03 de agosto del 2143 a 06 de octubre
La lluvia caía, encharcando mis zapatos, pero yo solo podía apreciar las gotas golpeando contra tu cara, ocultando tus lágrimas, toda pena sentida, toda palabra no dicha, callada por unos labios cerrados por un nudo alojado en medio de una garganta dolida. Con unos ojos cansados, con miedo de derrumbe en miradas perdidas, tus pupilas se dilataban, oscureciendo todo alrededor. Intentaba ser tu brillo, pero te veía lejos, recitando unas hermosas palabras que quedarían por siempre en el recuerdo.
El dolor se va, pero nos quema el miedo, el miedo de intentar, el miedo a ver más allá, el miedo de repetir un dolor pasajero que muchas veces se aloja adentro de nosotros como aquel inquilino que nunca pagó estadía, permaneciendo como un ocupa en nuestros corazones, destrozando todo lo nuestro por dentro, volviendo algo que podía ser bonito en una duda que luego se volverá un recuerdo, una pena. Algo que no intentaste hacer por el peso de aquel temor que te causaba el saber que aún te quedaba ese miedo.
Nos pasamos la vida intentando cosas, fallando, y por miedo a otro fallo las dejamos abandonadas, abandonamos nuestros sueños. Y no hablo de esos que tenemos cuando dormimos, esos son solo historias que cuenta nuestra cabeza, más allá de que a veces se vuelvan pesadillas. Hablo de los que soñamos cuando estamos despiertos, los dejamos ir. Y qué fea se vuelve la vida cuando no tenemos nuestros sueños, aquellos que pensábamos de niños, eso que queríamos ser antes de que nos dijeran que no podíamos y empezáramos a creerlo.
A diferencia de todas las personas, el tío Darlo siempre luchó por sus sueños, más allá de que tenía todo en su contra. Él decía que la vida sin sueños no es vida. Se vuelve una pesadilla cuando empiezas a soñar por otros, a olvidarte de lo que tú soñabas, eso que anhelabas, que tanto querías. Así que solo puedo decir unas palabras que él diría: no dejen de vivir sus sueños por vivir los de los demás, porque el tiempo no pasa rápido. Rápido pasa la vida, y no es vida sin vivirla como quieres vivirla. Solo serás un muerto que camina con los hilos que manejan los demás.
Después de que Eli pronunciara esas palabras, el abuelo Petro comenzó a hablar, dando una charla sobre lo preciado que era el tiempo y dejando una enseñanza sobre cómo muchas veces lo gastamos en cosas que no disfrutamos y dejamos pasar cosas que nos llenarían más el alma. Perdemos recuerdos junto a las personas que amamos por el simple hecho de buscar la satisfacción en las cosas materiales. La abuela no pudo hablar, sus lágrimas se mezclaban con la lluvia, pero eran las más notorias. Esas gotas de lluvia que soltamos dentro del alma al comprender que esa persona ya no volverá. Esas lágrimas eran las que habían dejado su habla sin pronunciar palabra. Luego de las palabras de personas cercanas a Darlo, comenzaron a tirar tierra sobre aquella caja que solo llevaba su frío cuerpo. Su alma quedaría guardada dentro de cada una de las personas que lo recordarían.
Desvié mis ojos del féretro hacia Eli, quien se veía completamente afligido. La última vez que nos vimos habíamos discutido por un ataque que había tenido, y me daba miedo acercarme a él y recibir su rechazo por haber actuado como una idiota. Pero como sus palabras decían, no dejaría que el miedo me impidiera acercarme a él, así que fui en su dirección y lo tomé del hombro. Pregunté cómo estaba, y ambos nos disculpamos por haber actuado mal. Fui sincera con él y le dije la verdad del por qué me había comportado así. Él volvió a pedir perdón por haberme gritado, cuando era yo la idiota que se había comportado mal. Se veía tan frágil, tan pequeño, solitario que lo acurruqué entre mis brazos. No importaba que los demás nos miraran, yo solo pensaba en la calidez que sentía al abrazarlo y lo roto y debilitado que se sentía. Besé su frente como lo hacía mi abuela cuando estaba en una mala situación o despertaba llorando de una horrible pesadilla, pero esta no era una pesadilla, era la realidad, y la realidad es muchas veces más aterradora que una simple pesadilla. Nos quedamos abrazados bajo la lluvia hasta que la ceremonia terminó, sin soltar una palabra, sintiendo nuestro dolor en ese abrazo.
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La verdad detras de sus ojos
Teen FictionEspero que les guste y disfruten de esta historia, la cual escribí para tres personas importantes en mi vida. Mi primer amor, quien me hizo comprender que más allá de la distancia, se podía amar de la manera más hermosa posible. A ella, van dedicada...
