30 de mayo del 2142 a 15 de julio del 2142
Te maquillas y el rímel comienza a correr por tus ojos, te miras al espejo y ni siquiera sabes que es lo que miras, vuelves a ese sentimiento de odiarte a ti misma, sí, ese mismo sentimiento que dabas por superado, vuelve renovado, haciéndote más daño, sintiéndote aquel perro enjaulado al cual le cortaron la cola para que no pueda demostrar su felicidad, o aquel pájaro lanzado al vacío al cual le cortaron las alas para que no pueda escapar.
La diferencia es que te encierras en ti mismo, te sientes en la cornisa de un edificio, colgando de una mano la cual se está por soltar, sabes que estás cayendo pero te dejas, en tu cabeza entiendes que nada va a mejorar y te resignas, ya lo intentaste demasiado y siempre ha salido mal, no mejoraras una mierda, todos hablan pero, quien entiende lo que pasa por dentro de ti, quien está a tu lado en las noches en donde la medicación no funciona y las horas pasan como las cosas en tu cabeza, haciéndote creer que tomar esas tijeras y marcarte la piel es una buena idea, eres tú con tu soledad y eso que muchos llaman demencia, que te acurrucan por las noches y te piden que no te duermas, dejándote en un espiral de dolor de ida y vuelta.
Me dirigía camino a la escuela, preguntándome si hoy me encontraría con Elí, habían pasado casi tres semanas de la última vez que lo vi, no sabía nada de él, quería contarle la buena noticia, Pier por algún motivo había dejado de asistir al instituto, ya no sería una molestia, parece que aquel chico el cual le propinó una paliza de alguna forma logró callar su bocaza, realmente extrañaba hablar con Elí y contarle mis cosas.
En estos días me hice más amiga de Tag pero siento que no es lo mismo, Elí tiene algo diferente, algo que no es fácil de explicar, ese chico es realmente un misterio, su mirada siempre inalterable, congelada en la brasas, una mirada que oculta miles de cosas, quisiera lograr entender la verdad detrás sus ojos porque nunca entiendo por qué siempre aparece cuando lo necesito, quizá, será el destino, o no lo sé, solo espero poder pasar muchos más momentos junto a él.
—Paraaa el coche por favor.
Me bajé del auto corriendo al ver por el reflejo del espejo la figura de Elí, sin darme cuenta reaccione de manera irrazonable, me bajé del carro aún en movimiento con autos pasando, me acerque hacia Elí, lo golpee con mi mano en su espalda intentando hacerlo trastabillar pero ni siquiera se movió, se mantuvo completamente erguido.
—Tsk, yo que creía que por fin me liberaba de ti niña molesta —él me miró con una cara rara mientras sonreía.
—Sé que me adoras, me has extrañado verdad, te morías por verme caraculo—. Como siempre me burlaba de él, me ponía nerviosa estando junto a él y no sabía cómo llevar esa situación, hacía que solo lo molestaba.
—Pfff no sabes cuánto, yo que estaba tan feliz con mi tranquilidad —Elí me empujó con su hombro mientras hacía caras de burla.
—Vayámonos de aquí, no quiero entrar a clases, pasemos el tiempo fuera —tome a Elí del brazo y lo arrastré hacia mí, quería llevarlo a aquel lugar pero aún no estaba preparada para mostrarle así que buscaría otro lugar.
Cuando de repente mientras caminábamos Elí me tomó de la mano, entrelazando nuestros dedos.
—¿Te das cuenta que somos unos perfectos rompecabezas? —miré sus labios con ganas de besarlo y comencé a temblar de los nervios —solo mi mano derecha puede tomar tu izquierda y caber perfectamente en ella y viceversa, pero no sería lo mismo si ambas serían derechas, no encajaría, por eso creo que en la vida no hay que ser completamente iguales para poder encajar, se puede hacerlo más allá de las diferencias.
No supe cómo responder a Elidha, sin darme cuenta solté su mano y me comporté de mala manera.
—¿Pero ¿qué haces caraculo, acaso quieres que nos vean de la mano como si fuéramos pareja? —. Soy una idiota, soy una real idiota, me decía por dentro mientras pedía que Elí no se fuera.
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La verdad detras de sus ojos
Teen FictionEspero que les guste y disfruten de esta historia, la cual escribí para tres personas importantes en mi vida. Mi primer amor, quien me hizo comprender que más allá de la distancia, se podía amar de la manera más hermosa posible. A ella, van dedicada...
