64. Honestidad

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Derek

- Pero, ¿sabemos quién fue? –apreté el celular con fuerza, liberándolo solo cuando sentí que dolía.

- Tengo una sospecha, pero, necesito confirmarla. No sería profesional de mi parte que te diera información que no está confirmada –del otro lado de la línea, Camilo estaba en completa calma.

- Apresúrate, por favor.

- Estoy en ello –colgó.

Atrapé mi cabeza entre mis manos y recargué mis codos en el escritorio mientras intentaba controlar la ansiedad que estaba dominando mis terminaciones nerviosas, haciendo que mi piel cosquilleara. Mi nuca picaba y me costaba respirar. Fue solo cuando escuché un golpe en la puerta que levanté la cabeza, no sabía cuánto tiempo había transcurrido, seguramente solo unos minutos.

- Pasa –estaba casi seguro que Abigail asomaría su cabeza por la puerta, sin embargo, Hugo fue quien abrió la puerta y se detuvo a unos metros de mí. Seguramente la sorpresa era visible en mi cara.

- ¿Podemos hablar, jefe? –él parecía tranquilo. Analicé su postura unos segundos, sus manos estaban dentro de sus bolsillos y estaba vestido con ropa negra.

- Adelante.

Sabía la razón de su visita. Honestamente, si el trabajo no me hubiera tenido tan jodidamente ocupado, lo habría buscado yo primero para hablar sobre Raquel. Pero, la situación de ellos dos también resultaba complicada, ni siquiera sabía si quería verme involucrado, mi personal tenía su vida privada y lo que hicieran con ella era su jodido problema. Al menos así sería, si no estuvieran involucrándose con la hermana de mi esposa.

- ¿Esto es por Raquel? –pregunté mientras le señalaba el asiento frente a mí, él se negó, lo que indicaba que sería una conversación rápida, eso era algo bueno.

- Si. Entiendo que no fue la mejor forma de hacerles saber que esto estaba sucediendo.

- No, no lo fue. Todo lo contrario. Creo que fue la peor forma, Abigail estaba -busqué la mejor forma de describirlo, pero hasta a mí me resultaba complicado-... muy sorprendida.

- No cumplí con mi trabajo y comprendo si quieres...

- ¿Qué es lo que tienes con ella? –lo interrumpí. Lo que ellos estuvieran haciendo no era mi jodido problema, pero quería saber. De cualquier forma, se trataba de mi personal de confianza y mi cuñada-. ¿Estás follando con ella por juego?

- No –su voz se elevó en un tono que nunca había empleado conmigo y sentí mis cejas dispararse en mi frente-. Yo no me involucro con mis clientes de esa forma, jamás lo hago. Esto se me fue de las manos.

Lo observé unos segundos y él pareció darse cuenta que no había respondido mi pregunta.

- No es solo sexo, es algo real.

Sentí un peso caer sobre mi estómago. ¿Estaba admitiendo estar enamorado de ella o algo así? La situación era muy rara, pocas veces tenía conversaciones profundas con mi personal, especialmente con quienes se encargaban de mi seguridad. Hugo estaba sereno, como si estuviéramos hablando sobre el clima y no sobre la mujer con la que actualmente estaba... ¿involucrado?

- Raquel acaba de salir de una situación familiar rara.

- Lo sé, ella me lo ha contado todo.

Eso respondía mi pregunta sobre la seriedad de su relación, al menos ahora sabía que ella le compartía datos de su vida privada. De forma involuntaria, tomé mi celular y vi la hora, lo que me hizo recordar la llamada que estaba esperando.

Promesa de papelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora