Abrí los ojos sabiendo, en cada espacio de mi ser, que ese día era para el que nos habíamos estado preparando desde que el video de nosotros se había hecho viral en Las Vegas. La luz que se filtraba por la ventana era de un tono azul claro, seguramente era temprano. Derek estaba dormido junto a mí y contuve el impulso de estirar mi mano para tocar su bíceps y sentir la temperatura de su piel.
Sin embargo, lo anterior fue imposible cuando Johnny comenzó a enviarme mensajes para recordarme que debía bajar, todo el equipo de personas que se encargarían de hacerme lucir bien llegarían a primera hora. Estaba cansada y la cama se sentía particularmente cómoda, giré a ver al hombre junto a mí y deseé por un momento tener su tranquilidad. Yo debía embellecer y transformar todo mi cuerpo antes de ponerme un vestido de novia. Él, mientras tanto, solo debía despertar, darse una ducha y ponerse un esmoquin. Vaya mierda.
- Miren... -Johnny me observó, mientras bajaba las escaleras envuelta en mi bata de dormir-. La novia el día.
- Cállate, es muy temprano.
La expresión del rostro de mi asistente cambió, como si acabara de considerar que lo que le dije era estúpido.
- Son las siete de la mañana y es el día de tu boda, la maquillista y su equipo estarán aquí en una hora, debes comer algo.
Iba a quejarme y a negar que tuviera hambre, en cambio, lo vi caminar a la cocina y lo seguí. Él tenía razón, en ese punto solo debía acceder y esperar que el día fuera tranquilo. Aunque, lo anterior parecía absurdo considerando que mis padres estaban asqueados de mi vida, los padres de Derek me odiaban y la mitad de los invitados ese día solo asistiría para juzgar.
- Buen día –Eva nos recibió apenas ingresamos a la cocina.
Ambos le sonreímos y Johnny le pidió que nos sirviera el desayuno, yo me limité a mirar a mi acompañante mientras me sentaba en la mesa junto a él.
- ¿Dormiste? –me miró
- Si...
La realidad era que la noche anterior había roto mi promesa no permitir que Derek me tocara nuevamente. Los recuerdos de la noche anterior comenzaron a reproducirse en mi mente como una película.
* * *
- Déjame tranquila, Bravo.
Él se rio, con su boca pegada a mi hombro y el aire que expulsó al hacerlo hizo que todos los huesos de mi cuerpo se congelaran y mi piel se erizara. Durante esos pocos y eternos segundos mi mente se nubló y mis pensamientos se hicieron borrosos. Como si mi cuerpo y mente no obedecieran a mi boca y a lo que acababa de decir solo unos segundos atrás, pegué mi cuerpo más al suyo, retrocediendo solo unos centímetros, lo suficiente para que mis nalgas se frotaran contra él, la reacción de su cuerpo fue instantánea.
Había muchas cosas de las que podía estar orgullosa en mi vida, pero quizá la que más valor tendría para muchas mujeres en España era la rapidez con la que podía ocasionar una erección en Derek Bravo, el mayor playboy de España.
- Tus actos y tus palabras no coinciden, Abi.
Enterré mi cabeza en la almohada y vi volar a mi alrededor muchos pensamientos, me concentré en ellos perro fue difícil descifrarlos. En cambio, mi cuerpo actuó antes y acabé estirando mi mano en dirección a Derek, la deslicé por su cintura, hasta llegar a sus nalgas y las presioné más hacia mí. Mi mente no estaba convencida de nada, pero esa era una clara invitación por parte de mi cuerpo.
- No te tocaré hasta que digas que lo quieres.
- Ahora eres extremadamente cuidadoso –dije.
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Promesa de papel
Romance¿Cómo mierda Abigail Lorente, la abogada más brillante del Bufete, experta en divorcios, termina casada casi por accidente con uno de sus clientes? Peor aún, ¿Cómo logra un gilipolla, adinerado y tres veces divorciado, que me case con él? La respue...
