Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

57. Influyente mentiroso

1.1K 71 4
                                        

Derek

Abigail no había hablado en la primera hora de camino, estaba despierta, sus piernas estaban cruzadas y uno de sus pies se sacudía con fuerza. ¿Estaba nerviosa? Eso parecía. Su hermana tenía la vista puesta en un libro, a simple vista, podía parecer un ambiente de paz, pero era todo lo contrario. Cualquier silencio, con Abigail, significaba algo malo, probablemente estaba planeando mi muerte, para hacerla parecer un accidente.

En algún punto, estiró sus piernas frente a ella y recargó el dorso de su mano en su frente. Me permití verla por el rabillo del ojo, estaba pálida y parecía cansada. Mi estómago cosquilleó y fue como si me hubieran pinchado para moverme.

-          ¿Todo en orden?

-          Si –su voz fue una queja contenida, eso no parecía significar que estaba bien.

-          No pareces estar bien, te ves pálida y... mal.

-          Guau, gracias –sonrió, pero era un gesto falso-. Esto me hace sentir afortunada de estar casada contigo, eres todo un conquistador.

El sarcasmo en su voz me molestaba.

-          Estoy mareada –confesó después de un silencio de varios segundos-. Creo que voy a vomitar, no me siento bien.

Que Abigail admitiera sentirse así frente a mí encendió todas las alarmas en mi interior. Me lance hacía enfrente y desabroché mi cinturón, como si mi vida dependiera de la rapidez de esa acción. Pero, ella levantó su brazo y estiró la palma de su mano en mi dirección, haciendo que me detuviera por unos segundos.

-          Solo necesito respirar –vi su pecho elevarse lentamente, pero sus labios se apretaron y cuando su mano se acercó a su cinturón de seguridad, me apresuré a liberarlo y tomarla en mis brazos para guiarla al baño del jet.

La azafata se acercó unos pasos a nuestra dirección, pero le sonreí y negué con la cabeza, para que entendiera que debía alejarse, ella asintió y se retiró. Héctor puso su vista en nosotros y sacudí mi cabeza, aliviado cuando lo vi regresar su mirada a la pantalla de su celular.

Abigail se sostuvo del lavabo y tomó aire por la boca por lo que conté como cinco segundos. su piel se veía amarilla y sus nudillos estaban tornándose blancos por la fuerza con la que estaba sujetándose.

-          Quizá deberíamos llamar a alguien.

-          Es un vuelo de menos de dos horas –ella bufó y sostuvo su mirada con la mía a través del espejo. Estaré bien, esto me pasa casi todos los días, vuelve a tu asiento.

-          No –¿Cómo es que siempre lograba hacerme sentir como mierda con solo algunas palabras? Ella verdaderamente me acababa de decir que la dejara sola mientras parecía un zombi. Joder, no-. ¿Casi todos los días?

En los últimos días que habíamos estado juntos no la había visto tan mal.

-          Es por el embarazo –por el tono de su voz parecía como si estuviera dándose cuenta de lo estúpida que era mi pregunta-. No había tomado un vuelo desde –ladeó su cabeza y respiró profundamente-... la última vez que volé, las náuseas del embarazo no me estaban asesinando.

Pensé que diría algo más, por el contrario, su garganta emitió un sonido raro y comenzó a vomitar líquido por su boca, directamente sobre el lavabo. Sentí mi garganta arder y me apresuré a sujetar su cabello con mis manos. Varios mechones se salieron de mi agarre y los tomé nuevamente para sujetarlos, pero al hacerlo sujeté los incorrectos y algunos otros cayeron en su cara. Eventualmente, logré controlar su cabello rubio. Sus manos se sacudieron en mi dirección como si estuviera tratando de decirme algo, no sabía qué era, parecía como si me estuviera corriendo.

Promesa de papelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora