La ansiedad es un trastorno mental que afecta a millones de personas en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, más de 260 millones de personas sufren de trastornos de ansiedad en todo el mundo. En mi caso, la ansiedad se ha convertido en un compañero constante, un demonio que me atormenta y me impide vivir plenamente. La sensación de opresión en el pecho, el latido acelerado del corazón, las manos sudorosas, son solo algunos de los síntomas que me acompañan a diario. A menudo me siento atrapado en mi propia mente, incapaz de escapar de los pensamientos negativos y las preocupaciones constantes. He tratado de combatir la ansiedad de muchas maneras, pero a menudo siento que estoy luchando una batalla perdida. A veces me pregunto si alguna vez seré capaz de vivir sin sentir esta sensación de constante incertidumbre y temor.
La ansiedad es un monstruo que habita dentro de mí. A veces, es tan fuerte que parece controlar cada parte de mi ser. Mi corazón late con fuerza en mi pecho, mi respiración se acelera, y mis manos tiemblan sin control. La sensación de que algo terrible va a pasar es abrumadora y no puedo escapar de ella. A veces me siento como si estuviera ahogándome, como si no pudiera tomar suficiente aire para calmar mi mente. La ansiedad es un recordatorio constante de que nunca estoy a salvo, de que siempre hay algo por lo que preocuparse, incluso si no hay nada obvio en el horizonte. Es una carga pesada que llevo conmigo cada día, y aunque he tratado de liberarme de ella, a veces parece imposible escapar de sus garras. La ansiedad controla tu cuerpo para confundir a tu cabeza pero puedes salir de ella, no te rindas por mas que seguir duela no pierdas.
Los rayos del sol se filtraban entre las hojas de los árboles y dibujaban un suave resplandor en el jardín lleno de rosas. Miah caminaba despacio, disfrutando del aroma de las flores y la suavidad de la brisa. Cada pétalo parecía un recuerdo de aquellos momentos felices que compartió junto a Eli los ojos de Miah se comenzaban a abrir con tranquilidad pero eli no se encontraba a su lado asi que comenzó a buscarlo por todos lados.
Miah caminaba por el jardín, buscando a Eli con la mirada. Sabía que había estado allí con ella hace un momento, pero de repente había desaparecido. "¿Eli?", llamó suavemente, esperando que su amigo apareciera de alguna esquina.
De repente, una voz familiar la sorprendió por detrás. "¡Aquí estoy, Miah!", dijo Eli, acercándose a ella con una sonrisa. "¿Qué estabas buscando?"
"A ti", respondió Miah, con una sonrisa aliviada. "Pensé que te habías ido y me dejaste aquí sola".
"Nunca te dejaría sola", dijo Eli, tomando la mano de Miah y guiándola hacia una pequeña mesa bajo un árbol cercano. Te traje algo para compartir contigo".
"Te acuerdas de esto verdad" eli saco una caja de chocolates de su bolsillo mientras le sonreía a Miah quien lo miraba con cara de sorprendida.
"de donde lo has sacado, esos son..." dijo esta sorprendida al ver aquellos envoltorios que le traían viejos recuerdos, recuerdos de aquel callejon en donde ambos compartían historias y comida juntos,
"también tengo otra sorpresa para ti. " dijo eli mientras sacaba un pequeño libro de debajo de la mesa.
"es enserios, vas a contarme un cuento" Miah estaba realmente contenta por poder recordar tan bien aquellos tiempos en el que ambos estaban juntos.
Miah se recostó sobre el regazo de elidha, asi como lo hacían años atrás, este comenzó a contarle una historia mientras ella lo miraba y escuchaba completamente embellecida
Había una vez una chica de fuego llamada Aria, que vivía en el corazón de un volcán. Era una criatura hermosa y salvaje, y su cabello rojo ardiente y sus ojos dorados brillaban con la pasión de su ser.
Un día, mientras caminaba por los senderos ardientes de su hogar, Aria se encontró con un chico de hielo llamado Kai. Él era todo lo contrario a ella: frío y distante, con ojos azules helados y cabello blanco como la nieve. Pero había algo en él que atraía a Aria, y ella no podía evitar sentirse intrigada por él.
Aria y Kai eran dos mundos completamente diferentes. Ella era el fuego, la pasión, la energía y el movimiento, mientras que él era el hielo, la calma, la serenidad y la inmovilidad. Pero a pesar de sus diferencias, algo los unía.
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La verdad detras de sus ojos
Teen FictionEspero que les guste y disfruten de esta historia, la cual escribí para tres personas importantes en mi vida. Mi primer amor, quien me hizo comprender que más allá de la distancia, se podía amar de la manera más hermosa posible. A ella, van dedicada...
