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48. Sensible

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-          Esto tiene que ser una broma –exclamé frente a mi reflejo en el espejo del baño- ¡Raquel!

Escuché sus pasos apresurados por la habitación, golpeó la puerta con sus nudillos y unos segundos después la abrió y asomó su cabeza al interior. Su cara cambió de la preocupación a la sorpresa mientras me miraba. Mi pantalón de mezclilla estaba desabrochado, ya que, el pequeño bulto en mi abdomen que había aparecido esa mañana me impedía cerrarlo.

-          No me cierra –dije asustada- ¿Se supone que debo tener panza tan rápido?

-          No tengo idea. Todas las embarazadas que he visto son diferentes, probablemente tu comenzarás a mostrar tu embarazo desde las primeras etapas. Tienes diez semanas, es normal que, siendo tan delgada, tu embarazo se note desde el inicio, ¿no es así?

Levanté mis hombros, no tenía ni idea. Me miré nuevamente en el espejo, podía intentar cerrar mi pantalón, pero no quería presionar mi abdomen más de lo que debía. Bajé mi pantalón hasta mi cadera y aprecié mi nueva figura de perfil. Mi abdomen bajo estaba levemente inflado en lo que formaba una panza diminuta que, tomando en cuenta mi figura anterior, con un vientre plano, parecía enorme. Pasé mi mano a lo largo del bulto y sentí cosquillas, ¿el bebé podía sentirlas también?

El crecimiento de mi vientre era evidente, probablemente la mitad de mi ropa sería imposible de usar considerando que estaba ocultándolo. Pensar en ello me llevó a una preocupación que no tenía antes.

-          Raquel, ¿qué voy a usar? Nadie allá afuera puede darse cuenta, ni siquiera los hombres de seguridad que nos acompañarán todo el rato. Ya fue bastante complejo para Johnny encontrar la forma de que me atendieran hoy en un hospital para perdernos en los pasillos y que no fuera evidente mi visita a ginecología.

-          Tranquila –tomó mis hombros y me observó unos segundos-. Usarás un vestido amplio, tu vientre es muy pequeño aún, un vestido cubrirá bien todo –me sonrió y busqué consuelo en su calma, ella parecía tranquila y convencida con su idea, todo estaría bien.

Logré sacar de las profundidades de mi armario un vestido negro, no era entallado, era largo hasta la rodilla y permitía que mi vientre pasara desapercibido. Tomé un blazer blanco y me lo coloqué, eso ayudaba increíblemente a esconder todo, no me veía embarazada en lo absoluto. Era imposible que cualquier persona con una cámara o alguien de la oficina que me mirara pasar lo descubriera. El timbre de la entrada se escuchó por el lugar mientras terminaba de rizar mi cabello.

-          ¡Yo voy! –escuché a Raquel gritar, correr por el departamento, abrir la puerta principal y exclamar de emoción.

¿Qué mierda? No se trataba de Johnny, él estaba con nosotros todos los días, verlo un sábado por la mañana en mi puerta principal era algo más bien común, no emocionante. Salí de la habitación y comprendí el alboroto. Paula estaba en la sala de estar, con una pequeña maleta en sus manos, hablando con Raquel.

-          ¡Paula!

-          Nena, estoy aquí –saltó y corrió a mis brazos-. ¡Joder, te extrañé tanto! Tener videollamadas y noticias diarias de Johnny no era suficiente. Eres toda una celebridad, cariño. Te veo más en redes sociales que en persona.

La mirada de Paula pasó de mi cara a mi abdomen y la vi suavizar sus facciones.

-          ¿Puedo? –me observó con cautela. 

-          Claro –balbuceé. Hasta ese momento nadie me había pedido tocar mi vientre. Mi espalda cosquilleo de nervios en respuesta a su petición, pero lo ignoré.

Promesa de papelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora