49. Cacería de brujas

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- ¡Johnny! –me recargué en mi silla y reprimí mis ganas de pasar mi mano por el pequeño bulto de mi vientre.

Toda esa semana había sido capaz de ocultar mi cuerpo en ropa holgada, aún era fácil pasar desapercibida, pero mi abdomen era una bomba de tiempo y estábamos a unas pocas semanas de que fuera evidente su crecimiento. Mis compañeros de trabajo aún me miraban con curiosidad, pero, me estaba acostumbrando a ignorarlos.

- ¿Si? –asomó su cabeza por la puerta de mi oficina.

- ¿Hablaste con Estefi?

- Si, está libre por la mañana, le agendé la reunión por video llamada mañana temprano, lo coloqué en tu agenda.

- Perfecto.

Lo vi asentir y comenzar a retirarse de la puerta para volver a su escritorio.

- ¡Johnny!

- ¿Si? –abrió la puerta y entró por completo a mi oficina.

- ¿Hablaste con Héctor?

Él cerró la puerta detrás de él y caminó hasta sentarse en una de las dos sillas frente a mi escritorio. Claramente, esa conversación no la podíamos tener con la puerta de mi oficina abierta.

- Sí, pero no logré mucho –frunció sus labios-. El muy cabron se ha negado a concedernos una llamada con Derek, dice que está muy ocupado.

- ¡Joder! –susurré y me recargué en mi asiento-. Seguramente si llamo a Derek ni siquiera responderá. Nunca se molestó en responder mis mensajes y no quiero humillarme al llamarlo y ser dirigida al buzón de voz. Supuse que si tú y Héctor nos agendaban una cita...

- Héctor dijo que él estaba controlando el celular y las redes sociales de Derek y que no te sería fácil contactarlo.

- No me impresiona, yo nunca le agradé a Héctor. Pero, bloquearme de todas las formas no es algo que me parezca del estilo de Derek. Al menos, no es algo que pensé que me haría a mí.

Mi mente divagó a su divorcio anterior y el escaso contacto que él estaba teniendo con Catalina. Yo había sido quien me había comunicado con ella para facilitarle la vida a Derek. ¿Qué me hacía pensar que él querría hablar conmigo? Después de todo, yo ya no era parte de su vida. Sacudí mi cabeza buscando alejar esos pensamientos, estaba esperando un hijo de él. Quizá me estaba volviendo cursi, pero algo me obligaba a pensar que lo nuestro había sido, de alguna forma, especial.

- Él y tu tenían algo real, Abi –Johnny me miró a los ojos, respondiendo la duda que albergaba mi mente y, por un segundo, me pregunté si yo había pensado en voz alta.

- Lo sé. Pero es raro que él se aleje de esta forma.

- Él... -aclaró su garganta y los segundos que esperé para que continuara, me estaban desquiciando.

- ¿Si? –dije, esperando que él hablara de una vez.

- Él no tuvo un buen resultado en la carrera anterior. No fue el peor resultado, pero, él suele ser de los mejores –levantó sus hombros en un movimiento leve-.

- Lo sé –asentí. Me había prohibido a mí misma teclear su nombre en internet, pero acabé haciéndolo y supe todo sobre la última carrera.

- Creo que debe estar viviendo mucho estrés, parece que no le está yendo muy bien y todo su equipo espera que este fin de semana tenga un mejor puntaje. No sé si su desempeño tiene que ver con ustedes dos...

Promesa de papelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora