Capítulo 13. Fragancia rosedal de infierno invernal.

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19 de mayo del 2139 a 22 de agosto del 2139.

Sus ojos se clavaban a mi como una daga, sus palabras resonaban una y otra vez en mi cabeza, había caído en una hipnosis sentimental donde la opresión en mi pecho me mantenía presa del Diadema que guardaban sus pequeños ojos color violeta, con cada roce de su tacto, me mantenía callada, opacada ante su sonrisa, él veía dentro de mi espejo el lugar en el que yo tenía miedo de encontrarme.

Eli se recostó junto a mí en aquella calle sucia y de color gris, el silencio se sentía raramente acogedor, el tiempo pasaba con su mirada clavada a mis ojos, no necesitábamos palabras, sus manos se posaron en mi mejilla, sentí el cálido roce de sus dedos sobre mi tez, sentía como dibujaba un mundo en mi piel mientras jugaba con mis pecas.

—A veces pasamos desapercibidos como pequeñas agujas en un pajar las cuales si no la vez pueden llegar a lastimarte sin que puedas llegar a ellas—, aquellas palabras rompieron ese pequeño silencio que se rompía sólo con el ruido de nuestras miradas.

—¿A qué te refieres con eso? —Lo que dijo me había tomado por sorpresa.

—Siento que no quiero perderte, quiero quedarme aquí, contando tus pecas perdido en tu mirada—. Mi corazón pegó un salto ante su sinceridad.

—Tengo miedo, te tengo aquí pero te siento tan lejos y si algún día desapareces —sentía a Eli realmente inalcanzable, éramos de mundos totalmente distintos.

Eli tomó mi mano y entrelazo sus dedos con los míos, sus manos estaban cálidas y las mías eran gélidas como el hielo, llevó su otra mano hacia el cuello mientras extendía la mía y colocó una pequeña cadenita sobre ella.

—Esto es algo muy importante para mí, lo dejo en tus manos, siempre volveré a ti mientras lo tengas—, mis emociones se alborotaban y mi cabeza ya no pensaba, pellizque mis mejillas para saber si lo que sentía era real.

En ese momento sentí la voz de la abuela que me llamaba, ya era hora de volver, pero me quería quedar más tiempo junto a él, haciéndome sentir raramente bien. En un pequeño impulso salte hacia sus brazos y lo encerré en los míos.

—Prométeme que volverás —lo miré fijo a los ojos esperando una respuesta afirmativa de su boca.

—Protege esa cadena, yo vendré todos los días a destapar tus miedos.

Eli se fue alejando de a poco mientras más lejos estaba su silueta más rara me sentía, fui caminando junto a la abuela hacia casa en silencio.

—¿Qué sucede? estás muy callada —dijo la abuela rompiendo el silencio

—Cuéntame sobre la abuela de Eli—, quería saber qué tan lejos me encontraba de él.

—A qué se debe el interés, acaso nuestra pequeña se enamoró—. Quería gritar que no, pero, si la abuela no estaba equivocada, ¿por qué me sentía así cuando estaba junto a Eli?

—Me siento rara junto a él, pérdida, con una opresión en el pecho —los nervios me consumían.

—¿Quieres saber qué pasaría si pasan más tiempo juntos verdad?—. La abuela tenía razón, necesitaba saber qué significado tenían estas raras sensaciones por las que pasaba estando junto a él.

—Quiero saber más sobre él, resolver que es lo que sucede cuando está cerca de mí, que tan lejos está de mí —la abuela sonrió y acarició mi cabeza.

—Realmente del pequeño no conozco nada, conocí a su abuela cuando trabajábamos juntas en el sistema de partos de la ciudadela, son personas de clase alta que se mantienen en el sector de clase media por comodidad, aunque esas cosas no deben incomodarte, si realmente quieres pasar tiempo con él debes de hacerlo—. Lo que decía la abuela era verdad pero porque sentía a Eli tan lejos de mí.

La verdad detras de sus ojosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora