¡Abigail! ¡Lorente! ¡Abi!
Todo se puso negro y la voz de los dos hombres junto a mí fue lo único que escuchaba. Me intenté concentrar en ellos para no perderme en el abismo. Mi cuerpo dio una sacudida y abrí los ojos, regresando a la realidad. Estaba en los brazos de Derek, Héctor estaba frente a nosotros con el celular en su mano.
- ¿Abi? –Hector se acercó a mí y alejé a los dos para tambalearme por la sala de estar hasta sentir que estaba respirando con normalidad otra vez.
- Te desmayaste –Derek intentó acercarse a mi nuevamente-. Héctor, llama a alguien, debería revisarla un doctor.
- Traer un doctor al penthouse donde te estás alojando solo nos pondrá más en los reflectores, Derek. Yo la veo bien –me señaló.
- Me importan una mierda los reflectores. No voy a repetir lo que te pedí.
Héctor puso mala cara y comenzó a teclear en su celular, entonces entendí lo que estaba pasando.
- ¡No! –grité, provocando que los dos pares de ojos se centraran en mí-. Solo haríamos más grande este desastre, guarden silencio un rato, estoy pensando.
Héctor asintió, conforme con mi respuesta, pero Derek frunció el ceño, inconforme.
- Un video sexual es lo último que necesitabas –Héctor estaba acusando a Derek, señalándolo con su dedo índice, con las venas de su cuello a punto de explotar-. Acabas de hacer mi vida más complicada.
Derek tenía su vista puesta en algún punto en la alfombra mientras Héctor lanzaba acusaciones. Pensé en el video, solo había visto una parte y era horrible, Héctor dijo que yo me veía expuesta, pero unos segundos atrás lo llamó... Lo pensé unos segundos y vi muchas posibilidades girar en mi mente, cada una era peor que la anterior. Mi cuerpo comenzó a temblar y mi garganta ardió.
- Héctor, el video... -sacudí mis manos en el aire, intentando encontrar las palabras adecuadas-. Dijiste... ¿video sexual?
- ¡Si! –soltó y pareció haberse estado conteniendo.
- Pero... eso significa que nosotros –nos señalé-, en el video... dijiste que se mostraba parte de mi cuerpo, pero...
- Yo no entiendo la jodida necesidad de coger en elevadores. Ni siquiera se habían cerrado las putas puertas y estaban...
- ¡Héctor! –Derek, por primera vez en ese rato elevó su voz y pareció molesto.
- Por favor, no. Esto tiene que ser mentira –miré a Derek y lo vi, en sus ojos, la lástima y honestidad en su máxima expresión.
- Esto es una puta pesadilla, tenemos que buscar una manera de resolver esto. Llamaré a Cayetana para el control de daños.
- Estamos jodidos –mi voz salió desde un lugar en mi interior mientras recordaba todas las personas que conocía y amaba con acceso a internet que verían el video y pensarían cosas horribles de mí.
Toqué mi cara con mi mano y la sentí húmeda, estaba llorando. Darme cuenta de lo anterior solo provocó que mi llanto se volviera incontrolable. Estaba perdida, todo había acabado para mí.
- Esto lo provocaron ustedes. Las lágrimas no solucionarán nada –Héctor estaba más molesto que un rato atrás.
- Héctor, esta es tu primera advertencia –Derek respiró profundo.
- Puedes llorar todo el día, Abigail. Eso no cambiará nada, al menos la mitad de España tiene un video sexual de ustedes dos, par de idiotas.
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Promesa de papel
Romansa¿Cómo mierda Abigail Lorente, la abogada más brillante del Bufete, experta en divorcios, termina casada casi por accidente con uno de sus clientes? Peor aún, ¿Cómo logra un gilipolla, adinerado y tres veces divorciado, que me case con él? La respue...
