Capítulo 22. T-A-G.

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Nos amamos incluso cuando nos odiamos, nos odiamos incluso en el amor, somos seres incompletos buscando la pieza faltante, aunque a veces en esa búsqueda nos terminamos por romper, si, un poco más, cuando no encontramos la manera de armar aquel rompecabezas, y bien dicha esta la palabra, el amor es un rompecabezas por que no hace nada más que hacerte pensar, pensamientos de amor, de dolor, de paz y desesperación o solo pensamientos de personas irracionales a las cuales les dificulta expresar sentimientos por temores, y es increíble ver que tan lejos puede llegar el amor, que tan inmenso puede llegar a ser, que incluso cuando se hace pedazos tu corazón por esa persona intentas sacar cada fragmento de ti, para no dañarla, aún perdiendo una gran parte de vos misma en ese quitadero de momentos, poniendo primero sus emociones, olvidándote de ti, sin importar tu sufrimiento, porque aquello que creías que era amor se terminó y te dejo vacía, destruida e inclusive, insegura de lo que eres, pero luego de tanto sufrimiento por fin llega alguien que te hace entender las verdaderas letras de cada parte que componen la palabra amor, destruye todas tus barreras, si, esas que creaste por miedo a volver a dejar la puerta abierta de tu corazón, esa persona se queda durmiendo afuera, no importa el frío, el dolor y la pesadez que eso conlleva, esa persona quiere sanar tu corazón, luego de un tiempo dejas que entre, le das la llave de la puerta y con muy pocas herramientas se decide a reparar cada fragmento destruido, a buscar los pedazos perdidos y así, devolver tu corazón a como era, también encajando aquella pieza faltante para hacerlo latir al unísono porque a veces un corazón necesita de otro para recuperar su verdadero ritmo.

Un silencio tenso se había generado en la sala de terapia, la señora Miho solo anotaba cosas en su cuaderno y yo no sabía dónde mirar, me sentía súper incómoda, jugaba con mis manos y balanceaba mis pies, me encontraba completamente nerviosa, con ganas de morder y destrozar mis uñas, estaba nerviosa, había dicho de salir con Elí mañana, él me dijo que me esperaría en la puerta del colegio para salir juntos durante la tarde, mientras pensaba nerviosa la terapeuta rompió el silencio.

—¿Quieres hablar sobre algo en concreto? —me preguntó mientras seguía escribiendo sobre su cuaderno—te veo diferente, ya llevamos dos años en esto y te ves más animada, incluso más suelta—ella levantó su mirada y dejó su lápiz a un costado.

—Me gustaría hablar de alguien, de quien nunca le he hablado—sentía que era el momento de hablarle sobre él.

—Interesante, cuéntame sobre él, ¿cómo es?—preguntó la terapeuta mientras se cruzaba de piernas.

—Tiene unos hermosos ojos color café, de esos que no te dejan dormir, que te quitan el sueño y te envuelven por completo con su aroma, uno tan peculiar que te hace sentir paz—. La señorita Miho sonrió e interrumpió con unas palabras.

—Dicen que los ojos son la puerta a nuestro alma, quizá por eso te gusten tanto, porque sus almas se atraen—. Quizá era como decía ella, nosotros éramos dos imanes buscando encontrarse.

—Tiene una sonrisa tan bonita que endulza el sabor de su mirada, no hace falta ponerle azúcar, su dulzura es natural, Elí es como una noche de invierno en donde quieres perderte —comencé a describirlo, cada parte de él, me llevó al menos unos veinte minutos de habla. —Creo que tengo miedo de perderlo, que yo vaya para arriba y él se encuentre viajando hacia abajo.

—A veces piensas demasiado las cosas Miah, el mundo es redondo, no importa que vayan por lugares opuesto o caminen lento, si están destinados siempre se encontrarán —nunca lo había pensado de esa manera, la señorita Miho tenía razón —llevamos mucho tiempo juntas y se comprender cuando me mientes, tu mentira más frecuente es la de "estoy bien", la segunda es que has tenido un buen día, con el tiempo aprendí a descubrir tus mentiras y esta es una de las pocas veces que me hablas con la realidad y que me demuestras tu verdadera sonrisa.

La verdad detras de sus ojosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora