esperaba fuera y en menos de 5 minutos me encontraba camino a mi hotel. Barcelona era enorme, no tanto como Madrid, pero, estar ahí se sentía diferente. En el camino me sentía como un perrito en un paseo, la vista era muy diferente a Madrid, estaba acostumbrada a vivir en la gran ciudad, en los últimos años había aprendido a trasladarme y adaptarme a ella, pero Barcelona era diferente, las calles se sentían como un cuento medieval, me gustaba más de lo que hubiera imaginado. Ahora entendía por qué Catalina se había rehusado a salir de la ciudad.
Llegar al hotel y hacer check in en la entrada no fue difícil, lo complicado fue llegar a mi habitación, ver la cama y no quedarme dormida. Estaba cansada y los últimos días habían sido difíciles, sin agregar que la visita de Paula había hecho que durmiera solo tres horas la noche anterior. Ese día no tenía reunión con los abogados de Catalina hasta la tarde, me di una ducha y al salir me senté sobre la cama, analizando el tiempo que tendría libre y la posibilidad de dormir, finalmente me acosté, cerré los ojos y me quedé dormida, con el cabello mojado y una toalla enredada en mi cuerpo.
Abrí los ojos, enfoqué el techo blanco de la habitación y sentí mi pecho rebotar de la impresión, no sabía cuánto tiempo había pasado. Mi cabello seguía húmedo y mis párpados estaban pesados, era difícil despegar uno del otro.
Logré mirar la hora en mi celular y tranquilizar mi alma, aún tenía dos horas antes de reunirme con los abogados de Catalina. La siguiente hora corrí de un lado a otro en la habitación, buscando mi ropa y todo lo que necesitaba para lucir presentable.
Increíblemente, logré subir a un taxi y llegar a las oficinas de los abogados quince minutos antes de nuestra cita. El lugar era lujoso, pero no mejor que nuestro bufete en Barcelona, lo que me dio la seguridad que necesitaba en ese momento.
- ¿Lorente?
Me giré para ver a la recepcionista llamarme.
- Sígueme, te están esperando.
Caminamos hasta el elevador que nos subió tres pisos, la vista de Barcelona era bonita, pero supuse que lo sería aún más si estuviéramos más arriba.
La mujer que me acompañaba abrió las puertas de cristal que me separaban de tres personas que se encontraban sentadas en una mesa de madera enorme. Todos menos una se levantaron al verme llegar, saludé a todos estirando mi mano en su dirección y sacudiéndola con la suya, ahí fue cuando la identifiqué.
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Promesa de papel
Любовные романы¿Cómo mierda Abigail Lorente, la abogada más brillante del Bufete, experta en divorcios, termina casada casi por accidente con uno de sus clientes? Peor aún, ¿Cómo logra un gilipolla, adinerado y tres veces divorciado, que me case con él? La respue...
